La Gran Nevada de 1888 en Cantabria y Asturias: La Nevadona de los tres ochos

 

 

José Manuel Puente Fernández
Licenciado en Geografía e Historia
jmpuentef(arroba)mtas.es

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Palabras clave: frío, nevadas, climatología, Cantabria, Asturias, nevadona.

Artículo de octubre de 2006. Recuperado en febrero de 2012.

Lentamente, muy lentamente, se desprenden del cielo los copos blancos. Sobre la calle dormida y el silencio de la noche se ha posado apacible todo el blanco inmaculado del invierno. Con pereza con desgana, dulcemente. Flotan, planean en el cristal inmóvil del aire, copos de nieve, copos de hielo, copos calientes… copos, copos. Antes de posarse mansamente, como pétalos heridos, encima de la capa de sus hermanos muertos, danzan levemente de aquí para allí. El momento, inefable, trasciende intensamente aprisionado en la serenidad del tiempo detenido, sólo se ve turbado, fugazmente, por el aleteo de un pájaro en su sueño desvelado. Empero, este nevar sereno en la disfrazada calma nocturna, es el preludio de la tormenta que, en el espacio, delatan los rumores de inquietantes viajeros. Se levanta el viento con fingido estupor de la adormilada espera. Sopla fuerte, frío el nevador. Nieva intensamente, como nunca o como siempre. La noche se ciega. Hay relámpagos y truenos. Las nubes desbordadas, descargan sobre lo viviente toda la nieve del mundo. Millones de copos arropan las desnudeces de la ciudad y borran la cercanía de las cosas. El cierzo se agita violento, arrastra torbellinos de nieve y juega caprichosamente con los frágiles copos y con sus alargados dedos crea y recrea fantasmagóricas formas en calles, miradores, parques, balcones y en las desnudas ramas de los árboles. El enfurecido norte encalmado ya, se ha retirado a donde duermen libres los vientos. Lentamente, muy lentamente, del cielo siguen cayendo los copos blancos. De vez en cuando un golpe de viento suave los balancea delicadamente. Sí, el invierno no se ha olvidado de venir. Volverá mañana a nevar, seguro, y se podrá disfrutar de la nieve –ora temida, ora deseada- de esa pura dádiva que regala el cielo en forma de copo el minúsculo meteoro, capaz de suscitar animadas controversias.

Afuera, en la última esquina, se enciende y se apaga, cansina, la última farola y recuerda el faro del fin del mundo. En la albura soledad de la nieve, el frío, ya no se siente en medio de tanto frío. La noche, aburrida, se va apagando poco a poco. Por el Este pronto, muy pronto, amanecerá Dios.

SATURIO DIEZ CAYON

 

 -Recuerdo otra vez, un día de invierno. Caía una nevada tan grande que todos los caminos se borraron. Parecía una aldea de enanos, con sus caperuzas blancas en las chimeneas y sus barbas de hielo colgando en los tejados.

-La nevadona. Nunca hubo otra igual 1

 

 
Introducción

Hace ya bastantes años escuché por primera vez a mi madre decir que el año que nació mi abuelo, que era del año de los tres ochos, la nevada caída en el valle de Lamasón, en la parte occidental de la entonces provincia de Santander, había sido tan enorme que contaban los viejos cómo los hombres del pueblo habían tenido que ir a rescatar a los pastores que estaban guardando el ganado en los montes de Arria. Al llegar allí no encontraban los invernales donde esperaban hallar el ganado y a sus dueños, las cabañas estaban cubiertas totalmente por la nieve, un manto superior a los tres metros había sepultado hombres y animales.

Estos relatos sacados de otros tiempos, eran de un país muy distinto al que hoy conocemos, y cuando posteriormente me he encontrado con que estas historias se repiten en muchos otros puntos de Cantabria y Asturias, creí oportuno intentar acercarme un poco más al temporal de nieve que entonces sacudió todo el norte peninsular.

¿Qué ocurrió realmente durante aquellos meses de febrero y marzo? ¿Fue la nevada tan grande como la tradición popular cuenta? ¿Qué consecuencias tuvo para la vida ya de por sí difícil de aquellas gentes? ¿Fue realmente la mayor nevada del siglo XIX y seguramente del XX?

En este trabajo intentaré aproximarme un poco a aquellos acontecimientos, descubriremos lo duro que fue aquel temporal, lo doloroso que resultó para los pueblos de Cantabria y Asturias y las historias dramáticas que salpicaron aquellos días de auténtico sufrimiento.


El temporal

La nevada se inició el día 14 de febrero, estuvo nevando prácticamente de forma continua hasta el día 20 cuando se inició una mejoría transitoria aunque con fuertes heladas hasta el día 23. Ya el día 24 dio comienzo un nuevo período de nevadas, aún más intensas que en los días anteriores y que no cesaron hasta principios del mes de marzo, siendo seguidas de fuertes heladas. Hacia los días 8/9 de marzo hubo un cambio en el viento hacia el oeste-suroeste que generó un período corto pero intenso de deshielo y crecida de los ríos agravando esto el panorama ya de por sí dramático que presentaban los pueblos de Cantabria y Asturias. Cuando parecía que todo había pasado, al inicio de la segunda quincena del mes dio comienzo una nueva nevada, muy intensa sobre todo en el interior y en las zonas de alta montaña, que no cesó hasta pasado el día 22. 2
En todo momento la nevada fue acompañada por fuertes ventiscas que acumularon ingentes toneladas de nieve que luego se tradujeron en catastróficas avalanchas y grandes desprendimientos cuando la temperatura subió y se inició el deshielo.

