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¿Un huracán en el Mediterráneo?

Durante los últimos días ha sido una noticia recurrente entre los medios de comunicación. La amenaza de un huracán en el Mediterráneo ha provocado la confusión y la alarma entre la población. ¿Qué es realmente un medicane? ¿Hay que tener miedo? Lo vemos a continuación.

Samuel Biener Samuel Biener 17 Nov 2017 - 13:02 UTC
Medicane
Los medios de comunicación comparan de forma errónea un medicane con un major hurricane.

Primero fue la gota fría, utilizada como un sinónimo de lluvias torrenciales o catástrofe, tras el episodio de precipitaciones intensas del 19-20 de octubre de 1982, conocido especialmente por la rotura de la presa de Tous. Después, ya en este siglo, se puso de moda el uso del término de ciclogénesis explosiva, que es una rápida profundización de una borrasca, pero que tras el paso de Klaus se comenzó a usar de forma indiscriminada, como si siempre fuese a suceder lo mismo que sucedió con este ciclón extratropical, que dejó víctimas mortales en España. Y ahora le ha llegado el turno a los conocidos como medicanes (Mediterranean hurricanes).

Durante las últimas horas es noticia uno que se ha formado entre Italia y Grecia, ésta última golpeada por las lluvias torrenciales durante los últimos días. No parece casualidad que sea precisamente ahora cuando se le está dando tanta importancia a un fenómeno relativamente habitual en el Mediterráneo, ya que hay constancia de ellos desde las décadas de los 70-80 del pasado siglo, gracias a las imágenes del satélite, por lo que ya están con nosotros desde hace tiempo, otra cosa es que el ascenso de la temperatura de la superficie del Mediterráneo pueda influir en que sean algo más frecuentes o intensos. ¿Pero entonces, un medicane es un huracán? Definitivamente, no.

El origen de los medicanes está relacionado con el descuelgue de una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) sobre la cuenca mediterránea, que se desplaza muy lentamente o permanece casi estática, con una cizalladura muy baja, que ayuda al desarrollo de la convección. En un momento determinado, la baja en altura se sitúa en la vertical de la baja en superficie.

 Al circular sobre aguas relativamente cálidas y con el desarrollo de la convección, se produce una profundización de la baja en superficie, mientras que la de altura se debilita. Este intercambio mar-aire, que también es característico de los ciclones tropicales, posibilita la aparición de un núcleo cálido en capas bajas, mientras que en capas medias permanece el aire frío, que diferencia a los medicanes de los huracanes.

Medicane
Medicane en el Mediterráneo captado desde el satélite en noviembre de 2014 (astrogeo.va.it).

Cuando las condiciones son favorables, esta pequeña baja se desarrolla de una forma similar a la de los ciclones tropicales, adoptando una forma característica: bandas nubosas en espiral, e incluso en ocasiones aparece un ojo en el núcleo de la baja. Alrededor de este ojo los vientos son intensos, debido al elevado gradiente barométrico. Los vientos sostenidos pueden estar en torno a los 80 km/h, mientras que las rachas pueden superar los 140 km/h en los casos más extremos, similares a la intensidad de una tormenta tropical. 

Son datos a tener en cuenta, pero que no son comparables a los major hurricanes (huracanes de categoría 3 o superior), donde los vientos sostenidos son, como mínimo, de casi 180 km/h. Precisamente, en los medios de comunicación se están poniendo imágenes de estos monstruos tropicales para encabezar la noticia del medicane, algo que sólo provoca confusión y alarma innecesarios a la población.

No es lo que nos debe preocupar más

En definitiva, los medicanes no son huracanes tropicales. Aunque comparta algunos rasgos con ellos, su origen está en la circulación del oeste, con bajas desprendidas en altura que presentan un débil reflejo en superficie, que es la que se desarrollará a posteriori si hay una serie de condiciones, y además sigue manteniendo el núcleo frío en niveles medios. Tampoco es un fenómeno que sea nuevo, ya que tenemos imágenes satelitales de ellos desde hace décadas (algunos han afectado a España).

 Aunque el Centro Nacional de Huracanes los siguiera durante un tiempo como tormentas tropicales, a los medicanes habría que considerarlos como ciclones híbridos o Tropical-Like Mediterranean Storm, es decir, tormentas parecidas a las tropicales en el Mediterráneo, pero que no lo son.

Por último, resulta preocupante ver que se le da más importancia a la probable génesis de estos ciclones híbridos que a las causas de las riadas de los últimos días en Grecia, donde las pendientes y la ocupación indebida de los cauces y zonas inundables amplifican los efectos de las crecidas relámpago. Y esto es un problema real y algo que nos afecta a todos, ya que en nuestro país tenemos una situación similar. Pero vamos a seguir preocupándonos por el medicane.

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