Error típico en películas de Halloween: rayo ¡y en seguida el trueno!

Primero cae el rayo y acto seguido el estruendo, ¡toma trueno! Esto es muy de Halloween pero, ¿esto siempre ocurre así? No, depende de varios factores que los técnicos de sonido no suelen tener en cuenta...

Las tormentas son un recurso muy utilizado en las películas de terror, pero no siempre se utiliza bien.

En los días cercanos a Halloween las películas de terror comienzan a invadir la programación. En muchas, vemos escenas de miedo acompañadas de noches con tormentas... pero no siempre la ficción es igual que la realidad. En el cine, el sonido de los truenos suele aparecer en el mismo momento que el rayo, y no siempre es así. Esto solo ocurre cuando los rayos caen muy cerca... ¡o justo encima!

El cóctel de las tormentas: rayos y truenos

Durante el desarrollo de una tormenta podemos apreciar, especialmente de noche: la luz del rayo (relámpago), después el sonido del trueno y, por último, el retumbe de otros sonidos ligados al trueno principal. Ahora bien, dependiendo de la lejanía en la que estemos respecto al flashazo, la diferencia de tiempo entre una y otra cosa puede ser notable.

El retraso entre la luz del rayo y el sonido del trueno se debe a que la velocidad de la luz es mucho más rápida que la velocidad del sonido. Parafraseando a la AEMET, el rayo es la descarga o grupo de descargas eléctricas producidas por la tormenta, mientras que el trueno es fruto de la expansión de los gases a lo largo del canal de descarga. 

Una cuestión de velocidades 

La luz que nosotros percibimos de las cosas y de los objetos viaja a alrededor de 300.000 kilómetros por segundo. Por esa razón, el rayo que vemos ''caer'' ocurre al mismo tiempo que sucede. Ahora bien, el sonido es diferente ya que viaja a velocidades de entorno a 340 metros por segundo.

Esto quiere decir que el trueno tarda unos 3 segundos en recorrer 1 kilómetro. Seguro que los directores de las películas no reparan en esto, parece que los rayos están cayendo siempre sobre las casas de los protagonistas. Por ejemplo, si entre un rayo y un trueno hay 12 segundos, entonces la tormenta se encuentra a 4 kilómetros.


Muy de Halloween: después del trueno, el retumbe

Cuando se producen los rayos, la temperatura del aire puede llegar a superar los 30.000 ºC... y los 50.000 ºC, mucho más que la temperatura a la que brilla el Sol (6.000 ºC). Cuando el aire se calienta tan rápidamente, se expande y se contrae de forma violenta, parecido a una explosión. De ahí el sonido del trueno. 

El retumbe llega ahora, cuando el sonido del trueno se desvía hacia muchas direcciones a medida que viaja por el aire. Esta gama de diferentes ondas de sonido (que chocan y rebotan con los árboles, edificios y montañas) llegan a nuestro oído como un sonido continuo, casi como una traca.

Ahora que se acerca Halloween, alguno de nosotros tendrá la ventaja de averiguar a qué distancia se encuentra la tormenta... ¿y si lo aprovechamos?