Asturias

 

Fecha

 

 

 

Altura de la nieve

 

 

 

Pérdidas humanas y materiales

 

 

 

Día 20  3 feb.

Ponga 1,26 metros

Ponga: hundimiento de hórreos y establos, pérdida de ganados

Día 21  4 feb.

Segadas 15 cms.

Mieres 20 cms.

Pola de Lena 30 cms.

Campomanes 55 cms.

Fierros 90 cms.

Navidiello – Malvedo 1,90 metros

Entre Navidiello y Villamanin más de 4 metros (tapa las bocas de los túneles)

Bárcena 1,40 metros

Villamarcel (Proaza) 1,80 metros

Llameces 1,80 metros

 

 

 

Día 22 feb.

Zona Pajares entre 2 y 4 metros

Zona Busdongo 3 y 4 metros

En Segadas y Mieres tiende a desaparecer la nieve. 5

Gran avalancha sepulta dos jóvenes en Pajares, fallecen antes de ser rescatados.

Una avalancha en el pueblo de Pajares mata a una mujer, es rescatado un niño en estado grave.

Se hunden dos casas en Pajares.

Durante estas avalanchas es necesario profundizar entre 7 y 8 metros para rescatar a la gente.

Día 23 feb.

Pajares 2,50 metros

 

 

 

Avalancha en Pajares sepulta casa de guardesa que se encontraba dando a luz. Se la rescata pero fallece el bebe.

Avalancha en la estación de Pajares sepulta a un guardia. Rescatado vivo.

Día 24  6 feb.

Se reinician las nevadas en todo el interior provincial

En Cuñaba una avalancha hunde ocho casas y entre ellas la iglesia parroquial.

Día 25 feb.

Caen más de 60 cms. durante la noche del 24 al 25 en la zona de Navidiello, Pajares, Malvedo…

Se hunden varias casas en Quiros.

En Cuñaba cae un invernal matando dos vacas.

Día 26  7 feb.

Linares entre 2 y 3 metros

Malvedo 80 cms. sobre raíles 

Navidiello 2,50 metros

Campomanes 72 cms. 

Pola de Lena 65 cms.

Linares 1 metro.

Ujo 45 cms.

Pajares 2,50 metros. 

En Cabrales: Ortiguero 1,50 metros.

Panes 40 cms., pueblos próximos mas de 1 metro.

En el concejo de Ponga, en el pueblo de San Ignacio la nieve destruye una casa muriendo sus cinco moradores.

En Villar de Indianos una casa es arrastrada por la nieve, muere un niño y su padre resulta herido.

En Santa Eulalia (Tineo) se hunde una casa y fallece su dueño.

En caserío de Vallesoto (concejo de Ponga) una avalancha destroza un caserío muriendo cuatro personas. Otro caserío en Casielles es arrastrado por la nieve junto a dos establos y un molino.

En Morcin mueren más de 800 cabezas de ganado lanar y cabrío y quedan destruidos  una decena de edificios.

Día 27 feb.

De Busdongo a Villamanín entre 3 y 4 metros

Linares 1,60 metros sobre vía y 2 metros en general

Puente los Fierros la nieve cubre la boca de los túneles.

Navidiello 3 metros

Malvedo 90 cms. sobre raíles.

En zona de Grado la nieve alcanza 2 y 3 metros en los pueblos más altos.

Campomanes se hunde una casa

Gran avalancha en Pajares, 10 muertos. Arrastra 4 casas. Mueren 60 cabezas de ganado.

Avalancha arrastra viaducto de Matarredonda.

Se hunde la iglesia de Tolinas y 5 casas más (Grado).

Se hunde una casa en Laviana y dos hórreos y dos establos en Tiraña. En la parroquia de Caudado se hunde la iglesia, una casa un hórreo y tres establos.

Día 28 feb.

Moreda 1,14 metros (Laviana)

Nembra y Cabañaquinta 1,12 metros

Santibáñez de Múrias, Collanzo y Casomera 3 metros.

Pola de Lena 84 cms.

En Cabrales: Carreña, Poo y Arenas 70 cms.

Tielve 2,60 metros

La Espina entre 1,60 y 2,40 metros de espesor.

Una avalancha sepulta en Pajares a una madre y 3 hijos. Se rescata con vida a la madre y a uno de los niños

En Campomanes se hunden dos casas, un almacén y una cuadra.

En Sotiello se hunde una casa.

Muere un hombre en Santa Eulalia (Tineo) al caerle las vigas de una casa por el peso de la nieve.

Desde Peñamellera: mueren 12 yeguas en Llonín, 8 en Mier, 14 en Ruenes y 14 en Rozagás. En los invernales de Caraves mueren 60 ovejas y 6 vacas. En total unas 200 casas derrumbadas y más de 3000 cabezas de ganado muerto por la nevada.

 

 

 

Día 29  8 feb.

