La Meteorología en los modismos y frases hechas del lenguaje diario

 

 

 

 

Carmen Gozalo de Andrés
Licenciada en Historia

Artículo de junio de 2003. Recuperado en septiembre de 2013


Real Academia Española ( Madrid, 1894 )

Introducción


Desde sus primeras manifestaciones literarias, el español cuenta con una serie de modismos y frases hechas, que permanecen fijos e invariables en el lenguaje, como islotes léxicos. Muchas veces no son gramaticalmente correctos, pero a cambio, contienen todo lo que se desea expresar. Pueden resultar displicentes, sentenciosos, divertidos; alguna vez, groseros, y normalmente hiperbólicos e imaginativos. Siempre dan a entender lo que quien habla o escribe quiere decir, aunque no lo exprese claramente.

Se calculan por decenas de miles las expresiones idiomáticas fijas existentes en nuestro lenguaje. Se insertan en él como incisos, que aportan precisión e intensidad a la forma de hablar que utilizamos normalmente. Tienen una estructura peculiar, que las convierte en singulares, y son muy utilizadas, no sólo en nuestro propio lenguaje, sino en el que escuchamos en la radio, el cine y la televisión varias horas cada día. Constituyen la materia prima de diccionarios de uso del español, editados especialmente para traductores, estudiosos de la lengua y extranjeros.

Según Lázaro Carreter, todo lo que decimos cuando hablamos, puede decirse de otra manera por lo menos una vez. Y esa nueva forma de expresarlo pretendemos que sea la mejor, la más clara y precisa, la más rotunda, la menos enrevesada y más apropiada a lo que queremos transmitir, o a quienes lo van a leer o a escuchar. No hay duda de que en esta matización de aplicación del lenguaje, los modismos y frases hechas aportan una gran ayuda. Y conviene conocerlos, porque son expresiones idiomáticas que tienen “un significado que no se puede deducir de la suma de significados de las palabras que los componen”. Ocurre esto en cualquiera de los muchos campos semánticos del lenguaje, incluido el formado por términos meteorológicos.

El origen y procedencia de estas expresiones idiomáticas suele encontrarse en leyendas, sucesos, costumbres, juegos populares ya desaparecidos, refranes, incluso en supersticiones. Es muy curioso e interesante rastrear el origen de estas frases y modismos, reconstruir el contexto cultural en el que surgieron y el camino seguido por ellos hasta terminar significando lo que hoy significan. Hace algún tiempo, comentábamos en la RAM la frase hecha “acordarse de Santa Bárbara cuando truena”. Hoy vamos a revisar algún ejemplo más, que hemos elegido entre los muchos que se utilizan, y que están vinculados al léxico meteorológico propiamente dicho. Intentaremos, en principio, localizar el origen de las expresiones seleccionadas y después pasaremos a analizar qué es lo que pretenden decir estas frases y modismos. También consideramos obligado determinar en qué medida lo que dicen realmente y lo que pretenden decir, está relacionado con la Meteorología. Son los siguientes:

  • Caer chuzos de punta.
  • Llover más que cuando enterraron a Zafra
  • Beber los vientos
  • Un sol de justicia
  • Efecto mariposa

Caer chuzos de punta

Hace ya bastantes años desaparecieron de las calles de nuestras ciudades los serenos, siempre prontos y dispuestos a acudir a la llamada de los vecinos trasnochadores. El típico sereno era gallego, solía cubrirse con pequeña gorra de plato, llevaba un voluminoso manojo de grandes llaves –como eran antes las de los portales- y un chuzo, especie de bastón o palo grueso terminado en punta de hierro. Cuando golpeaban con él los adoquines de la calle, sacaba chispas. Era su arma intimidatoria, que también servía de defensa en el caso poco probable de que alguien los atacara o pretendiera robarles.



