Agosto es el mes con mayor riesgo de grandes incendios forestales

Se acerca el mes de agosto, una época del año donde el riesgo de incendios forestales es mayor. Las altas temperaturas, el terreno forestal seco y las rachas fuertes de viento pueden provocar la pérdida de lo que es nuestro patrimonio natural.

Natacha Payà Natacha Payà 31 Jul 2019 - 11:30 UTC
incendio
Los incendios forestales son muy típicos en la época estival, el calor, la sequía y el viento son factores que influyen en su propagación.

A lo largo del año muchos deseamos que llueva, que la precipitación riegue los bancales de cultivo y el caudal de los ríos crezca, aumentando el agua de los embalses aumente. Ahora en pleno verano y con episodios de altas temperaturas, 'resurgen' preocupaciones que quizás teníamos bastante olvidadas durante el resto del año, como los incendios forestales.

Momento de estar 'alerta'

Los incendios forestales han estado presentes en nuestro planeta como un elemento normal en el funcionamiento del medio natural. Aunque en el pasado hayan ayudado en la creación de nuevos hábitats o en la regeneración de los ecosistemas, en las últimas décadas ya sobrepasan la capacidad de recuperación natural. Ahora gran parte de las veces se deja de hablar de incendio forestal natural para referirnos a incendio forestal intencionado o negligencia.

Desde el 1 de julio hasta el 30 de septiembre nos encontramos en una época de peligro alto de incendios forestales y es en agosto, según el último informe del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, cuando hay una mayor incidencia de siniestros. Por tanto, la llegada de este momento nos tiene que exigir responsabilidad y seguridad ante la posibilidad de pérdida del que es nuestro patrimonio natural. También es justo ahora cuando convendría recordar la importancia que tiene el ganado y la agricultura con la limpieza del terreno forestal.

Factores que influyen en la propagación

Durante el verano, las altas temperaturas son las protagonistas de muchas y amplias zonas de España. El riesgo de que se produzca un incendio forestal de gran magnitud va 'in crescendo', y más cuando se avecina una ola de calor en un período de crisis climática. Las altas temperaturas, la baja humedad y las fuertes rachas de viento suman un cóctel perfecto para provocar una de las peores catástrofes para el medio natural, y por supuesto para el ser humano.

El terreno seco se podría decir que es el factor más importante, de ahí la necesidad que llueva durante el año. La vegetación es el combustible y las prolongadas sequías motivan que, en caso de incendio forestal, el fuego se propague con mayor facilidad. También hay que tener en cuenta el factor meteorológico. Por ejemplo, los vientos terrales del verano hacen descender la humedad atmosférica y contribuyen a propagar los fuegos. Si a eso le sumas las altas temperaturas, ¡es todo un riesgo! La pasada ola de calor de junio desató uno de los peores incendios forestales de la historia de Cataluña, llegando a quemar hasta más de 6500 hectáreas.

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