Covadonga 1,60 metros en  los pueblos más altos.

En Cabrales: Sotres 5 metros, Bulnes 4 metros, Tielve 3 metros, Aranga 2,50 metros, Ortiguero 3 metros, Berodia 2,50 metros, Puertas 2,50, Inguanzo 2 metros, Carreña 60 cms., Poo 50 cms, Arenas 70 cms  9

En Pola de Somiedo una avalancha arrastra 4 casas y 10 cabañas, causando la muerte de una niña. En Pineda caen dos cuadras con 13 vacas. En Castro se hunden tres cabañas, en Urría una casa en Peral seis casas y tres en el Llamardal. En Robledo una casa y un molino…

Día 1 marzo 

En las proximidades del lago Enol la nieve alcanza más de 3,50 metros de espesor.

En Tuiza (valle de Huerna) una avalancha destruye tres casas, dos establos y mata cinco vacas. También en Muñón Cimero se hunde una casa y un hórreo.

Día 2 marzo

En concejo de Sobrescobio: Rioseco, Polina y Villamorey con más de un metro. En Soto, San Andrés, Agues y Campiellos más de 2 metros. En Ladines más de 2,50.

Trincheras de 8 y 9 metros en zonas de Pajares.

En Campiellos se hunden tres casas y dos corrales. En Rioseco una casa y dos corrales. En Agues una casa, en Ladines una casa.

Día 3 marzo

Ponga 2 metros

Viego más de 2,50 metros.

 

 

 

Día 5 marzo

San Juan de Boo (Aller) entre 1,60 cms. y 2 metros.

Campo de Caso, Coballes Tanes y Orle entre 2 y 2,25 metros.

En Calea, Bueres y Sobrecastiello entre 2 y 2,50 metros.

En Tarna entre 4 y 5 metros.

Muerte de 80 vacas, 500 cabras, 700 ovejas en Sotres.

Día 9 marzo

 

 

 

La crecida en Pola de Lena arrastra varios puentes.

El Nalón inunda Barco de Soto y Valle de Fierros. En Pravia las aguas alcanzan tres metros. Gran crecida del Narcea. En Bustio se inundan varias casas.

En Teverga el río arrasa molinos, puentes, etc.

Día 22 marzo

Rumia 0,80 cms., Posadoiro hasta 5 metros.

Desde el Hombrillo al Canto de la Pría 1,80 metros y ventisqueros de hasta 7 metros.

En Pajares no baja de 2 metros.

Valle de Zureda (Lena) 0,60 cms.

En Teverga 1,50 metros.

Muerte de más de 300 cabezas de ganado en Pajares.

Relatos 10

 


A continuación reproduzco algunos de los relatos más espectaculares o que mejor describen la situación que se vivió en Asturias durante aquellos días de febrero y marzo de 1888.

“La gente del país dice que desde hace muchos años no se vio tan gran temporal de nieves” (comentario general por aquellos días)

“Los víveres que se enviaron a Linares salieron de Fierros a las doce del día por medio de peatones, que como dejo dicho, caminan con la nieve al cuello y llevando muchas veces los brazos extendidos” (crónica de El Carbayón)

“Estamos bajo la influencia de una de las nevadas más grandes que hemos presenciado, el suelo está cubierto por una gran sábana blanca” (descripción de la nevada en Oviedo)

“Ya los lobos se acercan a la ciudad. Ayer se vieron algunos en las inmediaciones del cementerio nuevo” (Oviedo – El Carbayón)

“Durante el día, se limpiaron con las mangas de riego las calles, recogiéndose la nieve en carros” (la nevada en la capital)

“Grandes tormentas de nieve en este puerto. En el pueblo murió a consecuencia de una avalancha la esposa del guardia primero. Hay máquinas con ocho metros de nieve encima” (descripción de la nevada en Pajares – El Carbayón)

“La incomunicación que hoy sufre la vía férrea de Lena a Gijón, desde Pola de Gordón a Puente de los Fierros, es de una extensión de 62 kilómetros. En ella se comprenden dos estaciones, Villamanín y Busdongo, en la parte de Castilla y cuatro en la de Asturias: Pajares, Navidiello, Linares y Malvedo. En la extensión de 42 kilómetros que hay entre Busdongo a Puente de los Fierros, se encuentran 61 túneles”. (Situación del ferrocarril – El Carbayón)

“Continúa nevando de firme y con tanta gracia como hace ocho días (…) Toda la noche estuvo nevando con gran fuerza e imponentes ventiscas. Todo el día de ayer y durante la noche estuvo nevando copiosamente hasta el punto de que fue necesario esta mañana abrir senda para salir de la fonda. La nieve llega a las ventanas del comedor, tenemos una temperatura de un grado bajo cero”. (Crónica desde la zona de Fierros)

“Seis hombres tuvieron necesidad de auxiliar al sargento de la guardia civil para que pudiera salir del cuartel” (Puente de los Fierros)

“Ya os dije que el viernes había empezado a nevar poco después de llegar a Navidiello con las máquinas exploradores, pues bien, desde entonces continúa cayendo nieve en tales proporciones, que anoche decía un amigo nuestro al entrar en la fonda: “Señores, está nevando a puñados”, y así es en efecto” (crónica desde Puente de los Fierros enviada por el corresponsal de El Carbayón, en este momento se inicia la segunda nevada, hacia el día 24 de febrero)