Mortadelo disfrazado de sereno

Esta curiosa palabra, chuzo, parece una deformación fonética del gentilicio suizo. Y es que, antiguamente, los soldados suizos utilizaban como arma un palo largo rematado por un pincho o una cuchilla. Se supone que el chuzo de los serenos tuviera como precedente esta rudimentaria arma suiza.

Decimos que caen chuzos de punta cuando llueve más que mucho, muchísimo. Cuando cae una lluvia ruidosa y fuerte, casi sólida, dura y puntiaguda, como chuzos. Utilizamos … aunque caigan chuzos de punta para expresar la decisión firme de ir a un sitio, aunque el tiempo reinante sea intempestivo en el momento de partir.

Veamos unos ejemplos:

  • “ Esto tiene un microclima mejor que el de Marbella y no lo sabe la gente. Bajas la Cuesta de las Doblas, pasas el Guadiamar, y si en Sevilla caen chuzos de punta, aquí puedes pasear a cuerpo por la playa…” Antonio Burgos. “Almonte-Miami”. El Mundo.30.05.2000
  • Leyes de MURPHY
    “ Si llueve, porque llueve; si hace calor, porque hace calor. El caso es que, en la semana, el tiempo siempre resulta “inapropiado”. COROLARIO: Tenemos el consuelo de que los fines de semana hace siempre buenísimo, aunque caigan chuzos de punta.

Por analogía se llaman también chuzos a los carámbanos o pedazos de hielo que quedan colgando de algún sitio, al helarse el agua que cae o gotea. En la imagen inferior, chuzos de punta, en pleno invierno, en San Pedro Manrique (Soria ).


En lenguajes regionales, a veces se encuentran en el léxico propio, verbos y expresiones que aportan al verbo llover connotaciones de modalidad, cantidad y fuerza… En la región cántabra, por ejemplo, zurriascar y jurriascar tienen un significado similar a la frase hecha caer chuzos de punta. Igual ocurre con llover guijarros en otras regiones.

Llover más que cuando enterraron a Zafra…..

La frase llover más que cuando enterraron a (o al) Zafra, en sus orígenes era más larga. finalizaba con este apéndice… que el ataúd era de plomo y flotaba sobre el agua. Al transcurrir los siglos, la economía expresiva propia de estas expresiones, redujo a la mitad su enunciado primitivo y hoy se dice sólo la primera parte. Se utilizaba sobre todo en Extremadura y Andalucía y tiene como origen una leyenda, en la que una maldición gitana se hace realidad provocando lluvias torrenciales. Existen dos versiones del mismo tema legendario.

La tradición extremeña cuenta que, a mediados del siglo XV, una pertinaz sequía dejó sin agua todos los pozos, fuentes y manantiales de la ciudad de Zafra y sus alrededores. Sólo había una excepción: la fuente que pertenecía al Conde de Zafra, situada en las inmediaciones de su castillo. El Conde había prohibido el acceso a sus dominios y, bajo pena de azotes, nadie podía llevarse el agua de aquella fuente. Ocurrió que una gitana se atrevió a entrar y pretendió sustraer un cántaro de agua. Recibió a cambio tantos azotes como pedazos quedaron de la vasija de barro en que se llevaba el agua. La vieja gitana echó una maldición al señor del castillo, en la que le vaticinaba que antes de una semana iba a morir y que su cadáver sería después arrastrado por las aguas. Y así se cumplió. A su muerte, comenzó a llover en cantidad nunca vista. Las aguas desbordadas inundaron el castillo y arrastraron el ataúd del Conde de Zafra hasta un precipicio por el que se despeñó.

