El chorro polar 'desatado': circulará a 300 km/h impulsando más borrascas hacia España en la próxima semana

Un chorro polar fuerte y bajo de latitud sobre el Atlántico norte favorecerá que las borrascas se desarrollen rápidamente y se desplacen a gran velocidad, afectando a España en lo que queda de mes.
Este fin de semana la atención está puesta en la borrasca Ingrid, que dejará una advección del oeste de procedencia atlántica poco habitual. No será templada como ocurre habitualmente, sino que arrastrará una masa de aire frío de características marítimo polares, pese a que no parte de una latitud especialmente alta. Esto es debido a la gran masa de aire frío que se ha desplazado hasta el Atlántico próximo y que es responsable de estas violentas borrascas que están empezando a afectar al sur de Europa.
También se conoce como corriente en chorro o “jet stream”. Se trata de un canal de vientos muy fuertes en forma de tubo que discurre a unos 9-16 km sobre la superficie terrestre.
Lo podemos ver como un río donde el aire discurre a velocidades de 100-250 km/h, con longitudes de miles de kilómetros, pero sólo unos pocos de ancho.
Como ya explicamos en Meteored, Ingrid no es la primera borrasca de esta serie, ya esta semana en buena parte del Mediterráneo se han sufrido los efectos de la borrasca Harry, que han dejado olas de hasta 16 metros en este mar, afectando especialmente al sur de Italia.
Un chorro polar muy intenso apuntará directamente a España
Pero lo más importante es que Ingrid no será ni mucho menos la última depresión de este tren borrascoso. Un anticiclón en latitudes polares seguirá desplazando el aire polar hacia el sur, sobre el Atlántico, intensificando aún más el gradiente térmico en latitudes medias sobre este sector del océano y dando lugar a violentas borrascas que se desarrollarán rápidamente afectando a esta región de Europa.

Como consecuencia de esta distribución de masas de aire a gran escala, el chorro polar se acelerará notablemente y se establecerá en latitudes próximas a la Península. La velocidad que alcanzará será muy destacable, concretamente podrá acercarse a los 300 km/h en el entorno peninsular en el nivel de 300hPa (unos 9000 metros de altitud) y situarse entre 350 y 400 km/h sobre el Atlántico Norte.
Lluvias extensas y fuertes nevadas en zonas de montaña
Con esta situación, cabe esperar que la sucesión de borrascas continúe al quedar España en una zona con fuerte inestabilidad baroclina, alcanzándonos otra muy activa durante el martes. Estas borrascas se desarrollarán en nuestro entorno, por lo que los frentes que nos afecten serán muy activos, rápidos e intensos. Con este tipo de circulación, las precipitaciones serán más intensas en la vertiente atlántica, pero durante el paso de los frentes podrían llegar a afectar prácticamente a toda la totalidad del territorio.

La nieve también será la protagonista en algunas regiones. La cota de nieve sufrirá fuertes oscilaciones al paso de los frentes, con ciclos de hielo y deshielo importantes en cotas medias y podrá bajar de nuevo hasta cotas ligeramente inferiores a los 1000 metros el martes o el miércoles, para subir posteriormente. Estos ciclos de nevadas, lluvias y deshielos también contribuirán a aumentar el caudal de los ríos significativamente.
Fuertes temporales de viento
Si hay algo característico de este tipo de configuración sinóptica, más aún que las nevadas o las lluvias, es el viento, y durante la próxima semana se sucederán varios temporales significativos. El escenario más probable sitúa el centro de las bajas que nos afecten justo al norte peninsular, por lo que cabe esperar que el viento predominante sea del oeste.

Según el modelo europeo, en los momentos más intensos podría alcanzar con facilidad los 80 km/h de racha en zonas pobladas del interior, sobrepasando los 100 o 120 km/h en zonas de montaña y litoral atlántico y cantábrico, así como en zonas del prelitoral mediterráneo.
Sin embargo, hay una baja probabilidad de que alguna de estas bajas, en pleno proceso de ciclogénesis, se descuelgue algo más al sur, o bien que desarrolle alguna onda o baja secundaria que impacte contra la Península. Si esto sucede, alguno de estos temporales podría exceder la intensidad antes descrita y dejar rachas de viento huracanadas incluso en zonas pobladas.
La incertidumbre por ahora es elevada para mostrar detalles tan delicados, pero no debemos olvidar que un patrón de circulación como el actual fue el responsable de temporales históricos como Klaus (enero de 2009), Lothar (diciembre de 1999) o el de febrero de 1989.
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