El último espacio costero salvaje de la Región de Murcia espera su protección desde hace tres décadas: aquí el motivo

Playas intactas, dunas fósiles y biodiversidad única: este tramo del litoral de la Región de Murcia lleva más de 30 años reconocido… pero aún sin la protección que necesita para sobrevivir.

Se trata de un territorio reconocido por su singularidad ambiental desde principios de los años noventa
Se trata de un territorio reconocido por su singularidad ambiental desde principios de los años noventa

En el sureste de la península ibérica, el litoral murciano conserva uno de los tramos costeros mejor preservados del Mediterráneo occidental. Se trata del Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, un espacio natural de enorme valor ecológico y paisajístico que, pese a haber sido declarado parque regional hace más de tres décadas, continúa sin una protección efectiva que garantice su conservación a largo plazo.

La paradoja es evidente. Se trata de un territorio reconocido por su singularidad ambiental desde principios de los años noventa sigue hoy en una situación de indefinición legal. El motivo principal es la ausencia del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), el instrumento que debería regular los usos permitidos, establecer límites claros y dotar de herramientas sancionadoras frente a las agresiones ambientales.

Un paisaje de costa prácticamente intacto

Calnegre y Cabo Cope representan algo cada vez más difícil de encontrar en la costa española, un paisaje prácticamente intacto. Acantilados, playas naturales sin urbanizar, ramblas, dunas fósiles y amplias zonas de matorral estepario conforman un mosaico de ecosistemas que apenas ha sido alterado por el desarrollo urbanístico.

Este tipo de litoral cumple una función clave más allá de su valor estético. Las dunas y formaciones naturales actúan como barreras frente a la erosión y los temporales, mientras que las ramblas canalizan episodios de lluvias intensas, cada vez más frecuentes en un contexto de cambio climático. Su conservación es, por tanto, también una cuestión de adaptación y resiliencia ambiental.

Biodiversidad en tierra y mar

El parque alberga una notable diversidad de especies, muchas de ellas protegidas. En sus sierras y llanuras costeras encuentran refugio reptiles como el eslizón ibérico, aves rapaces como el águila perdicera y una flora adaptada a condiciones extremas de sequía y salinidad. Estos valores han motivado su inclusión en la Red Natura 2000, con figuras como Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves.

Es una zona de anidación ocasional de la tortuga boba
Es una zona de anidación ocasional de la tortuga boba

A ello se suma la riqueza del entorno marino. Las aguas frente a Calnegre y Cabo Cope albergan hábitats de alto valor ecológico y han cobrado especial relevancia en los últimos años por su papel como zona de anidación ocasional de la tortuga boba. La detección de nidos y la liberación de crías en playas del entorno han reforzado el interés científico y conservacionista de este tramo litoral.

Tres décadas de retraso administrativo

El espacio fue declarado parque regional en 1992, pero desde entonces la aprobación del PORN se ha ido posponiendo. Esta falta de desarrollo normativo ha tenido consecuencias prácticas: sin un marco claro, resulta mucho más difícil frenar usos incompatibles con la conservación, desde roturaciones agrícolas ilegales hasta vertidos o accesos descontrolados de vehículos a zonas sensibles.

La presión aumenta especialmente durante los meses de verano, cuando el número de visitantes crece de forma notable. Sin una regulación adecuada de accesos, aparcamientos y afluencia, el riesgo de degradación se incrementa, incluso en espacios que hasta ahora han resistido relativamente bien.

Una joya a contrarreloj

Calnegre y Cabo Cope no necesitan promoción turística, su atractivo reside precisamente en su estado casi salvaje. Lo que sí necesitan es una protección real, acorde a su valor y a los desafíos ambientales actuales. En un Mediterráneo cada vez más artificializado, este parque regional representa una oportunidad única para demostrar que la conservación no es un obstáculo, sino una inversión de futuro.

Blindar legalmente este espacio no es solo una cuestión ambiental
Blindar legalmente este espacio no es solo una cuestión ambiental

Tras más de 30 años de espera, el tiempo empieza a ser un factor crítico. Blindar legalmente este espacio no es solo una cuestión ambiental, sino también un compromiso con las generaciones que aún no han descubierto una de las últimas joyas naturales del litoral murciano.

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