Expertos vigilantes por el fenómeno del superNiño: ¿España se dirige hacia un verano de 2026 con temperaturas récord?
Preocupante actualización de las previsiones del ECMWF sobre El Niño. El fenómeno es ya inminente y se prevén anomalías de calor sin precedentes en la temperatura del océano Pacífico: ¿cómo afectarán a la temporada de verano de 2026 en Europa?

Los climatólogos y meteorólogos llevan meses siguiendo de cerca la evolución y las previsiones mensuales sobre la posible aparición de un fenómeno de El Niño.
Los productos de previsión, basados en técnicas de conjunto, se han precisado con las actualizaciones de principios de abril del producto "El Niño Plume" del ECMWF. En consonancia con otros productos, como los de la NOAA y del IRI de la Universidad de Columbia, el fenómeno de El Niño ya parecía muy probable, con algunos escenarios que incluso apuntaban a un "superNiño".
Ahora, el ECMWF ha actualizado sus previsiones: ya es casi seguro que se producirá El Niño y es muy probable que alcance proporciones históricas. ¿Cuáles serán las repercusiones a nivel mundial y en Europa?
¿Cómo se prevé el fenómeno de El Niño?
El ECMWF, organismo de referencia de Meteored, ofrece un producto denominado "Niño 3.4 SST Anomaly", basado en datos de temperatura del mar extraídos del modelo ERA5. En el gráfico se representa con una "pluma" la tendencia mensual de las anomalías de la temperatura del mar (SST anomaly) en las cuatro zonas tropicales del océano Pacífico denominadas Niño 1+2, 3, 3.4 y 4. Cada línea roja representa un miembro del conjunto.
Que vamos hacia un evento de #ElNiño es seguro (ya se está gestando), pero la probabilidad de que sea fuerte (intenso) el próximo otoño es del 50%. El #CalentamientoGlobal y sus impactos se verán reforzados. pic.twitter.com/36VVvz8cgR
— José Miguel Viñas (@Divulgameteo) May 7, 2026
Cuanto más cerca estén las líneas, más fiable es la previsión. El umbral para definir el inicio de El Niño o La Niña es de ±0,5 °C en el índice Niño 3.4; entre 0,5 y 1 °C, el fenómeno se considera débil. La nueva actualización, que se publica cada mes y se dio a conocer el 5 de mayo, es realmente sorprendente.
¿Nos dirigimos hacia un "superNiño"?
Ya se daban las condiciones, y la actualización del ECMWF lo confirma: el fenómeno de El Niño de 2026 es ya un hecho, y podría incluso superar el umbral que lo define como "superNiño".
En concreto, el producto Plume del ECMWF indica, sin lugar a dudas, que en todos los modelos se superará el umbral de +0,5 °C con respecto al período 1981-2010 entre mayo y junio; dado que es necesario que esta anomalía se mantenga durante al menos tres meses, es probable que la declaración oficial del inicio del fenómeno se produzca entre junio y julio.
Entre julio y agosto, todos los modelos estiman una anomalía de entre +1,5 y +2 °C, por lo que el verano podría traer ya un fenómeno de El Niño de gran intensidad.
Sin embargo, la tendencia posterior es impresionante: ya en agosto, varios miembros del conjunto de modelos apuntaban a anomalías en la franja ecuatorial del océano Pacífico de entre +2 y +2,5 °C. De septiembre a noviembre, la tendencia es impactante, con la mayoría de los miembros pronosticando una anomalía de la temperatura superficial del mar (SST) de entre +2,5 y +3 °C, y algunos incluso de +4 °C.
Hablamos de valores propios de un acontecimiento histórico, nunca vistos ni siquiera en los históricos episodios de 1984, 1997 y 2015, que no superaron los +2,8 °C.
Las consecuencias globales de este fenómeno
La primera consecuencia, casi segura, se notará en forma de aumento de la temperatura a nivel global.
Además, están las repercusiones sinópticas, que se esperan sobre todo a partir del otoño debido al efecto de retraso de la temperatura del mar. Canadá y el norte de Estados Unidos disfrutarán de un otoño y un invierno más suaves y secos, mientras que California y la zona del Golfo de México podrían, por el contrario, sufrir lluvias torrenciales y fenómenos extremos.
Como consecuencia de la atenuación de los vientos alisios, Centroamérica y el Caribe sufrirían una disminución de los huracanes del Atlántico y situaciones de grave sequía, con menores precipitaciones durante la temporada de lluvias, aunque con fenómenos aislados potencialmente más intensos.

En Sudamérica, la situación es diametralmente opuesta entre la Amazonía, con alto riesgo de sequía, y la zona entre Ecuador y Perú, afectada por lluvias torrenciales. La sequía, el calor extremo y los graves incendios forestales podrían afectar a Australia. Esto también tendría repercusiones en el monzón asiático.
Los posibles efectos en Europa y España
Las teleconexiones con El Niño son objeto de estudio desde hace mucho tiempo, con resultados poco claros. En primer lugar, el verano de 2026: por el momento, el fenómeno no tendría repercusiones directas en el caso de España, ya que aún se encontraría en una fase inicial.
No obstante, ya podrían estar produciéndose repercusiones en la posición del anticiclón de las Azores y del africano, lo que, junto con la anomalía térmica global, podría contribuir a acentuar la anomalía térmica positiva, que ya se da casi por sentada cada verano.
Por otra parte, independientemente de El Niño, las previsiones estacionales del ECMWF, recién actualizadas, indican que el verano podría ser más cálido de lo habitual, con anomalías estacionales de entre +1 y +2 °C. Las repercusiones más importantes se producirían en otoño y, sobre todo, en invierno, especialmente si el fenómeno alcanza una intensidad extrema.
El chorro polar podría sufrir ondulaciones marcadas, con situaciones estacionarias o de bloqueo, en las que alternaran situaciones de estabilidad y sequía con otras de mayor inestabilidad. Se trata, por tanto, de un fenómeno que hay que seguir de cerca, ya que un El Niño de tal magnitud podría provocar alteraciones meteorológicas y climáticas sin precedentes, tanto a escala mundial como continental.
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