¿Se nos queda pequeña la Tierra?

Nuestro planeta es un hogar perfecto y reúne todas las condiciones necesarias para vivir en él, pero... ¿lo será siempre?

Marc Redondo Marc Redondo 22 Abr 2019 - 08:16 UTC
La Tierra
La Tierra puede quedarse sin recursos si no ponemos remedio

Hoy es el Día Mundial de la Tierra. No hay mejor ocasión para hacer una reflexión acerca de cómo tenemos el planeta y cuál es su futuro. Porque este futuro no solo depende de él, sino básicamente de nuestra huella, que condiciona su porvenir.

Todos tenemos la sensación de que es un hogar que durará para siempre. El agua no faltará nunca, la temperatura siempre será la ideal y la comida será interminable. Pero la realidad es que si no ponemos freno a algunas de nuestras acciones, el planeta nos dirá basta antes de lo que imaginamos, dejándonos sin recursos.

Alimentación y agua, la clave

Nuestra forma de alimentarnos es insostenible. La población en la Tierra crece cada año en 77 millones de personas según la ONU. Si queremos tener comida para todos tenemos que cambiar nuestros hábitos alimenticios.

El consumo de carne es un ejemplo de esta insostenibilidad. Se necesitan cada vez más cabezas de ganado para satisfacer las necesidades de la población. Esto, además, provoca un estrés de recursos, tanto para su alimentación como por la cantidad de agua necesaria. Para generar un kilo de ternera se necesitan más de 15.000 litros de agua según el Virtual Water Project. Esta “huella hídrica” es muy preocupante. Por este motivo siempre se recomienda reducir el consumo de carne para respetar el medio ambiente, y además, porque no es saludable para el cuerpo humano un consumo tan elevado de carne.

Siguiendo con el agua, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada persona debería consumir un promedio de 100 litros de agua al día. Aquí se incluyen todas las actividades que implican el uso de agua, como la higiene y la bebida. Nuestro planeta no puede asumir estas cantidades con un aumento constante de la población.

Y aquí entra en juego el arma de doble filo de los transgénicos. Las grandes empresas que fabrican sus semillas se escudan en que sus productos prometen mejores resultados con menor necesidad de agua, que son más resistentes a las plagas y que si el ser humano sigue creciendo en población a este ritmo, los transgénicos son la solución para asegurar una cantidad suficiente de comida. ¿Pero a qué costa? Este apartado necesitaría un artículo aparte.

El clima

A pesar de un reducido número de escépticos, todos sabemos que el ser humano está destruyendo el planeta en el que vive. Los estudios científicos son cada vez más evidentes. A pesar de los esfuerzos que se están haciendo, no hay vuelta atrás.

Si todo sigue así, en los escenarios más pesimistas, el ser humano tendrá que emigrar hacia zonas en las que la climatología permita vivir en buenas condiciones. Otros, los que estén cerca del mar, huir a otros lugares más elevados por el aumento del nivel de las aguas. Quizá no lo veamos nosotros, ni nuestros hijos. Pero posiblemente sí nuestros nietos.

Queda mucho por investigar, pero es una evidencia que, dicho de forma coloquial, nos estamos cargando el planeta. El aire de las grandes ciudades es cada vez más irrespirable, provocando enfermedades respiratorias. Estamos talando bosques, que son el pulmón de la Tierra. Le hemos perdido el respeto a nuestro propio hogar, y esto nos puede costar su destrucción.

A la búsqueda de otros planetas

Cada año tanto empresas privadas como públicas se gastan millones de euros en materia espacial. Estos fondos empleados en investigación y desarrollo nunca caen en saco roto. Hay varios motivos, aunque nos quedaremos con dos.

Cuando un país, o grupos de países, trabajan en una misión, durante su desarrollo se descubre nueva tecnología que se puede aplicar aquí en la Tierra. Sería el mismo caso que la Fórmula 1. No solo se crean las mejores piezas exclusivamente para tener un coche veloz y ganador. Las mejoras del mundo de la competición se aplican posteriormente a nuestros utilitarios que usamos a diario.

Otro motivo es, aunque pueda parecer sorprendente, la búsqueda de un hogar alternativo. En cada misión, raro es que no haya experimentos relacionados con la plantación y el estudio del comportamiento de los seres vivos en esas condiciones. Por muchos motivos, puede que algún día la Tierra no sea habitable y tengamos que buscar un planeta alternativo.

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