5 destinos con sol y temperaturas agradables para despedir el invierno

Cuando el invierno se resiste, algunas ciudades ofrecen sol, temperaturas suaves y experiencias únicas. Hoy te proponemos la escapada perfecta para recargar energía, recorrer calles llenas de historia y despedir la estación más fría.

La Piazza Pretoria, en el corazón de Palermo, luce la imponente Fuente Pretoriana, un símbolo del arte renacentista que combina historia, arquitectura y vida urbana
La Piazza Pretoria, en el corazón de Palermo, luce la imponente Fuente Pretoriana, un símbolo del arte renacentista que combina historia, arquitectura y vida urbana

El invierno encara sus últimas compases en Europa y se nota. Los días empiezan a ser más largos, la luz cambia de tonalidad y el cuerpo pide terrazas, paseos largos y cielos despejados.

Es cierto que aún quedan jornadas frías en el calendario, pero también la oportunidad perfecta para una escapada estratégica. En el entorno del Mediterráneo y el Atlántico africano, hay ciudades donde el sol es casi una garantía y el termómetro se mueve con comodidad entre los 18 y los 25 grados.

La joya barroca que concentra más historia por metro cuadrado del Mediterráneo

Nuestro particular repaso de calor en invierno nos lleva a viajar primero a la capital de Malta, La Valeta, una de las ciudades más soleadas de Europa en invierno.

Situada en el corazón del archipiélago y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, concentra siglos de historia en apenas unas calles perfectamente trazadas.

Fundada por los Caballeros de la Orden de San Juan en el siglo XVI, su arquitectura es un compendio de barroco mediterráneo, balcones de madera pintados y murallas que se asoman a un mar intensamente azul. La concatedral de San Juan, sobria en el exterior y exuberante en su interior, custodia obras maestras de Caravaggio.

Más allá del patrimonio monumental, La Valeta seduce por su ritmo pausado en temporada baja. Las terrazas del paseo marítimo permiten almorzar al sol en manga corta, mientras que los jardines Upper Barrakka ofrecen panorámicas privilegiadas del Gran Puerto. En invierno, las temperaturas rondan los 17-20 grados y la luz es limpia, perfecta para recorrer la ciudad a pie sin aglomeraciones.

El refugio atlántico portugués donde la primavera dura todo el año

En el Atlántico, Funchal, capital del archipiélago portugués de Madeira, presume de un microclima que le ha valido el sobrenombre de “isla de la eterna primavera”.

Rodeada de montañas verdes y con el océano como telón de fondo, Funchal combina naturaleza exuberante y herencia colonial. El mercado dos Lavradores despliega frutas tropicales, flores y pescado fresco, mientras que el casco antiguo invita a perderse entre calles empedradas y fachadas decoradas.

Incluso en pleno invierno, las temperaturas máximas en Funchal rondan los 20-22 grados, lo que invita a disfrutar al aire libre sin abrigo.
Incluso en pleno invierno, las temperaturas máximas en Funchal rondan los 20-22 grados, lo que invita a disfrutar al aire libre sin abrigo.

Uno de los grandes atractivos es el ascenso a Monte en teleférico para disfrutar de vistas panorámicas y descender después en los tradicionales carros de cesto. Además, la red de “levadas” (antiguos canales de riego) ofrece rutas de senderismo suaves, ideales para quienes buscan actividad al aire libre sin temperaturas extremas. Funchal es sinónimo de luz atlántica, jardines botánicos y tranquilidad.

Sidi Bou Said, blanco y azul sobre el golfo de Túnez

A pocos kilómetros de la capital tunecina se alza Sidi Bou Said, un pequeño pueblo colgado sobre el Mediterráneo que parece detenido en el tiempo. El invierno aquí es suave, con temperaturas que suelen oscilar entre los 15 y los 20 grados, lo que permite recorrer sin prisas sus callejuelas empinadas y balcones adornados con buganvillas.

El café des Nattes, punto de encuentro histórico de artistas e intelectuales, invita a saborear un té con piñones mientras se contempla el golfo de Túnez. Muy cerca se encuentran las ruinas de Cartago, vestigio del esplendor púnico y romano, lo que convierte la escapada en un viaje cultural de primer orden.

Palermo, fusión de historia, gastronomía y sol para despedir el invierno

La capital siciliana, Palermo, es un crisol de culturas donde conviven influencias árabes, normandas y españolas. En invierno, el clima es templado (alrededor de 18 grados durante el día) y la ciudad se disfruta sin el bullicio del verano.

El Palacio de los Normandos y la Capilla Palatina evidencian la riqueza artística de la isla, mientras que la catedral resume siglos de transformaciones arquitectónicas.

Palermo también se vive en sus mercados históricos, como Ballarò o Vucciria, donde el “street food” siciliano (arancine, panelle, cannoli) se saborea al aire libre.

A pocos kilómetros, la playa de Mondello ofrece paseos junto al mar incluso en febrero o marzo. La combinación de patrimonio monumental, gastronomía potente y clima benigno convierte a Palermo en una despedida invernal con carácter.

Agadir, calor atlántico y luz infinita para huir del invierno

Nuestro repaso acaba hoy en la costa sur de Marruecos. Agadir es uno de los destinos más fiables para quienes buscan calor moderado y cielos despejados. Con más de 300 días de sol al año, sus temperaturas invernales rondan los 22-25 grados.

Reconstruida tras el terremoto de 1960, Agadir presenta una fisonomía moderna, amplias avenidas y un extenso paseo marítimo junto a una playa de varios kilómetros. Es un enclave ideal para combinar descanso, deportes acuáticos y excursiones al interior, como el valle del Paraíso o los pueblos bereberes del Anti-Atlas.

Su zoco El Had, uno de los mayores de Marruecos, permite sumergirse en la vida local entre especias, artesanía y productos frescos. Agadir no es solo playa: es luz, amplitud y una transición suave hacia la primavera europea.

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