Brisas: los vientos que te refrescan

En los artículos anteriores sobre el viento hemos visto su dinámica global y también una local, con los vientos de la locura, ahora nos toca hablar del aire en movimiento que nos refresca en los días muy calurosos.

Fernando Llorente Fernando Llorente 10 Mar 2018 - 04:00 UTC
Formación de pequeños cúmulos al atardecer debido a la brisa de valle sobre la cresta de los montes Fagaras en Rumania. Autor: Fernando Llorente Martínez.

Ya hemos visto con el efecto Foehn que la naturaleza del flujo atmosférico se ve modificada por diversos motivos, provocando la existencia de los vientos locales. Hoy vamos a describir las brisas, que pueden ser de dos tipos.

Brisa de montaña y de valle

En las cercanías de los sistemas montañosos se observa en el transcurso de las noches claras, como el aire se mueve a lo largo de las pendien­tes de las colinas mas escarpadas y desciende hacia los valles donde continúa movién­dose hasta los llanos. Este viento se llama brisa de mon­taña o viento catabático.

Este fenómeno se produce porque en las horas nocturnas el aire cercano al suelo se enfría por radiación, volviéndose más denso que el aire que le rodea; entonces la gravedad le obli­ga a descen­der por la pendiente del te­rreno, en dirección al valle, re­frescando su temperatu­ra. En general suele ser débil, pero si la pendiente es fuerte y lisa (como sucede cuando el suelo se encuentra cubier­to de hie­lo o nieve) o si el valle encauza el viento, pue­de al­canzar fuerza considerable.

Durante el día, en espe­cial si son calurosos, se estable­ce el movimiento con­trario, la brisa de valle o viento anabá­tico, estableciéndose un flujo ascendente por la pendiente de las montañas. Esta brisa suele ser débil, aunque en los días muy calurosos se refuerza y llega a formar movimientos de inestabili­dad convectivos con la formación de cúmu­los.

Arriba: esquema de las brisas de valle y de montaña. Abajo: esquema de las brisas de mar y de tierra. Autor: Fernando Llorente Martínez.

Brisa de viento y de mar

Al viento que se establece en las zonas costeras entre la tierra y el mar se le conoce con el nombre de brisa de tierra o de mar, según de donde proceda el aire.

En las proximidades de las costas, frecuentemente al final de la mañana, se esta­blece un viento que sopla del mar, alcanza su máxima intensidad al comienzo de la tarde para ir disminuyendo progresi­vamente y finalizar al anochecer. Es la brisa de mar, su intensidad es mayor en los días calurosos y refresca las zonas próximas a la costa.

La causa básica de este movimiento del aire es el diferente calentamiento causado por la radiación solar,  que hace que suba con más rapidez la temperatura en la superficie de la tierra que en la del mar. Esto provoca que el aire más cercano al suelo se caliente con facilidad, se inestabilice y tienda a elevarse. Así se crea un vacío en superficie, que será llenado por el aire más fresco y más denso procedente del mar.

Durante la noche se establece un flujo en dirección contraria al anterior, debido al más rápido enfriamiento de la superficie terrestre, es la brisa de tierra; generalmente más débil que la de mar, ya que las diferencias de temperaturas establecidas son menores que durante el día.

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