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¿Ayudará la primavera a disminuir los contagios por coronavirus?

En los últimos años se ha demostrado que las altas temperaturas y el ascenso de los niveles de humedad, ambos factores propios de la primavera y del verano, provocan un descenso de los casos de gripe. ¿Seguirá el coronavirus esta pauta?

Coronavirus
Macromodelo del coronavirus COVID-19.

Las pacientes con coronavirus en España van aumentando con el paso de las horas y ya son más de 10.000. En todo el mundo se contabilizan más de 200.000 personas contagiadas (última actualización: 18 de marzo), aunque se estima que hay muchas más asintomáticas que no han pasado a engrosar las cifras. Con esta situación, el hemisferio norte espera con esperanza el ascenso de temperaturas, que podría aminorar el ritmo de contagio -o no-.

El virus gana terreno mientras resuenan las declaraciones de miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o los ministerios competentes, siempre invitando a la cautela. Más expeditivo estuvo Donald Trump hace unas semanas, mostrándose esperanzado ante un hipotético carácter estacional del COVID-19, que es como este coronavirus ha sido bautizado por la OMS. El presidente de Estados Unidos tuiteó que los esfuerzos para contener el virus tendrían éxito en cuanto llegara la primavera.

Los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, con fiebre y síntomas respiratorios. La actual cepa no se había encontrado antes en el ser humano.

¿Qué relación puede tener el coronavirus con la meteorología?

La cuestión es que las palabras de Trump sí tienen un cierto trasfondo científico, que aún no ha podido ser probado en el COVID-19. Si atendemos al comportamiento de virus similares, como la gripe, el aumento de temperaturas y de la humedad en las próximas semanas deberían lastrar su propagación en el hemisferio norte. La gripe, concretamente, tiene una marcada estacionalidad; aumenta entre los meses de noviembre a marzo, mientras que en primavera y verano se reducen los casos drásticamente.

El coronavirus aún aguarda muchas incertidumbres, y esta es una de ellas. “Espero que muestre estacionalidad, pero es complicado saberlo”, ha declarado recientemente Stuart Weston, investigador de la Universidad de Maryland, donde se está estudiando el virus. No se sabe con total certitud por qué la gripe tiene ese vaivén en el calendario, pero hay indicios de que una de las causas fundamentales es la meteorología. Esto se extrae de investigaciones como la publicada en 2007 por la Escuela de Medicina Mount Sinai, en Nueva York.

Algunas investigaciones han probado que tanto las condiciones frías como las secas favorecen la transmisión de la gripe. Ahora está por ver si el coronavirus seguirá esa misma pauta.

Sus autores llevaron a cabo veinte experimentos con diferentes humedades relativas y temperaturas, probando que tanto las condiciones frías como las secas favorecen la transmisión. Con valores bajos de ambas variables la propagación de la gripe entre los conejillos fue muy superior que con los altos, de al menos 20 ºC y un 80% de humedad relativa. Además de esto, influye también que en invierno ocupamos espacios no ventilados durante muchas horas, facilitando el ‘salto’. Habrá que esperar para ver si el coronavirus sigue esta misma pauta.