Los científicos detectan un desierto submarino: las 'zonas muertas' están asfixiando el fondo del mar Báltico

Las zonas muertas del mar Báltico crecen cada año, reducen el oxígeno disponible y agravan una crisis ambiental que ya afecta a la pesca, la biodiversidad y las comunidades costeras.

La contaminación por nutrientes, el cambio climático y la presión humana aceleran una crisis ambiental que amenaza uno de los mares más afectados de Europa.
La contaminación por nutrientes, el cambio climático y la presión humana aceleran una crisis ambiental que amenaza uno de los mares más afectados de Europa.

La isla danesa de Bornholm se encuentra en primera línea de uno de los mayores problemas ambientales de Europa. Lo que durante décadas fue un enclave ligado a la pesca vive ahora una transformación marcada por la desaparición de especies comerciales y el deterioro progresivo del ecosistema marino.

La situación también tiene consecuencias económicas. La captura comercial de bacalao alrededor de la isla quedó vetada en 2019 tras el desplome de las poblaciones, mientras que en 2024 cerró la asociación local de pescadores después de 141 años de actividad. En el puerto, donde llegaron a operar decenas de embarcaciones, ya no queda ninguna.

Zonas muertas en el mar Báltico: un desierto bajo el agua

La principal amenaza se encuentra en el fondo marino. Las conocidas como «zonas muertas» son espacios donde el oxígeno es tan escaso que gran parte de la fauna y la flora no pueden sobrevivir. Y, en algunos puntos, directamente desaparecen por completo.

El origen de este fenómeno está relacionado con el exceso de nutrientes procedentes de fertilizantes agrícolas y aguas residuales. El nitrógeno y el fósforo favorecen la proliferación masiva de algas. Cuando estas terminan su ciclo vital, se hunden y su descomposición consume el oxígeno disponible.

Según los especialistas, el problema alcanza dimensiones extraordinarias. Rüdiger Strempel, secretario ejecutivo de HELCOM (Comisión para la Protección del Medio Marino del Mar Báltico), señala que el 97% del mar Báltico presenta un alto grado de eutrofización o enriquecimiento excesivo de nutrientes. La extensión de estas áreas puede oscilar entre una superficie similar a la de Dinamarca y otra superior a la de Irlanda.

Mar Báltico: contaminación, tráfico marítimo y cambio climático

La apariencia del mar Báltico puede resultar engañosa. Desde la costa de Bornholm ofrece una imagen aparentemente saludable, aunque los expertos recuerdan que se trata de uno de los mares más contaminados del planeta.

Las zonas muertas del mar Báltico siguen expandiéndose y ya asfixian amplias áreas del fondo marino, poniendo en riesgo la biodiversidad y la pesca.
Las zonas muertas del mar Báltico siguen expandiéndose y ya asfixian amplias áreas del fondo marino, poniendo en riesgo la biodiversidad y la pesca.

Sus peculiares características naturales aumentan la vulnerabilidad. Es el mayor cuerpo de agua salobre del mundo, mantiene una conexión limitada con el mar del Norte y sus aguas pueden tardar hasta 30 años en renovarse. Además, alrededor de 90 millones de personas habitan en su cuenca hidrográfica.

A esta presión se suman unas 1.500 embarcaciones de gran tamaño que navegan simultáneamente por sus rutas. También se acumulan microplásticos, residuos farmacéuticos, sustancias químicas, contaminación derivada del transporte marítimo y restos bélicos. Sólo en aguas alemanas permanecen sumergidas unas 300.000 toneladas de munición convencional y cerca de 40.000 toneladas de armas químicas.

Bornholm busca soluciones mientras aumenta la preocupación

La recuperación del ecosistema se presenta como una tarea de muy largo recorrido. Algunos investigadores estiman que restablecer plenamente las condiciones naturales podría requerir más de 400 años debido a la combinación de sobrepesca, calentamiento del agua y pérdida continuada de oxígeno.

En la localidad danesa de Bornholm ya han surgido iniciativas para acercar la problemática a la ciudadanía. La organización Ivandet ocupa hoy una antigua instalación vinculada a la industria pesquera y organiza actividades educativas dirigidas a los residentes y a los visitantes para explicar qué ocurre bajo la superficie del Báltico.

Pese a las dificultades, también existen algunos avances. HELCOM destaca que los vertidos de petróleo detectados descendieron de 763 en 1989 a 32 en 2023. Paralelamente, algunos proyectos impulsados junto a los agricultores buscan reducir la llegada de fósforo al agua, con técnicas capaces de disminuir hasta un 50% las escorrentías contaminantes. Sin embargo, la guerra en Ucrania y el temor a un accidente relacionado con la denominada "flota fantasma" rusa añaden nuevos riesgos a un ecosistema que continúa bajo una intensa presión.

Referencia de la noticia

Las zonas muertas ocultas que se extienden por el fondo del mar Báltico. Recuperado el 1 de junio de 2026.

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