Mae Klong: el mercado tailandés que se hace viral cada vez que pasa un tren

Este mercado lleno de aromas y colores guarda un secreto que sorprende a locales y viajeros: cada día, un evento inesperado transforma sus calles en un espectáculo que desafía toda lógica. Descúbrelo aquí.

Situado sobre unos 300 metros de vía férrea, este mercado recibe trenes tanto de pasajeros como de carga, conectando directamente con la línea Mahachai–Ban Laem, una de las más antiguas del país.
Situado sobre unos 300 metros de vía férrea, este mercado recibe trenes tanto de pasajeros como de carga, conectando directamente con la línea Mahachai–Ban Laem, una de las más antiguas del país.

Hay mercados que seducen por sus aromas, otros por sus colores y algunos por su caos encantador. En Tailandia, donde los puestos callejeros son casi una extensión del paisaje urbano, existe un mercado que parece desafiar toda lógica.

Es un mercado en el que los vendedores no se apartan del paso de los trenes, sino que montan sus tenderetes directamente sobre las vías. Y cuando el convoy aparece, nadie grita ni corre: simplemente todo se pliega, se recoge y vuelve a desplegarse en cuestión de segundos.

Un mercado al borde (literal) del abismo

El Mae Klong Railway Market, conocido localmente como Talad Rom Hoop (que significa “mercado del paraguas plegable”), se encuentra en la localidad de Samut Songkhram, a unos 70 kilómetros al suroeste de Bangkok. Es una excursión muy popular desde la capital tailandesa, tanto por su cercanía como por lo insólito de la experiencia.

Lo que hace único a Mae Klong es que se extiende a lo largo de una línea ferroviaria en activo. No es un decorado turístico ni una recreación, porque los trenes pasan de verdad, varias veces al día, atravesando un pasillo humano de apenas unos centímetros de margen a cada lado.

El origen: primero el mercado, después el tren

A diferencia de lo que muchos creen, el mercado no se construyó alrededor del ferrocarril. Ocurrió justo al revés. El mercado existía antes que las vías, desde principios del siglo XX, cuando la zona ya era un importante punto de intercambio de pescado, frutas y productos agrícolas procedentes de los canales cercanos.

Cuando en 1905 se inauguró la línea ferroviaria que conectaba Samut Songkhram con Bangkok, los comerciantes simplemente se adaptaron. En lugar de desplazarse, decidieron continuar en su lugar de siempre, desarrollando con el tiempo un sistema perfectamente coordinado para convivir con los trenes.

Un ritual milimétrico que se repite varias veces al día

El espectáculo ocurre entre seis y ocho veces al día, según el horario ferroviario. Minutos antes de que llegue el tren, suena una campana. Entonces, como si se tratara de una coreografía ensayada durante décadas, los vendedores pliegan toldos, apartan cestas, recogen mesas y retraen productos en cuestión de segundos.

El tren avanza lentamente, a paso casi humano, rozando mangos, cocos, pescados y turistas con cámaras. En cuanto el último vagón desaparece, el mercado vuelve a desplegarse, como si nada hubiera pasado.

Cómo es posible que un mercado funcione sobre una línea de tren en activo

Ante este panorama, la pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un país permita un mercado sobre una vía activa? La respuesta está en una combinación de tradición, pragmatismo y cultura local.

En Tailandia, el respeto por los usos comunitarios pesa mucho. El mercado es una fuente de ingresos esencial para cientos de familias, y su coexistencia con el tren nunca ha generado incidentes graves. Además, la línea es secundaria y de baja velocidad, lo que facilita la convivencia.

Con el tiempo, lejos de querer eliminarlo, las autoridades lo han convertido en atracción turística protegida, regulando horarios y asegurando que la actividad sea segura tanto para comerciantes como para viajeros.

Cuando lo cotidiano se convierte en espectáculo global

El mercado no es solo un espectáculo: es un mercado real. Aquí se venden mariscos frescos, verduras, especias, carnes, dulces tradicionales y comida preparada. Los precios siguen siendo locales, no inflados para turistas, y el ambiente es auténtico, sin escenografía artificial.

A diferencia de otros mercados famosos de Tailandia, como los flotantes, Mae Klong no nació para Instagram. Su viralidad es una consecuencia tardía de algo que lleva más de cien años funcionando igual.

Hoy, Mae Klong es uno de los mercados más fotografiados del mundo. Aparece en documentales, anuncios, vídeos virales y listas de “experiencias únicas”. Sin embargo, para los vendedores sigue siendo simplemente su lugar de trabajo.

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