Plaza Grande de Zafra (Badajoz)

La tradición andaluza relata la historia de un joven caballero granadino, Zafra de apellido, enamorado de una gitana vecina. La relación entre ambos no era bien vista por el padre del enamorado galán, quien decidió cortarla a toda costa. Se le ocurrió desviar el curso de un riachuelo, que proporcionaba agua a la familia gitana de la novia del hijo, para que, al no disponer de agua cercana, tuvieran que marcharse de la vecindad. Y la novia, dolida, le echó esta maldición: ¡Quiera Dios que el agua lo entierre! Y, como ocurre en las leyendas, la maldición se hizo realidad. El anciano Zafra murió y aquel mismo día llovió tanto, que el Darro se desbordó y las aguas se llevaron por delante la casa del anciano y su insepulto cadáver, del que nunca más se supo.

Actualmente esta frase está en desuso. Es más frecuente que, cuando se quiere significar que llovió de forma torrencial, en vez de frases hechas del tipo de la anterior, se utilicen expresiones más escuetas, como llover a mares, llover a cántaros, llover a manta… o verbos que, como diluviar, conllevan esta significación.

Beber los vientos por …

Decimos beber los vientos por algo o por alguien cuando dedicamos todos los esfuerzos a conseguir ese algo o a ese alguien. Es frase que se aplica fundamentalmente a casos de enamoramiento galopante.

Los expertos en lingüística opinan que el origen de esta expresión pudiera estar relacionado con la caza, ya que los buenos perros de caza, mientras olfatean el aire para oler el rastro de la pieza, dan la impresión de estar bebiéndose o absorbiendo ese mismo aire con fruición. A perros de este tipo se les llama venteros o venteadores.


Beber los vientos por… es una de las frases hechas metafóricas más arcaicas y aparece prácticamente en textos de todos los tiempos. Suele citarse como uno de los ejemplos más antiguos aquel pasaje bíblico del Libro de Jeremías (2,24), en el que se describe a la asna salvaje en celo, que “en el ardor de su apetito, va buscando con su olfato aquello que desea, y nadie puede detenerla…

En el Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611), de Sebastián de Covarrubias, aparece citada esta frase hecha como “beber los vientos y los elementos”. Quevedo la utilizaba como “beber los aires”. Lope de Vega también la empleó de la misma forma en La Dorotea. Cervantes, en La Ilustre Fregona (1613) dice que “ el hijo del Corregidor bebe los vientos por ella”, refiriéndose a Marinilla. Del enamorado de una tabernera, Francisco de Salas, en sus Poesías serias y jocosas(1675) cuenta que aquel caballero

por el vaso bebía vino,
pero por ella, los vientos

Esta frase siguió usándose frecuentemente en el romancero y cancionero populares y, ya en el siglo XVIII el Diccionario de Autoridades (1726-1739) la definió como “andar bebiendo los vientos o los aires por alguna cosa”. En los siglos XIX y XX, la encontramos prácticamente en todos los escritores. Pueden servirnos como ejemplo testimonial las obras Fortunata y Jacinta (1887) de Pérez Galdós y La Corte de los Milagros(1927), de Valle Inclán. En tiempos actuales, el Diccionario de Uso del Español de María Moliner (1975) convierte en expresión sinónima de beber los vientos la frase desvivirse por. El DRAE cataloga la locución beber los vientos como de “lenguaje figurado”, definiéndola como desear algo con ansia y hacer cuanto sea posible por conseguirlo.

Como se puede apreciar, en la frase metafórica de que hablamos, a pesar de que uno de los elementos que la forman es el término meteorológico viento, el significado de lo que se pretende decir no tiene nada que ver con el tiempo atmosférico.

Sin embargo, en los ejemplos anteriores caer chuzos de punta o llover más que cuando enterraron a Zafra, ambas frases siguen teniendo una significación netamente meteorológica, y se advierte perfectamente la utilización de la frase hecha como recurso literario localista e hiperbólico.

