El CSIC advierte de que el fenómeno de la 'nieve rosa' de la Antártida se expande al ritmo del calentamiento global

La Antártida se está tiñendo de rosa. El CSIC confirma que estas microalgas ocupan más superficie de la prevista y podrían acelerar el deshielo, ¿estamos viendo una nueva señal del calentamiento global?

Descubren que las microalgas responsables de la llamada “nieve rosa” ocupan una extensión mayor de la estimada
Descubren que las microalgas responsables de la llamada “nieve rosa” ocupan una extensión mayor de la estimada

La Antártida no solo se está calentando, también está cambiando su superficie. Un estudio liderado por el CSIC y varias universidades españolas confirma que las microalgas responsables de la llamada “nieve rosa” ocupan una extensión mayor de la estimada. El hallazgo refuerza su vínculo con el avance del cambio climático.

Qué es la “nieve rosa” y por qué aparece

La “nieve rosa” es el resultado de floraciones de microalgas fotosintéticas que crecen sobre la nieve durante el verano austral. Cuando las temperaturas se aproximan al punto de fusión y hay humedad disponible, estos organismos prosperan. Para protegerse de la radiación solar, generan pigmentos rojizos que tiñen la superficie.

Este cambio de color no es anecdótico. Al modificar el tono del hielo, altera sus propiedades físicas y su interacción con la radiación solar. Por eso, los científicos lo consideran un proceso con implicaciones climáticas, más allá de su impacto visual.

Dónde se ha detectado la expansión

La investigación se centra en las islas Shetland del Sur, un archipiélago situado al norte de la Península Antártica. Se trata de una zona clave para la investigación polar española, donde se localizan bases científicas que permiten campañas recurrentes y series de observación más continuas.

El estudio demuestra que estas algas aparecen tanto en glaciares como en campos de nieve costeros
El estudio demuestra que estas algas aparecen tanto en glaciares como en campos de nieve costeros

El estudio demuestra que estas algas aparecen tanto en glaciares como en campos de nieve costeros y casquetes polares. Su distribución no es puntual ni residual, sino amplia y repetida durante los veranos analizados.

Una superficie mayor de la prevista

Los resultados indican que, en los meses más cálidos, las algas pueden cubrir entre un 3% y un 12% de la superficie de cada isla estudiada. En conjunto, la extensión máxima detectada alcanza los 176 kilómetros cuadrados, una cifra muy superior a la manejada hasta ahora.

Este aumento no se debe a un único episodio extremo, sino a una presencia reiterada a lo largo de varios años. Los investigadores identifican además una tendencia creciente en el periodo analizado, lo que refuerza la relación con el calentamiento regional.

Menos albedo, más absorción de calor

El principal impacto climático de estas algas está en el albedo. La nieve blanca refleja gran parte de la radiación solar, pero al oscurecerse pierde capacidad de reflexión. Según el estudio, la reducción del albedo puede alcanzar hasta un 20% en las zonas colonizadas.

La nieve blanca refleja gran parte de la radiación solar
La nieve blanca refleja gran parte de la radiación solar

Esa mayor absorción de energía favorece el calentamiento superficial y acelera el deshielo. En regiones ya sensibles al aumento de temperaturas, este efecto puede convertirse en un factor adicional que intensifique la pérdida de nieve y hielo.

Un círculo de retroalimentación preocupante

El trabajo describe un bucle de retroalimentación positiva. El deshielo genera más agua líquida en superficie, lo que crea condiciones favorables para que las algas sigan creciendo. A su vez, esa mayor presencia algal oscurece aún más la nieve y acelera la fusión.

Los autores subrayan que las algas no son la causa del calentamiento global, pero sí un amplificador local de sus efectos. Su expansión es, además, una señal biológica clara de que el clima antártico está cambiando.

La expansión de estas algas confirma que incluso los ecosistemas más extremos responden con rapidez a pequeñas variaciones de temperatura. La Antártida vuelve así a actuar como un indicador temprano del cambio climático. En este caso, el mensaje llega en forma de microorganismos que tiñen el hielo y aceleran su pérdida.

Referencia de la noticia

Alejandro Román, Gabriel Navarro, Luis Barbero, et al. (2025). Unveiling the Large Coverage of Red Snow Algae Blooms in Antarctic Coastal Snowfields. Communications Earth & Environment.

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored