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Benditas nieblas: ¿sabes cuáles son las lloronas o 'meonas'?

La niebla es un fenómeno que mucha gente detesta al impedir que salga el sol y que suban las temperaturas, pero también aporta grandes beneficios. Vamos a repasar el principal de ellos.

Niebla
Hay aspectos muy positivos de las nieblas en otoño e invierno.

Las altas presiones que estamos disfrutando en nuestro país durante esta semana nos están dejando unos días en general muy despejados. Las temperaturas son bastante agradables durante las horas centrales del día y pocas nubes se observan en el cielo. Pero esto no es así en toda nuestra geografía. En los valles interiores el aire queda estancado, produciéndose las temidas nieblas.

El contraste que se puede experimentar en pocos kilómetros entre zonas con niebla y sin ella es muy significativo. Puede implicar diferencias de temperatura tan grandes que en un lugar tengamos que abrigarnos como en pleno invierno y en otros disfrutemos de un ambiente muy agradable. Esto implica que una previsión del tiempo tiene que se muy precisa para saber cuál va a ser el punto de separación entre una parte y la otra.

Muchos consideramos la niebla como un fenómeno peligroso. Algunos podemos decirlo por experiencia propia. La propia Agencia Estatal de Meteorología ha tenido que activar avisos en este sentido estos días por visibilidades reducidas de tan solo 100 metros. Cualquier elemento que nos reste visibilidad supone un riesgo. El que más sufrimos nosotros es en carretera. Pero... ¿qué beneficios nos trae la tan temida niebla?

Un seguro de agua

A veces nos complicamos mucho a la hora de querer explicar qué es la niebla. Se habla de condensación, de inversión térmica, de radiación, de ausencia de viento, de humedad... pero una de las mejores maneras para que todo el mundo entienda qué es la niebla es simplemente decir que es lo mismo que una nube pegada al suelo. Así de fácil. ¿Y qué hay dentro de una nube? Gotas de agua minúsculas tan ligeras que flotan en el aire.

Niebla
La niebla no es más que una nube pegada al suelo

Las nieblas trabajan durante horas y horas pegando sus gotitas de agua en todas las superficies. Nos molestará seguramente en el coche, pero a la huerta le va de maravilla. Y qué decir de los pequeños animales que aprovechan la humedad o las acumulaciones de agua tanto en hojas como en cualquier superficie para beber e hidratarse. El agua que aportan las nieblas es oro.

Tan densa puede ser la niebla que algunas veces se habla de niebla llorona o meona. Algunos hemos tenido la suerte de disfrutarla. Hay casos en los que hay tanta niebla que puede generarse una pequeña precipitación. Es casi inapreciable, pero se nota en la piel. Esta semana, sin ir más lejos, algunos pluviómetros de la península han acumulado décimas de precipitación en zonas donde es imposible que lloviese. ¿Qué ha pasado? La responsable es la niebla.

¿Por qué no aprovecharla?

En muchos países del mundo el principal problema que existe es la falta de agua. Pero no hace falta irse muy lejos. En zonas incluso de nuestro país la precipitación es escasa. La solución pasa por los atrapanieblas.

Atrapanieblas
Atrapanieblas situados para obtener el agua de las nieblas de una ladera

Situados en zonas estratégicas, estos captadores de agua de las nieblas pueden llegar a recoger en las mejores condiciones 100 litros de agua al día. Su funcionamiento es muy sencillo. A medida que la niebla o el aire húmedo toca la superficie de plástico, las gotitas de agua quedan atrapadas. Cuando se adhieren unas con otras en el mismo lugar, caen por su peso hasta un depósito situado al pie de la estructura.