El meteorólogo italiano Luca Lombroso analiza los efectos de El Niño en Europa: "No debemos preocuparnos en exceso"
Las últimas previsiones del ECMWF confirman que se producirá un fenómeno clasificado como superNiño. Preocupan sus repercusiones, no solo en las zonas tropicales del Pacífico, sino también en Europa. ¿Cómo podría afectarnos? ¿Debemos hacer acopio de alimentos? Aclaremos las cosas.

El actual evento de El Niño es el centro de atención de meteorólogos, científicos e incluso de los medios de comunicación, como nunca antes había ocurrido en los grandes episodios de la fase positiva del ENOS en el pasado. La última previsión del ECMWF muestra una estela ya clara, con escasa dispersión, que lleva el fenómeno de 2026 a niveles históricos.
En los países latinoamericanos ya notan los efectos; por ejemplo, en las zonas occidentales de Costa Rica, la temporada de lluvias se presenta inusualmente escasa en precipitaciones, con temperaturas muy altas. Los incendios están azotando Indonesia y hay nada menos que tres huracanes activos en el Pacífico oriental.
El interés es también muy grande en Europa, donde se suceden las noticias, algunas de ellas con un tono alarmista. Por lo tanto, conviene aclarar las cosas y resumir qué es realmente El Niño.
Qué es realmente el fenómeno de El Niño
El Niño es la fase cálida del ciclo conocido como ENOS (Oscilación del Sur de El Niño), una variación periódica de ciertos parámetros meteorológicos y oceanográficos que tiene lugar entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial. El aumento de la temperatura del mar es solo una de las condiciones que caracterizan a El Niño. En realidad, también cambian los alisios, la convección tropical y la circulación de Walker, así como la presión atmosférica.
No es casualidad que haya dos indicadores objetivos principales de El Niño: la anomalía de la temperatura del mar en determinadas zonas del Pacífico (ONI de El Niño) y el índice SOI.
️ El Niño is firmly established and will intensify into a very strong event in the coming months. WMO forecasts show ~100% likelihood that it will persist through February 2027.
— Global Goals (@GlobalGoalsUN) September 12, 2026
A very strong El Niño same impacts everywhere.
WMO El Nino Update: https://t.co/cXDIhJGKwq pic.twitter.com/D1OrV3LjVm
El índice SOI (Southern Oscillation Index) se basa en la diferencia de presión atmosférica a nivel del mar entre el Pacífico tropical oriental (Tahití) y la zona situada entre el Pacífico occidental y el océano Índico (Darwin).
Cada fenómeno de El Niño es diferente en cuanto a intensidad, ubicación del punto de mayor calentamiento y duración. Además, sus efectos también pueden manifestarse de forma diferente en cada caso. La fase opuesta, de enfriamiento, es la de La Niña, que también tiene consecuencias.
¿De verdad va a llegar a Europa?
Técnicamente, El Niño no "llega" a Europa, ni siquiera a los países más expuestos y cercanos a la franja tropical del Pacífico.
Más concretamente, se ha activado la fase de El Niño, que alcanzará su punto álgido incluso en noviembre o diciembre, con anomalías en la temperatura superficial del mar (SST) de hasta +3 o +4 °C.
No obstante, la fase positiva del ENOS se prolongará hasta febrero o incluso marzo. Durante todo este periodo, tendrá efectos e impactos adicionales evidentes e inmediatos en las regiones tropicales y empujará las temperaturas medias globales hacia nuevos récords, en territorios inexplorados.
Las teleconexiones: NAO, AO y el vórtice polar
La influencia de El Niño en países mediterráneo como Italia o España no es directa y, en cualquier caso, no está del todo clara. También en Europa la influencia es indirecta y se produce a través de las teleconexiones que actúan sobre otros índices, como la NAO (Oscilación del Atlántico Norte) o la AO (Oscilación Ártica).
El Niño puede modificar indirectamente la circulación euroatlántica y las precipitaciones en el Mediterráneo, sobre todo entre el otoño y finales del invierno. Sin embargo, la señal es débil y no lineal, y está muy condicionada por la variabilidad atmosférica, por lo que no determina por sí sola el tiempo de una estación.

Según algunos estudios, en invierno El Niño puede interactuar con el vórtice polar estratosférico, pero sin pruebas suficientes para plantear la posibilidad de grandes olas de frío e incluso nevadas en cotas bajas. La situación cambia a lo largo del invierno: a un comienzo más suave, húmedo y zonal puede seguirle una fase final más expuesta a configuraciones meridionales frías.
¿Hay que prepararse y preocuparse por lo que podría pasar en Europa?
Algunos medios de comunicación informan de que, en el Reino Unido, el Gobierno habría recomendado hacer acopio de alimentos y disponer de kits de emergencia ante los riesgos que conllevará El Niño, a raíz de las alertas lanzadas por la Met Office. En realidad, la Met Office no ha formulado previsiones catastróficas; y en su reciente comunicado señala:
De hecho, como ya hemos comentado, un kit de emergencia es recomendable y útil por muchas razones, y hay que tenerlo siempre a mano. Por tanto, no hay que preocuparse en exceso ante algunas previsiones alarmistas de los impactos de El Niño en Europa.
¿Es culpa del cambio climático?
El Niño ya existía incluso sin el cambio climático antrópico. Sin embargo, ahora se superpone a este, acentuando el calentamiento global en las fases positivas del ENOS. En un planeta más cálido, los fenómenos se vuelven más extremos, y esto ya lo hemos visto incluso en los meses anteriores, durante la fase neutra o incluso de una ligera La Niña.
La ONU ha dado a conocer estos días la noticia de que ya es inevitable superar el umbral de +1,5 °C de calentamiento con respecto a la era preindustrial. Esto es lo que debería preocuparnos, con o sin El Niño, y por lo que deberíamos actuar con rapidez.