Duncan Wingen sobre el resto del otoño: "las anomalías de +2 ºC en el Atlántico y Mediterráneo potenciarán las lluvias"

Las aguas del mar Mediterráneo superan los 21 ºC en aguas españolas, confirmando que la reserva de energía sigue presente de cara a posibles episodios de lluvias torrenciales en lo que queda de otoño.

Es probable que la inercia cálida de veranos cada vez más tórridos esté convirtiendo al mes de diciembre en un extra otoñal, con aguas mediterráneas cada vez más cálidas.
Es probable que la inercia cálida de veranos cada vez más tórridos esté convirtiendo al mes de diciembre en un extra otoñal, con aguas mediterráneas cada vez más cálidas.

Ha quedado más que patente la gran influencia que tienen los mares cálidos que rodean España en producir episodios de lluvias torrenciales, incluso sin apenas depresiones en niveles altos, como sucedió a principios de octubre en Cataluña. Esto se debe a que un mar más caliente de lo normal implica un incremento en la tasa de evaporación superficial, dando lugar a un mayor contenido de humedad en el aire.

Estas masas de aire cálidas y húmedas son entonces movilizadas hacia tierra, donde interaccionan con los relieves de las montañas. Este mecanismo no es algo nuevo, lleva ocurriendo desde hace cientos de años, pero los mares que envuelven nuestra geografía se están tropicalizando.

Anomalías superficiales del agua del mar de +2 ºC a un mes del invierno climatológico

Las aguas del mar Mediterráneo siguen reteniendo una enorme cantidad de calor, con anomalías superficiales muy marcadas. El Mediterráneo occidental y las aguas que bañan las costas peninsulares recogen las anomalías más abultadas de todo el Mediterráneo, debido a la ausencia de vientos de tramontana en las últimas semanas.

Según datos del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), las aguas más calientes se encuentran frente al litoral central catalán, al norte de África y frente a las costas del sureste peninsular. En estas zonas se alcanzan anomalías de +2 a +3 ºC, con un enorme potencial para producir lluvias torrenciales en lo que resta de otoño e incluso en invierno.

El modelo europeo contempla anomalías positivas de hasta 2 ºC en el entorno del mar de Alborán y en torno a 1,5 ºC en las aguas que rodean Canarias.
El modelo europeo contempla anomalías positivas de hasta 2 ºC en el entorno del mar de Alborán y en torno a 1,5 ºC en las aguas que rodean Canarias.

Traducido en datos, la boya de Dragonera sigue bien por encima de los 21 ºC de temperatura del agua del mar, a unos tres metros de profundidad. La boya de Barcelona supera también los 21 ºC y la de Mahón ha llegado a marcar incluso 22 ºC durante la noche. En el Cantábrico las aguas están mucho más frías: tan solo 11 ºC en Langosteira (Galicia) y 17 ºC en la de Gijón. Aunque junto a las costas cantábricas el agua está fría, en buena parte del Atlántico frente a Portugal, las anomalías superan +1 ºC.

Tener aguas marítimas por encima de los 20 ºC en noviembre implica que todavía contamos con una enorme reserva de energía para potenciar situaciones futuras de lluvias torrenciales, especialmente en la vertiente mediterránea. De hecho, en los últimos años se está observando una mayor torrencialidad de las lluvias en invierno, especialmente hacia el mes de diciembre.

Número de avisos rojos por lluvias activados anualmente en el área mediterránea peninsular y Baleares, en los últimos 7 años. Fuente: Climaviso, vía Instagram.
Número de avisos rojos por lluvias activados anualmente en el área mediterránea peninsular y Baleares, en los últimos 7 años. Fuente: Climaviso, vía Instagram.

Según datos del portal Climaviso, en los últimos 7 años se han activado 12 avisos rojos por lluvias en el área mediterránea española en diciembre, los mismos que en el mes de noviembre. Es probable que la inercia cálida de veranos cada vez más tórridos esté convirtiendo al mes de diciembre en un extra otoñal, con aguas mediterráneas cada vez más cálidas.

En resumen, la temporada de lluvias torrenciales no está cerca de acabar, sino que le podrían quedar dos meses. La última palabra la tendrá la atmósfera y sus configuraciones.