“Y continúa nevando atrozmente, vuelvo a repetir que los más ancianos del país están asustados, pues no recuerdan haber visto jamás una nevada tan espantosa” (Desde Puente de los Fierros)

“En casi todos los indicados puntos la nieve cubre por completo las casas y son muchas las que bajo su peso se han desplomado” (pueblos altos de la zona de Pola de Lena)

“Desde León volvieron a emprender el viaje llegando a Busdongo a las cuatro y media de la tarde del día 23, acompañados de seis hombres. En la estación de este último punto era tanta la nieve, que no se veían los vagones ni el edificio formando las casas en este punto, en Pajares, y demás pueblos, simples accidentes del terreno” (relato de la zona de Pajares enviado por el corresponsal de El Carbayón)

“En la vía del ferrocarril, para salir de los túneles, después de pasar el de la Perruca, tenían que salir arrastrándose, porque las bocas estaban todas cubiertas. La nieve no dejaba ver los palos del telégrafo, tenía 7 metros de altura (…) el temporal era espantoso y tal la altura de la nieve que vinieron haciendo senda sobre los tejados de algunos pueblos” (espectacular relato de cómo un grupo de hombres, entre ellos varios irlandeses, se abrieron paso por el puerto de Pajares)

“La avalancha que arrolló el viaducto de Matarredonda, puede calcularse cubicaría unos 20.000 metros de nieve, desprendida de la montaña de la izquierda de la vía, subiendo hacia Busdongo. Sólo así se comprende que haya llenado el barranco hasta la altura del viaducto destruido, y fue la misma que destruyó las casas de Pajares a una distancia en línea recta de 500 metros” (Descripción de la avalancha que arrasó el viaducto y mantuvo durante semanas interrumpido el tráfico ferroviario)

“Los edificios están cubiertos por la nieve, hasta el extremo de que intentando averiguar el paradero del hermano del capellán de Piñeres hemos tenido que recurrir al medio de llamarle a grandes voces y fuertes silbidos, logrando que él, desde la habitación en que se hallaba, se abriera brecha con un palancón en el tejado, indicándonos así el sitio a donde nos debíamos dirigir.” (Rescate de un vecino en Aller)

“Los vecinos de Pajares no han podido encontrar el agua que corre por el barranco en cantidad tan grande, que con ella muelen seis molinos, júzguese pues, de la cantidad de nieve que habrá en el barranco cuando el agua no la atraviesa. Se calcula en 30 metros la capa de nieve que cubre en el barranco el cauce por donde ordinariamente baja el agua” (Descripción de la situación en Pajares hecha por el enviado a la zona por El Carbayón – Señor Laruelo)

“Muy señor mío: la nieve vino sobre estos altos montes y estrechos valles desde el 16 del pasado febrero y no cesó de nevar hasta el día 29. Los más ancianos dicen y repiten que nunca vieron un temporal semejante” (desde Sobrescobio)

“Desde el valle de las Piedras a Pajares es mucha la nieve que hay que quitar de la vía para que por ella puedan circular los trenes. Hay puntos como en la trinchera de Llana del Oso, kilómetro 59 donde la capa de nieve alcanza una altura de 8 a 9 metros de espesor en toda la longitud, y en los túneles llega casi en todos a cubrir las bocas, entrando la nieve dentro de ellos en una extensión de 60 u 80 metros” (situación en Pajares)

“Uno de los guardamontes de la montaña de Covadonga, el que habita la casa sita en las proximidades del Lago de Enol, hombre de 70 años, llamado Ramos Junco, despidió a su familia mandándola al lugar de Olao en previsión de las grandes nevadas, quedándose sólo con su perro, pera hasta éste le abandonó bajándose al pueblo, donde su presencia produjo tal alarma, que organizaron una partida de hombres (…) que emprendieron la penosa ascensión para recoger al que creían cadáver, siéndoles difícil distinguir la casa envuelta entre nieves, desde la cual para recibirles el bravo Junco, abrió huella saliendo por el balcón del piso principal es decir que la nieve alcanzaba tres metros y medio de altura, y calificando de locura el acto de sus vecinos les mandó volverse encastillándose nuevamente” (intento de rescate del guardia de Covadonga – relato de El Carbayón)

“En Tielve alcanza la nieve una altura de dos metros sesenta centímetros, nada se sabe de los vecinos de Sotres desde hace 15 días. Poco más o menos pasa con los vecinos de Bulnes, del pueblo no se sabe nada desde hace ocho días” (situación desesperada de los pueblos altos del entorno de los Picos de Europa)

“De Tarna, por cuatro mozos que llegaron hoy, sabemos que la nieve que cubre el pueblo tiene un espesor de 4 a 5 metros, que en los primeros días de la nevada se inició en la ladera de la Neyona una inmensa avalancha, la que amenaza destruir el caserío como ya alguna otra vez ha sucedido, sin embargo hasta la fecha ninguna desgracia hay que lamentar” (El Carbayón)

