Latigazo hidroclimático: qué es este fenómeno y cómo ha afectado a España en los últimos años

Olas de calor extremo y sequías seguidas de lluvias torrenciales e inundaciones catastróficas. Esta secuencia se repite cada vez más y define a lo que se ha bautizado como un latigazo hidroclimático.

Los devastadores incendios que cercaron la ciudad de Los Ángeles en enero de 2025, precedidos de unos inviernos muy húmedos en California, pusieron en circulación la expresión “latigazo hidroclimático”.
Los devastadores incendios que cercaron la ciudad de Los Ángeles en enero de 2025, precedidos de unos inviernos muy húmedos en California, pusieron en circulación la expresión “latigazo hidroclimático”.

En los últimos años, paralelamente al comportamiento desatado de los fenómenos meteorológicos extremos, ha ido extendiéndose el uso de expresiones que hasta hace poco estaban restringidas al mundo académico o al científico-técnico del tiempo y el clima. Expresiones como ciclogénesis explosiva, calentamiento súbito estratosférico, domo de calor extremo o río atmosférico comienzan a resultarnos familiares.

A este nuevo glosario meteorológico y climático se sumó el año pasado la expresión “latigazo climático” (climate whiplash, en inglés) que, previsiblemente, empezaremos a escuchar y a ver escrita cada vez más. Fue en California, a raíz de los devastadores incendios ocurridos en enero de 2025, cuando se puso en circulación la citada expresión, que de forma gráfica describe lo que vemos que empieza a ocurrir en muchos lugares del mundo.

Un comportamiento pendular extremo

Volviendo a los incendios californianos del año pasado que, avivados por los fuertes y secos vientos de Santa Ana, afectaron a una gran extensión del área metropolitana de Los Ángeles y del condado de San Diego, el hecho de que los dos inviernos precedentes fueran extraordinariamente húmedos, hizo incrementar mucho la masa vegetal. Gran parte de ella se secó durante el largo y cálido verano de 2024 en California, convirtiéndose en un combustible de primera categoría para cualquier incendio forestal que se produjera en la zona, contribuyendo a su rápida propagación, tal y como ocurrió en enero de 2025.

Imágenes de satélite de Doñana tomadas por el satélite Sentinel-2 durante la sequía extrema de 2023 y tras las intensas lluvias de la primavera de 2024. Fuente: © Copernicus.
Imágenes de satélite de Doñana tomadas por el satélite Sentinel-2 durante la sequía extrema de 2023 y tras las intensas lluvias de la primavera de 2024. Fuente: © Copernicus.

La cosa no quedó ahí, ya que un mes después de los devastadores incendios se produjeron lluvias torrenciales en la zona, alimentadas por un potente río atmosférico, de manera similar a como ha ocurrido de forma reiterada este invierno en la vertiente atlántica peninsular con el tren de borrascas de alto impacto que nos han afectado. Volviendo a California, la presencia de suelos desnudos, sin apenas cubierta forestal (pasto de las llamas), hizo aumentar la escorrentía y con ello el riesgo de deslizamientos de tierras y de inundaciones.

Esa rápida transición entre extremos climáticos de distinto signo (sequías e inundaciones, olas de frío y de calor…) es lo que propició que se empezara a acuñar el término “latigazo hidroclimático” allí en EEUU. Como este nuevo patrón pendular del comportamiento meteorológico se está observando en otras muchas regiones de la Tierra, es probable que integremos cada vez más es expresión en nuestro lenguaje, de manera similar a como ha ocurrido con las que señalamos al principio del artículo.

Los recientes latigazos hidroclimáticos en España

En España, de unos años a esta parte, estamos observando ese mismo comportamiento atmosférico tan alterado. Se suceden los extremos meteorológicos, cada vez con una mayor cadencia. Basta con ir hacia atrás en el tiempo un solo año para encontrar un par de ejemplos de latigazos hidroclimáticos. A principios de 2025, la sequía nos puso contra las cuerdas. Las reservas hídricas estaban al 51,7%, con la situación más crítica en la cuenca del Segura y en las cuencas internas de Cataluña.

El panorama cambió de forma brusca durante los meses de marzo y abril. Una sucesión de temporales atlánticos, con frentes, borrascas y algunas danas dieron lugar a lluvias abundantes y persistentes. Marzo de 2025 fue el tercer mes más lluvioso de la serie histórica. Las reservas hídricas empezaron a remontar y terminó la sequía en la mayor parte de España. Esta circunstancia contribuyó a un espectacular crecimiento de la vegetación.

Llegó el verano; el tórrido verano de 2025; el más caluroso de toda la serie histórica climatológica en España. Las dos olas de calor excepcionales que tuvieron lugar secaron en gran medida los campos y las zonas boscosas. El riesgo de incendios forestales se volvió extremo en una gran parte del territorio y vimos cuáles fueron las terribles consecuencias: 63 grandes incendios y una superficie quemada de 355.000 hectáreas.

Las inundaciones catastróficas ocurridas en Andalucía este invierno contrastan con la extrema sequedad que tuvimos el año pasado por las mismas fechas, con una sequía muy extrema.
Las inundaciones catastróficas ocurridas en Andalucía este invierno contrastan con la extrema sequedad que tuvimos el año pasado por las mismas fechas, con una sequía muy extrema.

Tras ese “latigazo” ha llegado otro ahora, en el invierno de 2025-2026, de consecuencias muy distintas. Un excepcional tren de borrascas de alto impacto afectó de lleno a la Península durante semanas, produciéndose una sucesión extraordinaria de temporales atlánticos de lluvia, viento y también nevadas, que en las zonas peninsulares más expuestas a ese flujo muy húmedo del oeste dio lugar a unas precipitaciones acumuladas extraordinarias que han saturado los suelos y han provocado desbordamientos de ríos e inundaciones.

Estos latigazos hidroclimáticos son el resultado de una circulación atmosférica cada vez más alterada por el calentamiento global. Empieza a haber estudios que tratan de cuantificar lo que están aumentando los periodos extremadamente húmedos y extremadamente secos en distintas ciudades del mundo y regiones terrestres. Cada vez hay más lugares en los que se experimentan latigazos hidroclimáticos y todo apunta a que serán más en el futuro.

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