Las perlas de Baily y el anillo de diamantes: la física detrás de los destellos finales del eclipse solar

El eclipse solar del 12 de agosto permitirá observar en España varios fenómenos breves, desde las perlas de Baily hasta la corona y el posible rayo verde.

El eclipse solar del 12 de agosto dejará perlas de Baily, anillo de diamante, corona solar y la posibilidad de ver el rayo verde en Baleares.
El eclipse solar del 12 de agosto dejará perlas de Baily, anillo de diamante, corona solar y la posibilidad de ver el rayo verde en Baleares.

El próximo 12 de agosto, la Luna volverá a situarse entre la Tierra y el Sol para ofrecer un eclipse solar con distintas fases visibles desde España. Cerca de la parte central de la franja, el periodo de ocultación completa podrá acercarse a los dos minutos, mientras que en otras zonas será mucho más corto. Esa diferencia también determinará qué fenómenos podrán apreciarse con mayor facilidad. Las fases previas y posteriores estarán marcadas por destellos producidos por la luz solar que todavía alcance determinados puntos.

Uno de los momentos más singulares llegará cuando el disco solar quede completamente oculto por la Luna. Durante esos instantes será posible contemplar la corona solar sin el brillo directo de la superficie del Sol, siempre que el observador se encuentre dentro de la franja de totalidad. Antes de llegar a ese punto aparecerán las perlas de Baily y el anillo de diamantes, dos fenómenos de duración muy reducida.

Perlas de Baily y anillo de diamantes: los últimos destellos del Sol

Las perlas de Baily se producen cuando la Luna está a punto de ocultar por completo el Sol. Su aparición está relacionada con el relieve de la superficie lunar, que no forma una circunferencia perfectamente lisa. Las montañas y los valles dejan pequeños espacios por los que todavía pueden pasar algunos rayos procedentes de la fotosfera. El resultado son varios puntos luminosos que aparecen durante un intervalo extremadamente corto. Sólo podrán contemplarse dentro de la franja de totalidad y prácticamente en los últimos instantes anteriores a la ocultación completa.

La observación directa no resulta adecuada porque todavía existe radiación solar procedente de la superficie del Sol. Los pequeños destellos pueden desaparecer en cuestión de segundos, hasta el punto de resultar complicados de identificar incluso para quienes estén preparados para observar el eclipse. La posición exacta dentro de la franja también influirá en la posibilidad de captarlos. Por eso, las imágenes tomadas durante esa transición pueden mostrar detalles que el ojo apenas tendrá tiempo de distinguir.

El anillo de diamante aparece en otro instante muy concreto de la transición hacia la totalidad o durante la salida de esa fase. Se percibe como un último destello intenso antes de que la Luna termine de cubrir el disco solar o cuando comienza a descubrirlo de nuevo. Su aspecto responde a la combinación entre el borde lunar y una zona todavía visible del Sol. Al igual que ocurre con las perlas de Baily, se trata de un fenómeno fugaz. La protección ocular seguirá siendo necesaria mientras exista luz solar directa.

Corona solar durante la totalidad del eclipse solar

La totalidad llegará cuando la Luna cubra por completo el disco solar y bloquee la intensa luminosidad de la fotosfera. En ese momento aparecerá la corona, formada por la atmósfera exterior del Sol y normalmente difícil de observar desde la Tierra debido al brillo de la superficie solar. Su aspecto no será uniforme, ya que podrán distinguirse estructuras relacionadas con el campo magnético de nuestra estrella. Es precisamente durante la totalidad cuando estas formas adquieren protagonismo. La duración dependerá del punto concreto desde el que se observe el eclipse.

Las perlas de Baily aparecen durante los últimos segundos antes de la totalidad, cuando la luz solar atraviesa los valles del relieve lunar.
Las perlas de Baily aparecen durante los últimos segundos antes de la totalidad, cuando la luz solar atraviesa los valles del relieve lunar.

La protección ocular no debe retirarse durante las fases parciales. La excepción corresponde únicamente al breve intervalo de totalidad y dentro de la franja en la que esta se produzca. También habrá cambios visibles en el entorno, como la modificación de las sombras, que servirán como una referencia adicional. Una vez concluida la totalidad, las gafas deberán volver a utilizarse antes de que el Sol vuelva a quedar parcialmente expuesto.

La corona está vinculada a la actividad magnética del Sol y a las estructuras que se extienden desde su superficie hacia el espacio. En esa misma zona pueden aparecer fenómenos relacionados con las eyecciones de masa coronal, capaces de interactuar con el campo magnético terrestre cuando alcanzan nuestro planeta.

Estas interacciones están relacionadas con las auroras que aparecen en las proximidades de los polos. Durante el eclipse también podrán observarse tonos rosados asociados a la cromosfera, otra capa de la atmósfera solar. Su aparición dependerá de las condiciones de observación y de la fase concreta del eclipse.

Rayo verde en Baleares y una totalidad diferente según cada zona

El rayo verde será otra posibilidad durante la jornada del 12 de agosto, especialmente en las Islas Baleares. Este fenómeno no se produce por el eclipse, sino por la forma en que la atmósfera terrestre afecta a la luz del sol cuando éste se encuentra muy cerca del horizonte. El mismo efecto puede aparecer durante una puesta de sol sin que exista ningún fenómeno astronómico adicional.

La separación de los colores de la luz permite que, durante un instante, pueda percibirse una tonalidad verdosa en la parte superior del disco solar. Las condiciones atmosféricas tendrán un papel determinante.

La Luna ocultará el Sol el próximo día 12 de agosto en un eclipse que dejará distintos fenómenos astronómicos visibles desde varios puntos de España.
La Luna ocultará el Sol el próximo día 12 de agosto en un eclipse que dejará distintos fenómenos astronómicos visibles desde varios puntos de España.

En Baleares se dará una circunstancia particular porque el sol estará descendiendo hacia el horizonte mientras la Luna todavía se encuentre retirándose del disco solar. Esa coincidencia temporal podría crear las condiciones necesarias para observar el rayo verde al final del eclipse. El fenómeno será muy breve y dependerá de que el horizonte permanezca suficientemente despejado.

Por tanto, no se trata de un efecto que pueda garantizarse desde cualquier punto del archipiélago. Su posible aparición añade una observación diferente a las asociadas directamente con la ocultación del Sol.

La duración del eclipse tampoco será igual en todas las localidades españolas. En las proximidades del centro de la franja, la totalidad podrá acercarse a los dos minutos, mientras que hacia los extremos el intervalo disminuirá de forma notable. Incluso unos pocos kilómetros pueden marcar diferencias importantes: una localidad puede disfrutar de la totalidad y otra cercana quedar fuera de esa zona.

Tras el eclipse todavía quedará una oportunidad para mirar al cielo, ya que las perseidas mantienen su actividad durante estas fechas. Si las condiciones son favorables, podremos disfrutar de esta lluvia de meteoros una vez finalizado el eclipse solar del 12 de agosto.