“El pueblo de Sotres desde el 15 del pasado hasta el presente estuvo en la más completa incomunicación, y aún hoy (día 10 marzo) es imposible penetrar ni salir de dicho pueblo, y sólo tenemos noticia de que el 3 y 4 del corriente, no pequeño número de vecinos de dicho pueblo de Sotres, expuestos a perecer irremisiblemente de hambre, han resuelto antes, en su desesperación, salir del pueblo, a modo de caravana, en dirección al inmediato pueblo de Espinama, provincia de Santander, haciendo esfuerzos sobrehumanos” (El Carbayón 11)

“En Bulnes cogió la nevada a 40 personas en las cuevas apartadas del pueblo, en donde la nieve medía 6 metros habiendo permanecido en tales cuevas hasta el 3 del corriente que pudieron salir, no sin extraordinarios esfuerzos e inminente peligro de perder la vida, haciendo a la manera de los de Sotres, escaleras por encima del hielo. (…) Aquellas oscuras, tétricas y pavorosas cuevas, cerradas con nieve, y sin tener otro alimento que las mismas reses y ganados albergados con sus dueños y pastores en dichas cavernas; reses y ganados que los infelices se veían obligados a sacrificar y devorar crudos, pues les era del todo punto imposible hacerse con lumbre” (situación en Bulnes según El Carbayón)

“Las crecidas que los ríos tuvieron estos días debido no solo al rápido deshielo, sino a las lluvias de ayer, fueron muy grandes” (noticia repetida a partir del día 9 de marzo en toda Asturias)

“En Ponga continúa nevando desde el 16 del actual, temiéndose que esta segunda nevada sea tan terrible como la del pasado mes” (se reinicia la nevada en la segunda quincena de marzo)

Para terminar voy a reproducir algunos fragmentos de la información que desde distintos puntos del oriente asturiano enviaban al periódico regional El Oriente de Asturias vecinos que daban detalle de lo sucedido durante estos días de grandiosas nevadas. 12

Desde Arenas de Cabrales: (fechado el 6 de marzo)

“El pueblo de Sotres estuvo en completa incomunicación desde el día 15 del pasado, y aún hoy es imposible penetrar o salir de dicho pueblo, ignorando, por consiguiente, las novedades allí ocurridas, y sólo si tenemos noticia de que algunos vecinos de dicho pueblo, amagados a perecer de hambre, se arriesgaron a salir en caravana con dirección al inmediato de Espinama, en Liébana, haciendo esfuerzos sobrehumanos y formando escalinatas por encima del duro hielo donde iban fijando los pies, y aterroriza el considerar los precipicios inmensos que tenían que sortear (…) En Bulnes cogió la nevada más de 40 personas en las cuevas apartadas del pueblo, donde la nieve llegó a medir 6 metros. En ellas permanecieron hasta el día 3 del corriente, haciendo heroicos esfuerzos por salir de sus prisiones”

Desde Peñamellera: (con fecha 12 de marzo)

“Los pueblos que más han sufrido han sido Cuñaba, Bores, Alles, Oceño, Ruenes, Llonís y Suarias, en cada uno de los cuales se han derrumbado por el peso de la nieve bastantes casas de habitación y muchos invernales. En el primero de dichos pueblos se han hundido ocho casas, entre ellas la de vivir y recoger ganado de una pobre impedida, soltera y anciana, llamada Mariana. Pero una cosa providencial evitó de una muerte segura a Gregorio Ibáñez y su familia, se hallaban en su casa cuando una avalancha de nieve se desprendió de lo alto de la montaña, y a medida que avanzaba iba engrosando su masa con corpulentos castaños, robles, peñascos y cuanto hallaba en su vertiginoso descenso. Al llegar al pueblo y sin duda por algún rudo choque, se dividió en dos porciones, una de ellas chocó con la parte superior de la casa de Ibáñez, arrancando el techo de raíz y dejando muy mal paradas sus pareces, y continuando en su marcha arrasó otras dos casas y fue a estrellarse contra la iglesia, dejando raso el suelo con los techos, donde seguramente tienen nieve para meses”.

Desde Carreña: (día 20 de marzo)

“Había cesado de nevar hacia los días 4 y 6 del que corre, y aunque acaecían fuertes heladas que dificultaban el deshielo eran de muy buen grado aceptadas (…) Mas ay! Vana ilusión! Aquellas heladas eran verdaderamente precursoras de otra nevada más espantosa aún y abrumadora que las que acababa de tener lugar (…) A los pocos días de estos augurios y vaticinios amaneció una nevada en la que se medía sobre la anterior una vara más de altura, desde entonces (y esto era en los días 12 y 14 del actual) no cesó hasta la fecha de nevar y sigue nevando a trapo lleno, como vulgarmente suele decirse.  13

Aquí todo está sepultado por la nieve, se agotaron completamente los recursos y alimentos para hombres y ganados, que los ganados que no perecieron perecerán en toda su totalidad, que un carro que venía con víveres para este Concejo no pudo llegar y viose obligado a retroceder en dirección a Onís a donde tampoco le fue posible poder llegar. De seguir así la muerte de muchas personas será cierta y el ganado todo perecerá. El hambre aprieta ya en la morada del pobre. ¡Españoles! ¡Asturianos! Si no atendieseis nuestros ruegos cometeríais un crimen ante la razón, la justicia y la historia.”

