Cómo un simple descuido arruinó una misión de la NASA a Marte (y costó más de 100 millones de dólares)
Un descuido tan pequeño como usar las unidades equivocadas acabó con la misión Mars Climate Orbiter y más de 100 millones de dólares. Conoce cómo la NASA perdió su nave en Marte por un error que nadie vio venir.

Son muchas las misiones de la NASA que hemos seguido durante décadas y, casi sin darnos cuenta, damos por hecho que todas salen bien. Cohetes que despegan, sondas que aterrizan, robots que envían imágenes desde millones de kilómetros de distancia.
Sin embargo, incluso en el entorno más sofisticado del planeta, un error aparentemente insignificante puede echarlo todo a perder. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en una de las misiones más prometedoras a Marte a finales del siglo XX.
Un viaje ambicioso hacia el planeta rojo
Corría el año 1999 cuando la NASA lanzó la Mars Climate Orbiter, una sonda diseñada para estudiar la atmósfera del planeta Marte, su clima y la distribución del vapor de agua.
La nave, construida por la empresa aeroespacial Lockheed Martin, formaba parte del programa “Faster, Better, Cheaper”, una filosofía de la NASA orientada a reducir costes y acelerar los plazos sin sacrificar resultados científicos.
Con un presupuesto de unos 125 millones de dólares (más otros 80 millones en lanzamiento y operaciones), la misión representaba una apuesta estratégica para la exploración de Marte.
NASA y Lockheed Martin, una colaboración fallida
Como ocurre en la mayoría de misiones espaciales, la NASA no trabajaba sola. Lockheed Martin era la responsable del diseño y desarrollo de buena parte del sistema de navegación de la sonda, mientras que el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA se encargaba del control de la misión una vez en el espacio.
The Mars Climate Orbiter was designed to study Martian weather and serve as a communications relay for future missions.
Jeremy Keeshin (@jkeesh) April 16, 2025
As it approached Mars, NASA watched in horror as the spacecraft disappeared.
The investigation revealed a shockingly simple mistake: pic.twitter.com/cX5BXCk0Ww
Durante casi diez meses, todo pareció ir según lo previsto. La Mars Climate Orbiter viajó más de 670 millones de kilómetros sin incidentes aparentes. Pero el problema no estaba en los motores ni en los paneles solares. Estaba en algo mucho más mundano: las unidades de medida.
Un error de cálculo silencioso que se gestó durante meses
El fallo se produjo por una falta de coordinación básica. Lockheed Martin utilizó unidades imperiales (libras-fuerza por segundo) para calcular los impulsos de los pequeños propulsores de la nave. El equipo del JPL, por su parte, asumió que esos datos estaban expresados en unidades métricas (newtons por segundo), el estándar utilizado por la NASA.
La diferencia puede parecer mínima sobre el papel, pero en el espacio resulta letal. Como consecuencia de esto, la sonda fue ajustando su trayectoria con datos incorrectos durante meses. El problema es que nadie detectó la discrepancia a tiempo.
Una entrada orbital que acabó en desastre
El 23 de septiembre de 1999 llegó el momento crítico con la inserción orbital alrededor de Marte. La Mars Climate Orbiter debía situarse a unos 140 kilómetros sobre la superficie del planeta. Sin embargo, debido al error acumulado, descendió hasta unos 57 kilómetros, demasiado cerca.
El protagonista es el Mars Climate Orbiter, una misión destinada a estudiar el clima de Marte. Todo iba perfecto hasta que llegó el momento de entrar en la órbita del planeta rojo. pic.twitter.com/KxOiBaw6HE
— Alberto Iglesias Fraga (@aiglesiasfraga) November 12, 2024
A esa altitud, la fricción con la atmósfera marciana fue fatal. Los ingenieros perdieron contacto con la nave y nunca más se volvió a saber de ella. Probablemente se desintegró o salió despedida hacia el espacio profundo.
Un golpe a la NASA que cambió para siempre su forma de trabajar
La pérdida económica superó los 100 millones de dólares, pero el impacto fue mucho mayor. La misión gemela, la Mars Polar Lander, fracasó pocos meses después, lo que llevó a una revisión completa del programa marciano de la NASA.
El informe posterior fue demoledor: fallos de comunicación, falta de controles cruzados y una excesiva confianza en que “todo estaba bien”. Desde entonces, la NASA reforzó sus protocolos, estandarizó procesos y convirtió este error en un caso de estudio obligatorio para ingenieros aeroespaciales de todo el mundo.
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