Una cueva de hielo en la Antártida preservará la historia climática del planeta
En el corazón de la Antártida, una cueva de hielo única en el mundo guardará muestras glaciales milenarias para proteger la memoria climática del planeta frente al avance imparable del calentamiento global.

En medio del continente más frío y aislado del planeta, la ciencia ha dado un paso histórico. Unos investigadores internacionales han inaugurado en la Antártida una cueva de hielo diseñada específicamente para conservar núcleos glaciares que contienen información crucial sobre el clima de la Tierra a lo largo de miles de años. Se trata de un auténtico archivo natural del pasado climático del planeta.
Este santuario se encuentra en la estación científica Concordia, a más de 3.200 metros de altitud y a unos 1.000 kilómetros de la costa. Allí, las temperaturas descienden de forma constante por debajo de los –50 °C, creando las condiciones ideales para preservar hielo antiguo sin necesidad de sistemas de refrigeración artificial.
Una cueva excavada en el continente blanco para el futuro
El santuario no es un simple almacén sino que se trata de una cueva de unos 35 metros de largo y cinco metros de alto y ancho, excavada bajo la nieve compacta para garantizar estabilidad térmica y protección a largo plazo. Allí ya se han depositado los primeros núcleos de hielo procedentes de glaciares alpinos europeos.
We are the last generation that can act!
— Melaine Le Roy (@subfossilguy) January 16, 2026
Glaciers around the world are melting so fast we need to store ice cores in a sanctuary for next generation of researchers to have raw material to study!
ICE MEMORY facilities just opened 2 days ago in Antarctica!
Via @AFP pic.twitter.com/3I3izRSumI
En las próximas décadas, el objetivo es ampliar la colección con muestras de otras regiones montañosas especialmente vulnerables al calentamiento global, como los Andes, el Himalaya o Asia Central.
Muchos de estos glaciares podrían desaparecer en pocas décadas, llevándose consigo información climática irrepetible.
Una carrera contra el deshielo
El aumento sostenido de las temperaturas a causa del calentamiento global está acelerando el retroceso de los glaciares en todo el mundo, con una pérdida cada año de miles de ellos.
En un contexto en el que los últimos años han batido récords de calor a nivel global, conservar estos archivos se ha convertido en una prioridad científica y ética.
¿Por qué el hielo es tan valioso para la ciencia?
Los núcleos de hielo son auténticas cápsulas del tiempo. Se forman cuando la nieve se acumula año tras año sobre los glaciares y se compacta lentamente, atrapando en su interior partículas de polvo, burbujas de aire y restos químicos que reflejan las condiciones ambientales del pasado.
Cada capa cuenta una historia distinta. Un hielo más transparente suele indicar periodos cálidos con fusión y recongelación, mientras que las capas más porosas revelan episodios de nevadas intensas e incluso pequeñas grietas pueden aportar pistas sobre cambios bruscos de temperatura o precipitaciones irregulares.

Además, ciertos elementos químicos, como restos de erupciones volcánicas o variaciones en los isótopos del agua, permiten reconstruir temperaturas, concentraciones de gases y eventos extremos ocurridos hace siglos o incluso milenios
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