 

Cantabria

En este rincón de la Montaña no nieva ya como antiguamente; una gran nevada es cosa verdaderamente extraordinaria. Las tres que han hecho época son la del año 30, la del 60 y la del 88; de ésta decía un anciano que vivió muchos años en Reinosa, “nunca he visto más nieve en este siglo XIX, que yo de principio de siglo soy” 14

Para Cantabria me parece que lo mejor es guiarnos por el relato de la nevada que día a día realizó el Semanario El Ebro. Una excelente descripción de lo acontecido aquellos días en la capital campurriana, muestra de lo que ocurría en toda la provincia. El relato es extenso y pormenorizado por lo tanto he decidido transcribir sólo algunos párrafos.

Ya el 13 y el 14 todo el día se hizo sentir el frío y se notaron cubiertas de nieve las crestas de las montañas. A las nueve de la noche del 14 un nubasco cubrió el suelo, en menos de media hora, con una capa de nieve de tres centímetros de espesor. Hubo un pequeño intervalo, en que parecía que el cielo se había despejado y lucían las estrellas, pero bien pronto empezó a soplar recio el viento NNO y continuó nevando, aunque no con gran intensidad, todo el resto de la noche y el día 15. Siguió arreciando el viento y al amanecer del día 16 ya era difícil transitar por las calles, pues aunque no era mucho el espesor de la capa de nieve que las cubría, el viento la movía continuamente cerrando las huellas y arremolinándola en algunos parajes en gran cantidad. El día 17 ya el espesor de la capa de nieve no era menor de 70 centímetros y la ventisca tan grande que a las primeras horas de la mañana era realmente peligroso andar por las calles. (…) La nieve se acumuló en tal cantidad en la acera de la derecha que no bajaba de dos metros el montón a la puerta de nuestra imprenta, que no pudieron abrir los operarios.
Todo el día continuó nevando y aunque parecía que la fuerza del viento aflojaba algo, el sábado no hizo, sin embargo mejor que el viernes. En todo el día no cesó de caer nieve cuyo espesor, al cerrar la noche, no bajaría de un metro y treinta centímetros por igual en las calles (…) El domingo (día 19) arreció el temporal aumentando bastante el espesor de la capa de nieve, siguiendo el viento huracanado todo el día reinando por la noche horrible tempestad de relámpagos y truenos, que infundían pavor en el ánimo más sereno (…) amaneció más templado el lunes, el viento había perdido ya parte de su fuerza y aunque, poco o mucho, no dejó de nevar en todo el día, lo hizo con menos intensidad y no añadió gran cosa a la que ya había en el suelo. El martes continuó el descenso del temporal. La mañana se presentó más despejada, abriendo campo a la esperanza, y permitiendo hacer los trabajos de limpia de las aceras con desahogo. El temporal ha sido extraordinario. Si en 1860 cayó tanta nieve, como algunos aseguran, ni la borrasca fue tan furiosa, ni el viento tan impetuoso como ahora. No es exagerar decir que la nieve que ahora ha caído mide una altura de cerca de 1,50 metros, pero el viento la ha repartido con tanta desigualdad, que hay parajes donde los neveros alcanzan una altura mayor de tres metros.
Esta vez ha sido verdad que los vecinos han tenido que salir por los balcones; un médico nos ha dicho que entró por una ventana de piso alto a visitar a un enfermo, otro hizo igualmente por un balcón, y aún tuvo que descender en vez de subir.

Este es el relato de la “primera nevada”, hasta aproximadamente el día 21, luego hay dos o tres días de cielo despejado y heladas moderadas, para volver a nevar ya el día 24;

Compuestas estas líneas ha vuelto a nevar. Durante la noche del viernes al sábado (noche del 24 al 25), empezó otra vez como ocho días antes. A medio día el sábado volvió a soplar furioso el viento y volvió la ventisca a hacer difícil el tránsito por las calles. A las tres había 20 centímetros de nieve nueva sobre la nieve vieja y seguía nevando copiosamente.

Y continúa su relato en la publicación del día 4 de marzo;

Desde el domingo acabaron todas las discusiones y dudas. Los preconizadores de la nevada de 1860 se dieron por vencidos. La de ahora es mayor, mucho mayor. El domingo (día 26) continuó nevando todo el día: nevando copiosamente, como acaso no había nevado en ninguno de los días anteriores. Y así continuó el lunes que ya nevó menos (…) en las calles de la villa volvieron a cubrirse las aceras, descubiertas la semana anterior, y las huellas se estrecharon de suerte que volvieron a dificultar el tránsito (…) ha habido necesidad de reconocer varias casas y de apear algunas que amenazaban hundirse bajo el peso de la nieve que tenían los tejados. Muchos aprovecharon la tregua del martes para echar abajo la nieve de los tejados y era de ver, después de medio día, algunos tejados donde había hasta doce hombres espalando nieve y arrojándolo a la calle donde, cayendo sobre la que las cubría, formaba grandes montones de colosal altura.
El miércoles tampoco nevó. Lució el sol a ratos y aún hubo blandura de cierzo (…) el jueves también hizo buen día (…) día suave y de sol fue el viernes, en que aún con grandes dificultades pudimos ver parte de la muchísima nieve acumulada en las calles de esta población. Los neveros llegan hasta los balcones de los pisos altos. En uno de la calle Mayor vimos a un amigo que por recreo, pasaba desde el balcón al nevero y desde el nevero al balcón, sin necesidad de esforzarse en saltar el antepecho. Los soportales se han convertido en túneles, materialmente tapados por el exterior por la nieve que ha acumulado el espaleo y que no hay donde echarla (…) algún desnieve hubo el viernes (día 2 marzo), pero muy poca cosa. Así, la nieve duraría hasta mayo.