Un sol de justicia

Sobre el origen de este modismo, los especialistas no se ponen de acuerdo. Para J.García Remiro, sol de justicia sería una expresión metafórica con la que se designa a Jesucristo. Lo explica así: “Cuando la imaginación popular quiso encarecer la fuerza implacable del sol, le añadió de justicia, que nada tiene que ver con la intensidad del calor solar, pero que era un remate de frase hecha, que el pueblo tenía muy oído en las predicaciones”. Incluso lo empleaba en alguna de sus oraciones diarias. Algo semejante con lo que había ocurrido con la expresión “torre de marfil ”. Decimos de quien lleva una vida retirada que se “ha encerrado en su torre de marfil”. Encerrarse en una torre puede ser una preciosa metáfora, pero ¿por qué de marfil si no hay torres construidas con marfil ? Lo que sí existía en el lenguaje era una frase latina, aprendida de las letanías del rosario mariano, “torris eburnea”, torre de marfil, uno de los apelativos dados a la Virgen. García Remiro justifica de esta forma el origen del modismo sol de justicia, simplemente por analogía con otros muchos, y lo justifica diciendo que “el lenguaje no está regido por la lógica, sino por un sentido de eficiencia comunicativa”.

Hay alguna razón más. Cristo había sido llamado Sol de Justicia por muchos autores y era uno de los apelativos que lo definían en la obra más importante de Fray Luis de León: “De los nombres de Cristo” (1583) donde decía “…Y como en el Sol, por más que penetréis de su cuerpo, no veréis sino una pureza de resplandor y de lumbre [...] así en Cristo, este Sol de Justicia, de donde manó todo lo que es rectitud y verdad…” ( 1 ,3 ). Hay que tener en cuenta que la iglesia cristianizó el culto tributado al Dios Sol e instauró la festividad del nacimiento de Jesús ( 25, diciembre, Navidad) en las mismas fechas en que se festejaba al Sol pagano, y lo hizo como conmemoración de la venida al mundo del nuevo Sol, un Sol de Justicia: Jesucristo.

Hay otra interpretación que nos resulta más admisible y cercana. Es la aportada por A. Buitrago, que encaja más en el sentido meteorológico de cualquier contenido textual. Su significación más directa remite a la Justicia, en cuanto a hacer efectivo uno de los castigos más crueles que se aplicaba a los prisioneros de guerra y a los condenados por distintos delitos: la exposición al sol durante un tiempo, al que pocos resistían por morir antes deshidratados. Las picotas y rollos de justicia en las sociedades de los siglos XIII y siguientes, fueron lugares de exposición a la vergüenza pública para mostrar, mutilar y ejecutar a los sentenciados a muerte. Se torturaba a los inmorales, a los traidores, a los inconformes con el orden establecido y también a las mujeres infieles, hasta provocar su muerte… y solía incrementarse su dolor, aplicándoles aparatos de tortura al exponerlos ante la multitud, con objeto de que, además, recibieran agresiones verbales y físicas. Después, las exposiciones al sol también se practicaron, durante siglos, con prisioneros y reclusos en los patios de cárceles y penitenciarías, ayudándose de cepos que aprisionaran a los infractores por manos y pies. Era una particular e injusta manera de administrar justicia.

Bajo un sol de justicia …

Ahora, el significado habitual del modismo un sol de justicia va unido a un tiempo atmosférico bochornoso, totalmente despejado, con sol implacable, muy fuerte y poco grato, vinculado al sol-castigo, al sol que es imposible eludir, en un paisaje sin sombras en que protegerse, y que está más próximo a la idea aportada en la segunda de las interpretaciones expuestas anteriormente. En fin, podría ser el sol inexorable y despiadado al que Gabriel y Galán definió en uno de sus poemas como


“ el astro bochornoso, que reverbera
y convierte las llanuras en una hoguera…”

Como curiosidad, citamos una acepción excepcional de éste modismo, en un contexto político-metafórico, que fue cantado durante la Guerra Civil Española (1936-1939), en uno de los himnos falangistas:

… El sol de justicia de una nueva era
radiante amanece en nuestra Nación…

Los modismos y frases hechas relacionados con el sol son numerosísimos y presentan muchas variantes. Generalmente no precisan aclaración en cuanto a su significado. Citamos algunos:

