Descubren una relación entre la contaminación del aire en el embarazo y un menor rendimiento cognitivo en la infancia
La exposición a la contaminación atmosférica durante la gestación no solo afecta a la salud materna: puede condicionar el desarrollo cerebral del feto. Recientes estudios científicos vinculan la polución con un menor rendimiento cognitivo en los primeros años de vida.

La contaminación del aire está cada vez más reconocida como una amenaza global para la salud pública, y ya no solo por sus efectos sobre el sistema respiratorio y cardiovascular.
Y es que, en los últimos años, también se han hecho públicas evidencias científicas que señalan que los contaminantes atmosféricos influyen negativamente en el desarrollo cerebral temprano, especialmente cuando la exposición ocurre durante el embarazo.
El desarrollo del cerebro fetal es un proceso extremadamente delicado y complejo. Durante la gestación se forman y conectan estructuras neuronales que influirán en las capacidades cognitivas, lingüísticas, de memoria y comportamiento social de la persona a lo largo de su vida. Así que, cualquier factor externo que altere ese curso —como la contaminación del aire— puede tener efectos duraderos.
Evidencia reciente: el estudio de la Universitat de Barcelona
Ahora, un reciente estudio publicado este mismo mes en la revista Environmental Pollution por la Universitat de Barcelona (UB), en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha proporcionado evidencia directa de la asociación entre contaminación atmosférica prenatal y rendimiento cognitivo en la primera infancia.
Prenatal exposure to #AirPollution is associated with lower cognitive performance in newborns, according to a study by #ISGlobal and @UniBarcelona.
— ISGlobal (@ISGLOBALorg) January 27, 2026
These findings highlight the importance of reducing air pollution exposure, especially during pregnancy, to protect pic.twitter.com/puSUpCI293
La investigación, basada en datos del proyecto Barcelona Life Study Cohort (BiSC), desarrollado entre 2018 y 2023 con la participación de 168 parejas madre-hijo/a, evaluó la exposición durante el embarazo a contaminantes como dióxido de nitrógeno (NO₂), carbono negro (BC) y material particulado fino (PM2.5).
Los resultados no dejan lugar a dudas: hay vínculo entre la contaminación y un menor rendimiento en pruebas cognitivas en los primeros años de vida. Los efectos son especialmente evidentes en tareas de memoria de reconocimiento entre los recién nacidos, con diferencias más marcadas en niños que en niñas, una señal que abre interrogantes sobre posibles diferencias biológicas en la vulnerabilidad al estrés ambiental temprano.
Según el profesor Joan Birulés, uno de los autores del estudio y destacado investigador en cognición y desarrollo infantil de la UB, “los resultados indican que el periodo prenatal representa una ventana crítica de vulnerabilidad ante las exposiciones ambientales y refuerzan la necesidad de políticas ambientales más estrictas para proteger la salud de las embarazadas y sus hijos”.
Cómo actúa la contaminación sobre el neurodesarrollo
Los contaminantes del aire más pequeños, especialmente las partículas PM2.5, pueden atravesar los pulmones y entrar al torrente sanguíneo, y hay evidencias de que algunos de estos pueden incluso cruzar la placenta.

Esta exposición directa se combina con procesos de inflamación sistémica y estrés oxidativo en las madres, que indirectamente pueden alterar la llegada de oxígeno y nutrientes al feto, interfiriendo con su desarrollo neurológico.
Otros estudios adicionales lo confirman. Un trabajo publicado en Environmental Health encontró que la exposición prenatal a partículas finas y contaminantes del aire está asociada con puntuaciones cognitivas y de lenguaje negativas a los 2 años de edad, además de influir en aspectos motores y de comunicación.

Otras investigaciones de ISGlobal también han concluido que mayores niveles de contaminación durante el embarazo se relacionan con una menor preferencia por la novedad en tareas de memoria visual en bebés, un indicador temprano de las capacidades cognitivas. La exposición más alta a carbono negro, PM2.5 y sus componentes metálicos estuvo especialmente asociada con este efecto.
Consecuencias a largo plazo y urgencia de políticas públicas
La consistencia de los resultados respecto a los efectos de la contaminación del aire sobre el neurodesarrollo infantil, confirman que respirar aire contaminado durante la gestación no es inocuo.
Se trata de un problema que excede fronteras: afecta tanto a países industrializados como a áreas urbanas en desarrollo, y sus efectos sobre la salud se acumulan con el tiempo. La protección del aire que respiramos, y en particular del aire que afecta a mujeres embarazadas, es una inversión en el desarrollo cognitivo y el bienestar de las generaciones futuras.
En este sentido, limitar las emisiones de combustibles fósiles, reducir el tráfico, promover zonas verdes urbanas y fortalecer la vigilancia de la calidad del aire son medidas esenciales. Si la ciencia nos muestra que el aire que respiramos hoy puede condicionar la capacidad cognitiva de los niños mañana, la respuesta política debería estar, sin duda, a la altura de ese desafío.
Referencia de la noticia:
Peuters, C., Birulés, J., Galmés, T., Basagaña, X., Dominguez, A., Foraster, M., Gomez-Herrera, L., Gómez-Rojo, MD, Llurba, E., Rivas, I., Sánchez-Galán, J., Bosch, L., D., Gascon Prenatal exponer a la contaminación y al niño cognitivo development usando eye-tracking visual paired-comparison task. Environmental Pollution , 2025. Doi: 10.1016/j.envpol.2025.127496
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