Astrónomos de todo el mundo están sorprendidos por una extraña “nube espacial” que oscureció una estrella similar al Sol

Una estrella similar al Sol se oscureció durante meses sin explicación. Ahora, los astrónomos creen haber encontrado la causa: una gigantesca nube de gas y polvo nunca vista antes.

Este descubrimiento abre una nueva ventana para comprender la evolución de los sistemas planetarios maduros, demostrando que incluso estrellas antiguas pueden vivir eventos extremos.
Este descubrimiento abre una nueva ventana para comprender la evolución de los sistemas planetarios maduros, demostrando que incluso estrellas antiguas pueden vivir eventos extremos.

En septiembre de 2024, algo insólito llamó la atención de la comunidad científica: una estrella conocida por los astrónomos como J0705+0612, muy parecida a nuestro Sol, redujo su brillo de forma drástica, hasta volverse unas 40 veces más tenue de lo habitual.

Este tipo de estrellas no suelen presentar variaciones tan extremas sin una causa clara. Por este motivo, el fenómeno despertó un enorme interés entre los expertos, que rápidamente movilizaron algunos de los telescopios más potentes del planeta para investigar qué estaba ocurriendo.

Una nube colosal cruzando la línea de visión

Tras meses de observaciones, los datos apuntaron a una explicación tan sorprendente como rara "la estrella había sido ocultada parcialmente por una gigantesca nube de gas y polvo".

No se trataba de un eclipse convencional ni de una nube interestelar lejana, sino de una estructura localizada dentro del propio sistema estelar.

Representación de los autores del estudio del fenómeno. Fuente: Astronomical Journal
Representación de los autores del estudio del fenómeno. Fuente: Astronomical Journal

Los cálculos indican que la nube tiene un tamaño descomunal, con unos 200 millones de kilómetros de diámetro, y que se sitúa a aproximadamente dos mil millones de kilómetros de su estrella anfitriona.

Lo más llamativo es que no flota libremente, sino que parece estar gravitatoriamente ligada a un objeto secundario que orbita en las regiones externas del sistema.

El objeto misterioso que sostiene la nube

La naturaleza de ese objeto sigue siendo uno de los grandes interrogantes, porque para mantener unida una nube tan masiva, debe tener al menos varias veces la masa de Júpiter. Las hipótesis incluyen un planeta gigante, una enana marrón o incluso una estrella de masa extremadamente baja.

¿Qué es un disco circum-planetario? Un disco circumplanetario es una estructura formada por gas, polvo y restos rocosos que orbita alrededor de un planeta, normalmente un planeta gigante.

Si fuera una estrella, hablaríamos de un disco circum-secundario, algo excepcionalmente raro de ver directamente ocultando a otra estrella desde la Tierra.

Una nueva ventana al universo cambiante

Este descubrimiento demuestra que los sistemas planetarios, incluso los más antiguos, pueden seguir siendo escenarios de procesos extremos y violentos. También pone de relieve el enorme potencial de la nueva instrumentación astronómica para detectar fenómenos que antes pasaban completamente desapercibidos.

Lejos de ser estático, el universo sigue escribiendo su historia a base de choques, transformaciones y estructuras inesperadas. Esta misteriosa nube espacial es capaz de apagar durante meses la luz de una estrella similar al Sol, es una prueba más de que aún queda mucho por descubrir.

La importancia de la nueva instrumentación astronómica

A continuación, explicamos algunos aspectos básicos sobre instrumentación astronómica de vanguardia que sirve para detectar estos fenómenos.

  1. Los espectrógrafos de altísima resolución: capaces de descomponer la luz de estrellas, planetas y nebulosas con un detalle extremo. Gracias a ellos, los astrónomos pueden saber de qué están hechos los objetos celestes, cómo se mueven sus gases o si un planeta tiene atmósfera, agua o incluso moléculas complejas.
  2. La óptica adaptativa, que corrige en tiempo real las distorsiones causadas por la atmósfera terrestre. Mediante espejos deformables y potentes sistemas informáticos, se consiguen imágenes casi tan nítidas como las tomadas desde el espacio, pero desde observatorios en tierra.
  3. Los detectores ultrasensibles también han marcado un antes y un después. Cámaras capaces de captar luz extremadamente débil en longitudes de onda invisibles al ojo humano —infrarrojo, ultravioleta, rayos X o radio.
  4. Los telescopios espaciales de nueva generación, como el James Webb, evitan por completo la interferencia atmosférica.

Referencia de la noticia:

ASASSN-24fw: Ocultación candidata por disco circumsecundario rico en gas de una estrella de secuencia principal, The Astronomical Journal (2026).DOI: 10.3847/1538-3881/ae1fd9.

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