Al sol que más calienta. Nada nuevo bajo el sol. De sol a sol. Sacar los trapos al sol. Hacer un brindis al sol. Estar como mierda al sol. Salga el sol por Antequera. Salga el sol por donde quiera. Salga el sol por donde salga. No dejar ni a sol ni a sombra. Poner a alguien donde no vea el sol. Poner a la sombra. Todas son expresiones metafóricas en las que, cuando se dicen o escriben, las aportaciones meteorológicas de calor y visibilidad que podría aportar el sol, están ausentes.

Efecto Mariposa

El efecto mariposa es un modismo reciente, de apenas cuarenta años de existencia, que suele utilizarse para explicar los efectos amplificadores de un sistema caótico, en el que los más pequeños sucesos pueden generar terribles consecuencias. En el efecto mariposa, la tesis supone que, teóricamente, el aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán en la otra parte del mundo. El ejemplo utilizado ha sido meteorológico en este caso, pero igual podía haberse referido a cualquier otro tema de carácter bursátil, o epidemiológico, por ejemplo, con análogos resultados. En cualquier caso, la acción de algo aparentemente insignificante, desencadena una serie de cambios, cuyo impacto acumulativo es enorme, por su dependencia de las condiciones iniciales. La nueva ciencia del Caos busca orden y pautas donde antes sólo había azar e irregularidad. Digamos que sus axiomas fundamentales preconizan el que todo dependa de todo y que hasta el propio desorden tenga sus reglas.

Cuando se habla de los precedentes literarios del efecto mariposa, se suele recordar un sencillo y antiguo relato de la literatura anglosajona, basado en la famosa leyenda de la muerte del rey inglés Ricardo III, cuya derrota en la batalla de Bosworth (1485) quedó inmortalizada por Shakespeare en el famoso verso : “¡Un caballo, un caballo! ¡ Mi reino por un caballo!”. Desde entonces, la gente que ha olvidado, o que tal vez nunca supo el hecho legendario, suele recordar aquello de que

Por falta de un clavo se perdió una herradura,
por falta de una herradura, se perdió un caballo,
por falta de un caballo, se perdió una batalla,
por falta de una batalla, se perdió un reino.
Y todo, por falta de un clavo de herradura.

 

Volviendo al tema del efecto mariposa, es obligado mencionar al norteamericano Edward Lorenz, Graduado en Matemática Pura, que participó en la Segunda Guerra Mundial, ejerciendo de meteorólogo predictor en las fuerzas aéreas aliadas. Cuando acabó la contienda, Lorenz decidió dedicar su formación matemática y física a la Meteorología, especialmente a la predicción del tiempo atmosférico. Pensaba que los pronósticos debían regirse por ecuaciones, lo mismo que lo hacían las órbitas de las galaxias, satélites y planetas. Escogió funciones en las que se establecían vínculos entre viento/velocidad, presión/temperatura, etc. siempre condicionado por sus conocimientos y vocación de investigador físico-matemático. Sus predicciones se hicieron tan populares entre sus compañeros, que hacían entre ellos apuestas sobre el acierto de los pronósticos resultantes de las ecuaciones de Lorenz.

Ideó un método para que cada línea de datos facilitada por la impresora se correspondiera con un día de pronóstico. Se sabe que, en 1961, queriendo simplificar para conseguir un proceso más corto y partiendo de una sucesión anterior, redujo los seis dígitos originales de un input a tres, cambiándolo de 0,506127 a 0,506. El resultado le sorprendió porque, si a los pocos días (imaginarios) los resultados diferían poco, a los pocos meses, las pautas perdían totalmente la semejanza. Esta conclusión marcó definitivamente, el final de los pronósticos matemáticos a largo plazo y puso de manifiesto el efecto mariposa o “dependencia sensible a las condiciones iniciales”. Es decir, “la influencia que la más mínima perturbación en el estado inicial de un sistema puede tener sobre el resultado final”. Entonces se popularizó el metafórico y poético ejemplo del escritor James Gleik en el que enunciaba que, “si una mariposa hoy agitase con su aleteo el aire de Pekín, podría modificar los sistemas climáticos de Nueva York el mes que viene”.


