El mundo se está quedando sin arena, es grave

La arena es el segundo recurso más consumido del mundo. El crecimiento de la población y el aumento exponencial de su uso la están poniendo en riesgo. Los humanos nos podremos quedar sin arena en pocas décadas.

Enzo Campetella Enzo Campetella Juan José Villena 03 Dic 2019 - 17:31 UTC
Arena
El uso de la arena crece en forma exponencial y el recurso está en riesgo.

Un revelador informe de BBC Future da cuenta de cómo este recurso tan necesario para el ser humano corre serios riesgos a manos de la sobreexplotación. Aunque parezca mentira, historias humanas de asesinatos en lugares tan dispares como México, India o Sudáfrica están detrás de la lucha por el acceso a ella, tan vital para la construcción de la ciudades modernas que habitamos.

El asfalto en gran medida están conformados en gran parte por arena. Las pantallas de nuestros móviles y ordenadores, los parabrisas de nuestros coches o los vidrios de nuestras casas están hechos de arena derretida. Hasta los chips de los ordenadores y móviles tienen su origen en la arena.

El agua es el recurso que más consumimos los seres humanos. Justo detrás viene la arena. El punto es qué tipo de arenas estamos usando. Por caso, las arenas de los desiertos son en gran parte inútiles porque la forma de sus granos no es apta para lograr un buen hormigón ya que son muy lisos y redondeados.

La población global se duplicó en solo 60 años

La arena que necesitamos debe ser más angulosa y se obtiene generalmente de los lechos, bancos y llanuras aluviales de los ríos, así como en los lagos y en la orilla del mar. Y allí se va comprendiendo el problema porque vemos que el origen del material resulta mucho más acotado. Su demanda a nivel global es tan intensa que para lograr satisfacerla se destruyen cauces de ríos y playas. En muchos casos es más rentable que las tierras de cultivo, y se avanza sobre bosques para poder obtenerla.

El problema generado por la tensión entre la oferta y la demanda ha hecho que en algunos países grupos de personas hayan establecido un comercio ilegal alrededor de la arena. Verdaderas mafias que, como contábamos al inicio, llegan a matar para lograr su objetivo. Pascal Peduzzi, investigador del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, declara a BBC Future que "no podemos extraer 50 mil millones de toneladas por año de ningún material sin provocar impactos masivos en el planeta y, por tanto, en la vida de las personas".

Varias realidades se suman. La población global sigue aumentando a niveles exponenciales. Solo un par de números para entender la magnitud de este punto. En 1960 la población global rondaba las 3200 millones de personas. Para 2017 ese número ya superaba las 7500 millones de personas. En otras palabras la población aumentó 2,34 veces en menos de 60 años. Al mismo tiempo crece la cantidad de gente que se muda del campo a las ciudades, por lo que la urbanización acelerada necesita cada vez más arena.

El éxodo del campo a las ciudades es cada vez más intenso

Un dato perturbador indica que en América Latina, África y Asia las ciudades están creciendo a un ritmo muy superior a cualquier otro momento de la historia humana. El número de personas que viven en zonas urbanas se cuadruplicó respecto de los inicios de la década de 1950. El ejemplo del informe es muy claro: equivale a sumar 8 ciudades del tamaño de Nueva York cada año.

Dubai
Dubai es uno de los países que más terreno lo quitó al mar. Aunque está en medio de un desierto, tiene que importar arena desde Australia.

Es probable que China haya usado más arena en esta década que Estados Unidos en todo el siglo XX. Dubai, por ejemplo, en pleno desierto, tiene que importar arena de Australia para paliar las necesidades de su crecimiento urbano. También en muchos lugares del mundo se está dragando el fondo del mar para sumar esa cantidad de arena en las costas y crear nuevas tierras habitables.

Esta práctica tiene sus aspectos negativos al dañar zonas de arrecifes de coral, por ejemplo, y en algunos casos deteriorar zonas antes ricas en pesca. Singapur es el país que más terreno ha ganado al mar, necesitando enormes cantidades de arena de otros países. El daño ambiental es tan grande que Indonesia, Malasia, Vietnam y Camboya han tenido que restringir todas las exportaciones de arena a Singapur. Y estos son unos pocos ejemplos.

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