Cómo se vive en la 'sauna' provocada por el mar Mediterráneo: "duermes pero no puedes descansar"
Llevamos varias semanas de calor asfixiante a orillas del Mediterráneo, donde los elevados valores nocturnos y la alta humedad relativa dificulta conciliar el sueño en ciudades como Alicante, Barcelona, Palma o València.

España se encuentra inmersa en la tercera ola de calor del verano, con temperaturas que este jueves tocarán techo en las comunidades del este y sureste: si se cumplen las previsiones, en puntos de Alicante, Almería, la Región de Murcia y de Valencia los valores máximos podrían alcanzar o superar localmente los 25 ºC, si el polvo sahariano o las tormentas vespertinas no lo impiden. De momento, la AEMET ya ha activado los avisos rojos por calor extremo en diversas demarcaciones.
Aunque durante el fin de semana se producirá un importante alivio térmico en la mayor parte del país, todo apunta a que será muy pasajero. De hecho, y como ya comentamos en Meteored, los mapas apuntan a que durante la próxima semana se podría volver a repetir la misma configuración tan recurrente este verano, con un descuelgue al oeste de la Península y el aire muy cálido manteniéndose sobre nuestra vertical durante unas cuantas jornadas.
El cóctel perfecto: temperaturas altas y humedad disparada
Otro aspecto muy destacable es la extraordinaria ola de calor marina que está padeciendo el Mediterráneo occidental, extremadamente persistente, intensa y extensa. Salvo un cambio radical que de momento no se ve en los primeros días de agosto, todo apunta a que estamos ante un verano histórico en España (y en otros países del suroeste europeo). Pero hay otra variable que está pasando desapercibido: las mínimas, que se registran con una humedad en el aire disparada.

En capitales como Alicante, Barcelona, Palma o València las noches tropicales han dejado de convertirse en una anomalía para volverse algo habitual en estos últimos años, e incluso en los centros urbanos es complicado bajar de los 20 ºC durante la mayor parte del verano climatológico. En algunos observatorios el número de noches tropicales se ha triplicado: por ejemplo, Alicante ha pasado de un promedio de 30 noches anuales en los años 80 a superar con frecuencia el umbral de las 100 noches tropicales en un solo año.
Y aquí entra en escena el término de noche tórrida (el de noche ecuatorial es de origen periodístico), que es el que hace referencia a aquellas noches en las que no se desciende de los 25 ºC, algo impensable hasta hace poco en algunos sitios, pero que ahora es cada vez más habitual. Incluso en la Península y en Canarias ya hay algún registro en los últimos años de noches "infernales", en las que el termómetro no baja de 30 ºC.
Un bochorno asfixiante que no deja descansar a orillas del Mediterráneo
En mi caso, que vivo en el núcleo urbano de Alicante, estamos notando esto especialmente en los últimos verano, produciéndose una importante pérdida de confort climático. La combinación de masas de aire extremadamente cálidas, la isla de calor urbana y un Mediterráneo con temperaturas similares a las del Caribe en los meses estivales está convirtiendo en toda una hazaña poder descansar por la noche.
De hecho, es un tema recurrente estos días con mis vecinos, que comentan que pueden dormir, pero no descansar, resaltando además el ambiente cargado en la calle por la alta humedad: una sauna gigantesca al aire libre. En algunos observatorios del centro de Alicante prácticamente no se ha bajado de los 25 ºC en las dos últimas semanas, con una humedad muy elevada.

Este caldo mediterráneo provoca que las brisas se debiliten y que la sensación de bochorno se dispare, favoreciendo que las noches tropicales se estén volviendo mucho más habituales junto a los elementos que comentábamos anteriormente. Y aún no hemos llegado al ecuador de la canícula, por lo que la temperatura del mar aún tiene cierto margen para seguir escalando.