La significación normal de la palabra efecto es “el resultado directo de la acción de una causa”, es decir, el término de la misma, porque no hay efecto sin causa previa. Que el vuelo de una metafórica mariposa, tiempo después, en un lugar determinado pueda justificar la gestación de un tornado a miles de kilómetros, es lo que ha dado origen, desde los años 60, a este curioso modismo de lenguaje que llamamos efecto mariposa en ámbitos tan esencialmente vitales como la salud, la epidemiología, la economía, la innovación o la creatividad, entre otros muchos.

En el lenguaje diario utilizamos otros modismos que también se refieren a efectos, pero ninguno de ellos está vinculado a la Meteorología. Los más conocidos son el efecto placebo y el efecto bumerán ( boomerang ).

Las frases y modismos en Internet

De las variadas definiciones que suelen utilizarse para explicar lo que son las frases hechas, la que más nos satisface es la que en su día publicó en ABC su Director y Académico de la Lengua Torcuato Luca de Tena. Decía de este tipo de frases que eran “ ingeniosísimas piruetas metafóricas que expresan cosas muy distintas a lo que dice su letra”. Añadía que la lengua española era de una grandiosa opulencia en estas expresiones, “aunque hoy no nos guste usarlas”. Es por esto por lo que se nos ha ocurrido cuantificar con ayuda de Internet la vigencia actual de las cinco frases hechas y modismos de que venimos hablando. En cuanto al concepto de los modismos, sintetizamos que equivalen a sintagmas fosilizados convencionales y que, en ningún caso, el significado de cada uno de ellos representa la suma de los significados parciales de sus componentes.

Respecto a las tres frases analizadas, “Llover más que cuando enterraron a Zafra”, es la que figura en menor número de páginas web (40-50) y puede considerarse como un localismo extremeño y andaluz en desuso. Con una presencia algo superior aparece “beber los vientos por…” expresión idiomática usada durante muchos siglos por importantes autores y hoy casi desaparecida del lenguaje oral. “Caer chuzos de punta” es la que tiene una mayor difusión ( 250-300 páginas) y la que, sin contener ningún elemento con significación meteorológica, especifica de manera más expresiva la acción de llover. Respecto a los modismos de que venimos hablando, tanto “sol de justicia” como “efecto mariposa”, aparecen en miles de páginas web cada uno, siendo previsible un progresivo aumento, dada su gran versatilidad.

En este momento, para “sol de justicia” se localizan unas 3.000 páginas. Ya hemos hablado de este modismo con anterioridad, como uno de los nombres aplicados a Cristo, utilizado en invocaciones, rezos y plegarias, incluso cantado en himnos religiosos primero y políticos después. El astro Sol fue adorado por muchos pueblos primitivos como suprema deidad: Mitra, Osiris, Baal, Tammund, Helios, Surya, Apolo… Es principio activo, el Yang … También acepción de gloria, verdad e iluminación… Y es, sobre todo, fuente de luz y calor para la tierra y los demás planetas que giran a su alrededor…En fin, sol de justicia es uno de los modismos más antiguos, muy relacionado en origen con distintas religiones, cultos y ritos, que ha ido perdiendo vigencia como ente religioso, desviándose semánticamente hacia campos totalmente distintos, como la agobiante situación meteorológica de sol implacable que ya comentamos.

