Incendios forestales, un problema que va en aumento

El ambiente caluroso y seco es característico de las estaciones de primavera y verano, con ello los bosques quedan expuestos a situaciones ambientales de riesgo, como los incendios forestales. Desde los años setenta han aumentado de forma plausible.

Úrsula Pamela García Úrsula Pamela García Juan José Villena 23 Abr 2019 - 08:15 UTC
Incendio
El aumento de las temperaturas promedio ha provocado que los bosques se sequen, lo que incrementa el riesgo de incendios.

Los incendios cada año son más frecuentes, apareciendo en lugares donde antes era difícil que surgieran las llamas. Esto ha sido descubierto gracias a los avances tecnológicos en materia satelital, que ha permitido monitorear la actividad incendiaria mejor que en el pasado.

La quema de vegetación y los incendios forestales liberan grandes cantidades de gases contaminantes, entre ellos el dióxido de carbono, monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno, que afectan a la salud humana y los ecosistemas. La mezcla de gases peligrosos y pequeñas partículas pueden irritar los ojos y al sistema respiratorio. Además, la inhalación y la exposición al humo da origen a una variedad de enfermedades oculares y respiratorias, como la bronquitis, el asma exacerbada o incluso una muerte prematura.

Datos provistos por la Organización Meteorológica mundial, indican que los incendios queman más de 30 millones de hectáreas anualmente a nivel global, principalmente durante estaciones secas. Por ejemplo, el acaecido en Canadá durante el año 2014 afectó a cerca de 3 millones de hectáreas de bosque, generando más de 103 millones de toneladas de dióxido de carbono. Otros más recientes de 2018, los enormes incendios forestales en California que mantuvieron declaración de emergencia por más de tres meses a Malibú, Ventura y Los Ángeles, originaron una fuerte pérdida económica y de vidas humanas.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, en su último informe de evaluación de incendios, concluyó que la frecuencia y el alcance de los incendios forestales en el mundo se ha incrementado significativamente después de la década de 1970, gracias sobre todo a la acumulación de materia que funciona como combustible. También por el aumento de eventos climáticos extremos como periodos largos de sequía, el incremento de la temperatura, recurrencia de tormentas eléctricas, etc.

La gráfica muestra las emisiones de CO2 por encima del promedio del Círculo Polar Ártico durante los incendios. Se muestra una emisión de CO2 salvaje en comparación con 2003-2017. Créditos: CAMS.

Factores que pueden originar un incendio forestal

La presencia de combustible orgánico y las condiciones secas son factores que pueden ayudar a originar incendios forestales. A medida que nos internamos en la primavera, donde los días se vuelven más largos y cálidos, los bosques cada vez son más vulnerables.

La ignición también puede ser originada mientras una persona quema basura-escombro, o una simple acción como el lanzamiento de globos de papel y juegos pirotécnicos, hacer fogatas, sin cuidado alguno. Son los principales factores en el origen de los incendios, con mayor frecuencia vemos su influencia durante vacaciones primaverales o de verano. El viento puede generar arrastre de combustibles (hojas, palos y pastizales secos).

En las grandes montañas, los vientos predominantes en el lado de barlovento -el que está a favor del viento- alcanzan temperaturas frescas, especialmente en las cimas. Después, al superarlas y descender, la presión atmosférica aumenta y se calientan, un efecto llamado "foehn". En esta última instancia, como suelen ser secos y descender rápido, ayudan a la propagación de incendios.

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