El polvo del Sáhara: un viaje sin fronteras

La calima procedente del Sáhara ha viajado estos días hasta los países escandinavos. ¿Cómo ha llegado hasta allí? A través de una 'cinta transportadora' muy peculiar...

Maider Rodríguez Maider Rodríguez 25 Abr 2019 - 07:27 UTC
El Sáhara es la principal fuente de partículas en suspensión de nuestro planeta.
El Sáhara es la principal fuente de partículas en suspensión de nuestro planeta.

Según la NASA el polvo del desierto del Sáhara puede llegar a recorrer hasta 4.800 kilómetros. ¡Nada más y nada menos! Aunque no lo ha hecho en la misma dirección, esta semana la calima procedente del norte de África también ha hecho un largo viaje: se ha desplazado hasta Escandinavia. Esta calima, muy habitual en Canarias, ha llegado a zonas de Europa que rara vez acostumbran a ver un fenómeno así. Países como Francia, Italia, Polonia, Grecia, Turquía, Reino Unido, Irlanda, Islandia o Groenlandia han visto cómo esas partículas han acabado precipitando sobre sus coches y calles.

La explicación la encontramos en la configuración isobárica de los últimos días con las bajas presiones situadas sobre el Mediterráneo, pero también en el noroeste de Europa. Esta disposición ha generado un pasillo de vientos que ha funcionado como una gran cinta transportadora de partículas en suspensión. Así pues, las partículas, inferiores a los 0,0625 mm, pasan a formar parte de la circulación general atmosférica.

Normalmente suele ir asociada a episodios de altas temperaturas, aunque la hemos podido ver incluso en invierno tiñendo la nieve de un ligero tono marrón. En esta ocasión, ha venido asociada a la inestabilidad y a las precipitaciones, por lo que la que se ha teñido de marrón ha sido la lluvia.

La calima es perceptible a simple vista, pero también puede observarse a través de los satélites. Su presencia se detecta rápidamente por el color del cielo, que suele teñirlo de un tono anaranjado o rojizo, especialmente al amanecer y al atardecer, debido a la inclinación de los rayos del sol.

El polvo del Sáhara: el gran fertilizante del Amazonas

Por contradictorio que pueda parecer, la calima tiene algunos beneficios, no tanto para nuestra salud, pero sí para la del Amazonas. De hecho, el desierto del Sáhara y el bosque amazónico están estrechamente relacionados. Según los expertos, unos 27,7 millones de toneladas de polvo del Sáhara atraviesan anualmente el océano Atlántico hasta llegar a América.

El polvo del Sáhara procede principalmente de la Depresión del Bodélé, cuya última muestra es el lago Chad. Posee grandes cantidades de hierro, sulfatos, carbonatos y fósforo, procedentes de las diatomeas, uno de los tipos más comunes de fitoplancton. Todos estos nutrientes provienen del agua dulce que formaron los sedimentos de este antiguo fondo lacustre. Pero ¿cómo se depositan en el Amazonas?

El río volador

Las altas presiones y las corrientes ascendentes sobre el Sáhara transportan el polvo del desierto hacia las bajas presiones y las corrientes descendientes en el Amazonas. Esta configuración genera flujos aéreos de vapor de agua conocidos como “ríos voladores”.

Son alimentados por la humedad que genera la Amazonía, pueden alcanzar hasta los 2 kilómetros de altura y son capaces de transportar más agua que el propio Amazonas. Cuando el río volador se encuentra con la cordillera de los Andes, da lugar a las precipitaciones que poseen el polvo del desierto y todos los nutrientes que lo acompañan. Estos nutrientes se depositan sobre el Amazonas, fertilizando el suelo y favoreciendo la agricultura y la vida en muchas zonas de América del Sur. Nutrientes que van también a parar al mar.

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