Efecto Mariposa

Del modismo efecto mariposa, nacido hace poco más de 40 años a comienzos de los años sesenta, se podría hacer una biografía sorprendente. Actualmente, lo encontramos en más de 2.000 páginas web de las que hemos seleccionado que

  • Efecto Mariposa es un grupo musical malagueño. Debutó en el 2001. Su primer disco también se llama Efecto Mariposa. Tiene una web oficial (noticias, canciones, conciertos, concursos, galerías de imágenes, archivos de audio y video). En su web no oficial (curiosidades, multimedia) hay fotos, audio, letras, links, entrevistas, videojuegos animados y clips. Ambas web llevan el mismo nombre, Efecto Mariposa, el del grupo musical que lidera la solista Susana Alva.
  • Uno de los CD de la cantante de jazz Iraida Noriega, también se llama Efecto Mariposa. Incluye temas de Iraida, arreglos de composiciones de música popular mejicana y temas clásicos de jazz. Para la cantante cubano-mexicana Iraida, la producción de Efecto Mariposa significa “abrir las alas y tomar el vuelo, así como la sutileza del sonido, que puede desatar una tormenta dentro de uno”.
  • Efecto mariposa es el título de uno de los cuentos publicados por Romero que finaliza así: “ [...] lo que acaso explique por qué, si una mariposa bate sus alas en Pekín, tal vez mañana por la tarde llueva en Nueva York”.
  • Existen innumerables páginas web con registros de textos científicos que vinculan el efecto mariposa con las teorías del Caos
  • El modismo efecto mariposa también aparece en páginas web que citan textos de obras pertenecientes a distintos géneros literarios, periódicos y revistas.
  • Por último, incluimos la película española El efecto mariposa, dirigida por Fernando Colomo en 1995 y producida por España, Francia y el Reino Unido. Sus intérpretes principales son María Barranco, Rosa María Sardá y Coque Malla. Es una divertida comedia romántica, en la que el protagonista se traslada a Londres para hacer un máster de Economía. Está rodada en Londres y Madrid. Música y actuaciones de Ketama y Lolita. Con la aparición esporádica de Penélope Cruz.
     

  • Puede deducirse de lo aportado anteriormente, que si inicialmente este modismo sólo fue en principio un poético y afortunado ejemplo meteorológico, en el que se vinculaba el acontecer del tiempo atmosférico futuro al hipotético y sutil vuelo previo de una mariposa, no hay duda del gran éxito alcanzado por este modismo en los versátiles campos del lenguaje.

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BIBLIOGRAFIA

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. 21 edic.Madrid, 1992
MOLINER, María.- Diccionario de uso del español. Edit. Gredos. Madrid, 1975
BUITRAGO, A.-Diccionario de dichos y frases hechas. 7ª edic. Edit. Espasa Calpe. Madrid, 2002
GARCÍA REMIRO, J. L. -¿ Qué queremos decir cuando decimos…? Alianza Editorial, Madrid, 2002
JUEGA, P.- Teoría del Caos. ¿Es predecible el tiempo? Fractales. (I y II). RAM 7 y 8. Enero y Febrero de 2003.
LAZARO CARRETER, F.- El dardo en la palabra. . Edit. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 1997
LUJÁN,N. Cuento de cuentos. Expresiones con historia. Barcelona, 1993
RAM 11. Mayo de 2003. Foro de Meteored. “METEOROLOGÍA Y LENGUAJE”. Autor BOMARZO.

www.educa.aragob.es/aplicadi/valores/vahu30b.htm
www.cuadernoscervantes.com/res_34_unidfrase.html
www.sgci.mec.es/au/dichos1
www.arcom.net/belca/del_dicho/1frases%20hechas.htm
www.fractales.org/html/lorenz.shtml

 

6 pensamientos en “La Meteorología en los modismos y frases hechas del lenguaje diario

  1. Tenten

    pues vaya no encuentro la frase de “Me cachis en Diezma a caballo” y m lo han mandado xra el dia d andalucia en un trabajo

  2. Pingback: “Llueve mucho”, pero ¿ qué o quién llueve? « Bogavanteparlante’s Blog

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