Aquí finaliza aproximadamente lo que fue la segunda nevada. Luego hubo unos días de buen tiempo y heladas, para llegar más tarde el deshielo y el viento sur durante tres jornadas. Esto no fue suficiente para acabar con la nieve que había acumulada, tan sólo desapareció una parte de ella, volviendo a nevar intensamente hacia el día 14 de marzo.

Desde el miércoles (día 7 de marzo), ha mejorado notablemente el tiempo, la temperatura es suave, el viento del cuadrante del mediodía, sopla fuerte en ocasiones, fundiendo la nieve en buenas cantidades. El viernes particularmente desnevó mucho y ayer también hizo bueno. Sin embargo todavía había muchísima nieve y la habrá durante algunos días (…)no se descuide tampoco el peligro a que expone el desnieve. Hasta ahora parece que no ofrece riesgo, desnieva con calma. Pero ya baja bien aumentado el Ebro (…)
Después de la nevada extraordinaria, cuyos residuos son todavía grandes neveros, el desnieve ha producido lamentables averías.
Antes de anoche (día 15), volvió a nevar tempestuosamente, cubriéndose el suelo en un momento (…) ayer todo el día continuó nevando copiosamente, con viento fuerte, mucha cellisca y truenos y relámpagos, amenazando otra nevada grande, que hoy sería insufrible.

Nevó intensamente hasta el día 20, luego a partir de la última semana de marzo el sur sopló otra vez con fuerza y nuevamente el Ebro causó estragos. Todavía volvería el frío a finales de abril pero aquella gran nevada estaba superada, no así sus estragos que se dejarían sentir durante meses.

En la siguiente tabla aparecen los espesores alcanzados en diferentes ciudades y pueblos de la provincia durante la gran nevada de febrero-marzo de 1888. Los espesores están sacados de las noticias de la prensa de aquellas jornadas, no son por tanto oficiales y quedan sometidos a la consideración de cada uno. En todo caso son coincidentes en cuanto a la cantidad ingente de nieve precipitada en los tres episodios de nevada que se registraron aquellos dos meses.
Entre paréntesis he procurado poner la altura sobre el nivel del mar de cada población, para hacernos mejor a la idea de la intensidad alcanzada por la nevada.

Primera gran nevada (días 14 a 22 de febrero de 1888)

Reinosa (850)

0,70 cms(día 17)

 

 

 

1,30 metros (día 18)

 

 

 

1,50 metros (día 21)

 

 

 

Entre Santiurde (668) y Reinosa

ventisqueros de más de 3,50 metros

 

 

 

San Roque de Riomiera (426)

1,20 metros

 

 

 

Camino entre San Roque y Villacarriedo

más de 1,50 metros

 

 

 

Castillo Pedroso – Toranzo (463)

1 metro

 

 

 

Los Corrales de Buelna (90)

0,50 cms.

 

 

 

Entre Reinosa y Bárcena

más de 1,40 metros sobre los raíles

 

 

 

Segunda gran nevada (días 24 a 29 de febrero de 1888)

Reinosa  (850)

el día 24 caen 0,20 cms. sobre la anterior nevada

1,50 metros (día 25)

los días 26 y 27 caen otros 0,50 cms.

al comenzar marzo había entre 3 y 6 metros de nieve por igual en toda la villa

 

 

 

Valle Lamasón (pueblos entre 250 – 400)

1,30 metros

 

 

 

Cabezón de la Sal (128)

0,40 cms. (en las partes altas entre 0,60 y 1 metros)

 

 

 

Renedo – Cabuérniga (260)

más de 1 metro

 

 

 

Correpoco – Cabuérniga (462)

1,50 metros

 

 

 

Sopeña – Cabuérniga (260)

0,80 cms. (en las partes altas más 2 metros)

 

 

 

San Pedro del Romeral (780)

2 metros

San Miguel de Aguayo (835)

2,50 metros

Solares (90) y zona Medio Cudeyo

más de 0,40 cms.

Arenas de Iguña (177)

0,75 cms.

San Vicente de León – Iguña (449)

1,50 metros

Pueblos altos de Liébana – Dobres (936) Dobárganes (938) Caloca (1108) Espinama (610)

entre 2 y 3 metros en general

ventisqueros de 5 metros

en la capital lebaniega (Potes) 1,50 metros

Tudanca (610)

1, 80 metros

Puentenansa (150)

0,80 cms.

