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Las lluvias de otoño, última tabla de salvación para muchos ríos europeos

Algunos ríos de Europa muestran un aspecto muy preocupante, que penaliza el riego de cultivos, el transporte de mercancías y hasta el abastecimiento en muchos pueblos y ciudades. Las lluvias de otoño deciden.

Río Po
La disminución del caudal en el río Po ha sacado a flote barcos y hasta una bomba de la Segunda Guerra Mundial.

La larga ausencia de precipitaciones que está viviendo Europa está despertando el interés de medios de todo el mundo. Es muy mediática por los graves efectos que está teniendo y los que puede llegar a tener, con cosechas venidas a menos, embalses en caída libre y el transporte por vías fluviales perjudicado y encarecido. Según el Observatorio Europeo de Sequía, el 47% del territorio de la Unión Europea está en advertencia por sequía y el 17% en alerta. Los ríos que transcurren por el continente han perdido el 27% del agua que suelen llevar, dejando caudales irrisorios en el Loira, Rin, Elba o Po.

Viejos fantasmas salen a flote en los ríos

El Loira, que es el río más largo de Francia con algo más de 1000 kilómetros de longitud, transcurre por un sinfín de regiones enmarcadas por el Macizo Central, casi todas inmersas en un alarmante estiaje. Desde 1976, su caudal solo ha caído por debajo de los 100 metros cúbicos por segundo en tres ocasiones: 1991, 2019 y 2022. Puede que sea la representación más fidedigna de lo que está sucediendo al otro lado de los Pirineos, donde se registra una reducción de hasta el 85% de las lluvias en las últimas fechas.

En Alemania, el Rin ha llegado a perder la mitad de su profundidad habitual, con mínimos de hasta 30 centímetros, y esto es muy trascendente porque es la vía fluvial más utilizada de Europa. Por ella transitan toneladas de hierro o carbón en buques de carga, ahora hasta cinco veces más caros, porque deben llevar menos peso y la escasez encarece. Alemania está viviendo el verano más seco desde que comenzaron los registros meteorológicos en 1881. Por allí también transcurre el río Elba, que baña previamente a la República Checa y en cuyas orillas, al pasar por la ciudad de Decin, se lee: “Si me ves, entonces llora”. Esa inscripción está cincelada en una de las “piedras del hambre” que aparecen cuando el caudal del Elba languidece.

En una situación parecida está el río italiano Po, que muestra el nivel más bajo de los últimos 70 años. Por eso anda enseñando viejos fantasmas de la Segunda Guerra Mundial, entre ellas una bomba de 450 kg que obligó a evacuar a 3000 personas en la ciudad lombarda de Mantua. En las últimas semanas también han salido a flote los restos del Zibello, una barcaza de carga de 50 metros que fue hundida durante la misma contienda.

Los embalses españoles también asumen parte del protagonismo. Ahora retienen cerca de 20 700 hectómetros cúbicos, que representan un 36,9 % del total. La media de los últimos diez años se sitúa en el 55,6 %, con lo que ahora presentan 19 puntos porcentuales menos de lo que podríamos considerar normal. La peor situación se vive en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y, en menor medida, en Murcia. En algunas de estas regiones ya hay restricciones y muchos de sus cultivos, entre ellos los cereales, olivares y viñedos, están viéndose muy perjudicados.

La previsión para el otoño en Europa

Según nuestro modelo de predicción en Meteored, el próximo trimestre podría traer, de nuevo, precipitaciones por debajo de lo normal en muchos puntos de Europa, sobre todo en el suroeste, donde están España y Francia. Lo mismo se prevé para el sur de Inglaterra, parte de Alemania y norte de Italia. En el resto las lluvias serán como mucho normales. Todo esto con temperaturas por encima del promedio. Las previsiones no son halagüeñas.