La ciencia advierte sobre la amenaza invisible de respirar aire contaminado: ahora afecta a todo el mundo

La contaminación del aire, a menudo invisible, mata a millones de personas cada año. La comunidad científica advierte que sus efectos van más allá del daño a los pulmones y que es una amenaza global para la salud de todos.

La contaminación es la causa de la muerte de 9 millones de personas cada año, según la OMS.
La contaminación es la causa de la muerte de 9 millones de personas cada año, según la OMS.

Respirar debería ser algo natural y saludable… pero para la mayoría de las personas en el planeta, ya no lo es.

La contaminación del aire ha dejado de ser un problema de ciudades densamente pobladas o de países en desarrollo: en la actualidad, casi la totalidad de la población mundial está expuesta a niveles de contaminantes que superan los límites seguros recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este fenómeno, silencioso e invisible a simple vista, tiene efectos devastadores en la salud humana y ahora se reconoce como una de las principales amenazas ambientales de nuestro tiempo. No discrimina por fronteras ni condiciones económicas, y su impacto va mucho más allá de los pulmones.

¿Qué es la contaminación del aire?

El aire que respiramos contiene una mezcla de gases, partículas sólidas y microgotas. Algunos de estos son naturales, pero muchos provienen de actividades humanas —como el tráfico de vehículos, las industrias, la quema de combustibles fósiles, las emisiones agrícolas y fenómenos como incendios forestales— que liberan sustancias tóxicas.

Boina de contaminación sobre la ciudad de Madrid.
Boina de contaminación sobre la ciudad de Madrid.

Entre los contaminantes más peligrosos se encuentran...

  • PM2,5 y PM10: partículas ultrafinas que pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso penetrar en el torrente sanguíneo. Pueden estar compuestas de sulfatos, nitratos, amonio, polvo mineral, metales pesados o compuestos orgánicos como polen y moho.
  • Óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre: gases irritantes que dañan los tejidos respiratorios y que proceden fundamentalmente de la quema de combustibles fósiles en centrales eléctricas, la industria y el escape de vehículos.
  • Ozono troposférico: gas secundario formado por reacciones químicas inducidas por la luz solar entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.

¿Cómo afecta al cuerpo humano?

Lo más preocupante es que muchas de estas sustancias no se ven ni se sienten de inmediato, pero penetran profundamente en nuestro organismo, pueden causar daños graves con el tiempo y también disminuir la esperanza de vida.

Pulmones y sistema respiratorio

El impacto más conocido de respirar aire contaminado está en los pulmones. Las partículas finas, como las PM2,5, son lo suficientemente pequeñas como para atravesar las defensas naturales del cuerpo y alojarse en los pulmones, provocando inflamación, bronquitis crónica, asma y enfisema.

Niños, ancianos, personas con enfermedades respiratorias y deportistas, son más vulnerables a la contaminación del aire.
Niños, ancianos, personas con enfermedades respiratorias y deportistas, son más vulnerables a la contaminación del aire.

Los niños, cuyo sistema respiratorio aún se está desarrollando, son especialmente vulnerables. También los ancianos, las personas con patologías respiratorias (asma, bronquitis, EPOC) y aquellas que realizan actividad física intensa al aire libre durante las horas de mayor radiación solar.

Corazón y sistema circulatorio

Una vez que las partículas penetran en el torrente sanguíneo, pueden afectar la función vascular y cardiaca. Aquí, la contaminación del aire está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidos insuficiencia y ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, arritmias y aumento de la mortalidad por causas cardiovasculares.

Cerebro y sistema nervioso

Investigaciones recientes muestran que la exposición crónica a partículas finas puede estar vinculada a un mayor riesgo de desarrollar formas de demencia, como la de cuerpos de Lewy o la enfermedad de Alzheimer, al dañar células cerebrales y desencadenar procesos neurodegenerativos.

Desarrollo infantil y salud prenatal

La contaminación del aire no solo perjudica a los niños después de nacer. También se ha asociado con nacimientos prematuros y neonatos de bajo peso, lo que puede tener efectos duraderos en la salud a lo largo de la vida.

¿Por qué es una “amenaza invisible”?

A diferencia de otras amenazas a la salud, como una enfermedad infecciosa con síntomas claros, la contaminación del aire actúa silenciosamente y de manera acumulativa. Sus efectos pueden tardar años en manifestarse, y a menudo se confunden con el envejecimiento natural o con otras enfermedades crónicas.

Además, los contaminantes son tan pequeños que no se detectan a simple vista, por lo que muchas personas no se dan cuenta de que están inhalándolos día tras día. Esto hace que sea difícil percibir el riesgo hasta que ya ha causado daño, que puede ser irreparable.

Aunque las fuentes de contaminación varían según la región, la amenaza es global. Según datos de la OMS, alrededor de 9 millones de personas mueren prematuramente cada año a causa de la contaminación, siendo las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y el cáncer de pulmón las principales causas.

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