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¿Y si el calor más anómalo del verano acaba con junio?

A pesar de que el verano astronómico comienza el próximo martes, el calor estival ya está más que estrenado en nuestro país. La actual ola de calor nos está dejando las temperaturas más altas en junio en, al menos, 20 años. ¿Qué nos depararán julio y agosto?

Ola de calor
La primera ola de calor del verano meteorológico 2022 llegó a España el pasado 12 de junio y se espera que continúe hasta el sábado 18.

Aunque el inicio del verano de manera oficial y, según el Observatorio Astronómico Nacional, será el 21 de junio a las 11 horas y 14 minutos (hora peninsular), para los meteorólogos la estación comenzó el pasado miércoles 1 de junio y comprende los meses con las temperaturas más cálidas del año: junio, julio y agosto.

Desde el punto de vista meteorológico, y contemplando los registros existentes, la actual ola de calor está superando récords de temperaturas máximas en junio de los últimos 20 años y, además, es la segunda ola de calor más temprana desde 1975. La primera fue el 11 de junio de 1981 y duró 6 días, la actual comenzó el día 12 y se prolongará como mínimo 6 días.

Una ola de calor precoz

Su anticipado inicio en el calendario y sus altas temperaturas le confieren un perfil extraordinario y poco habitual en la península ibérica. Las temperaturas registradas son típicas de finales de julio o principios de agosto, y sorprendentemente, aún nos encontramos en la primera quincena de junio.

La primera ola de calor del verano supera récords y se convierte en la segunda más precoz desde 1981.

Hoy se cumple el quinto día de ola de calor y se espera que continúe hasta el sábado 18, según la AEMET. En el transcurso de este episodio, los termómetros durante el día han superado los 35 ºC en buena parte de la Península y no han bajado de los 20-25 ºC por la noche, valores entre 7 y 12 ºC por encima de los normales para esta época del año.

Además, se han alcanzado, de momento, cinco récords provisionales de temperatura máxima en el mes de junio en las principales estaciones de AEMET: aeropuerto de Granada (41,8ºC), Base aérea de Granada (40,1ºC) y Jaén (40,5ºC) durante el día 13; y el día 14 en la Base aérea de Albacete (41ºC) y en Albacete ciudad (40,4ºC).

¿Qué nos deparará julio y agosto?

Con estos valores inquietantes durante el mes de junio, muchos nos ponemos en lo peor, y esperamos que los meses más fuertes del verano sean aún más calurosos. Esto no es del todo cierto... es obvio que las olas de calor tienen lugar durante el verano y que, normalmente, suelen ocurrir entre una y tres veces por año, pero que exista en el mes de junio un episodio de récords adelantado no quiere decir, precisamente, que empeore en lo que resta de verano.

Cierto es que dar una previsión exacta es prácticamente imposible, pero sí que se puede medir la tendencia aproximada que tendremos durante los próximos meses, según nuestro modelo de cabecera. En él se puede dar una predicción de la anomalía de temperatura media mensual, es decir, cuánto variarán las temperaturas con respecto a la serie de datos de años anteriores.

Calor junio
Los mapas de anomalías para junio son esclarecedores, con previsión de registros hasta 3 ºC por encima de lo normal en conjunto.

Durante el mes de junio el modelo ya auguraba temperaturas muy por encima de lo normal en gran parte de la península (hasta +3 ºC), incluso con una anomalía positiva bastante marcada en zonas del interior. En los meses de julio y agosto se prevé temperaturas ligeramente más cálidas de la normal, pero nada parecido a lo ocurrido durante este mes de junio. Al menos de momento. Exactamente los mapas anticipan registros de entre 0,5 y 1,5 ºC por encima del promedio.

Predicción julio
Anomalías de temperatura previstas para la península ibérica en el mes de julio, bastante más comedidas.

En cuanto a precipitaciones, el modelo vaticinaba un mes de junio más húmedo de lo normal en la zona nordeste del país y ligeramente más seco en el resto. Mientras que para julio y agosto se espera en general un ambiente seco con precipitaciones inferiores a las habituales en el norte de España.