Campoo de Suso (950)

más de 3 metros en general

Tercera nevada (a partir del día 14 de marzo de 1888)

Reinosa (850)

caen entre 0,50 y 0,80 cms en Reinosa y comarca entre el 15 y el 20 de marzo

Valles de Campoo y sur de la provincia

más de 1 metro en general

Este es el panorama que nos ofrece la gran nevada que asoló Cantabria por aquellas fechas. Nos faltan datos de sitios en los que la nevada hubo de ser intensísima, como el Valle de Soba y la zona de Ramales – Ruesga – Arredondo; las zonas más altas de los valles de Pas, Pisueña y Miera (Puertos de Lunada y Estacas de Trueba). Por otra parte apenas hay datos de Polaciones debido al aislamiento en que se encontró durante semanas enteras, en cualquier caso los espesores no bajarían de los 2,50 metros por término medio teniendo en cuenta la altura de aquellos pueblos.
Ni que decir tiene que hay relatos que refieren alturas de más de 6 y 8 metros en los ventisqueros de la zona de Campoo o valles más altos de Liébana.

Más relatos e historias de la gran nevada

Primero hemos sabido cómo se desarrolló el temporal gracias a la magnífica descripción del semanario El Ebro, luego y para hacernos una idea de la nevada caída, hemos reconstruido una tabla de espesores de nieve en varias localidades de la provincia; por último, volveremos ahora sobre las historias y los relatos de aquellas jornadas aparecidos en la prensa y algunos oídos en los pueblos de Cantabria.

“La nevada ha sido tal que en el mencionado pueblo de San Roque de Riomiera hay, según nos dicen, más de treinta casas completamente cubiertas por la nieve, siendo lo más grave que los moradores de algunas de ellas han quedado dentro, sin que se sepa si han perecido”

“Nos dicen de Molledo que la nevada, que ha sorprendido a aquellos pueblos del valle de Iguña presentándose de improviso con fuertes granizadas y ventiscas, no dio tiempo a recoger las yeguadas que se hallaban en los puertos. Los hombres que en los últimos días transcurridos salieron en varias direcciones en busca de las yeguas, sólo pudieron recoger las que se hallaban cerca de los pueblos (…)” (El Atlántico)

“En este temporal de nieves uno de los más terribles de que hay memoria, la nieve ha alcanzado una altura extraordinaria y su licuación no podrá menos de producir granes crecidas en los ríos. En un invernal cercano a la divisoria de este valle y Tudanca, en un sitio llamado Zarcedillo, se hallaban encerrados un pastor y un muchacho con el ganado a su cargo desde el principio de la invernada, y su suerte inspiraba algún temor. Una docena de hombres fueron ayer en su auxilio, y pudieron llegar al invernal, bloqueado por la nieve de tal modo que en algunos sitios alcanzaba la altura del tejado, excusado decir que ni aquellas dos personas habían podido salir, ni menos sacar el ganado ni darle agua. La nieve en los sitios que he mencionado alcanzaba cuatro metros” (relato de El Atlántico, desde Sopeña)

“En el valle occidental de la provincia de Cantabria llamado Lamasón, los vecinos fueron en búsqueda de los ganados y sus cuidadores que habían quedado aislados en los invernales del monte Arria. Al llegar a los sitios donde creían debían estar las cabañas no veían ninguna, teniendo que hablarse a gritos y sus moradores debieron sacar por los tejados de los pajares grandes pértigas para señalizar a sus rescatadores el lugar exacto donde se hallaba” (relato oído de boca de los más ancianos vecinos del valle de Lamasón, los invernales referidos se hallan entre 700 y 900 metros de altura)

Los labradores de Ontaneda y sus alrededores han tenido que echar mano hasta de la hora de sus jergones para sustentar el ganado(…) (El Atlántico)

“Del ayuntamiento de Lamasón nos dicen que las manadas de yeguas, sorprendidas en las alturas por la copiosa nieve, han sufrido los rigores del temporal, muriendo muchas a pesar de los esfuerzos de sus dueños” (Diario El Atlántico)

“De Correpoco (Los Tojos) nos dicen ayer que la nieve, que alcanza generalmente un espesor de metro y medio, ha ocasionado el hundimiento de varias casas, establos e invernales” (Periódico El aviso)

“Al entrar en la calle de Peñas Arriba se le apagó a uno el cigarro, y, arrodillándose sobre la nieve, se agachó y le encendió en un farol del alumbrado público” (¡!) (relato que aún hoy se oye de los más viejos en Reinosa)

“Con fecha 26 de febrero nos comunican de San Roque de Riomiera nuevas noticias del temporal de nieves, cuyos efectos han sido desastrosos en aquella como en otras comarcas. En la plaza de la mencionada villa la nieve alcanza una altura de metro y medio (…) en la plaza de San Pedro del Romeral había 2 metros de nieve el día 26 hallándose incomunicados todos los barrios” (Información del valle del Miera y de la zona de Pas, aparecida en El Atlántico)

“Nos dicen de Liébana que la nevada en aquella región es copiosísima, llegando la nieve en los pueblos altos de Dobres, Ledantes, Caloca y Valdepredo a una altura de cinco metros”

A esta altura volvemos a sacar las descripciones que del temporal hicieron los corresponsales de los periódicos de la época en las zonas más afectadas, en este caso nuevamente Reinosa, siendo ahora el diario El Atlántico el que mejor describe lo ocurrido en la capital campurriana.

Siempre que de temporales se trata, se saca a relucir en primer término la nevada del año de 1830, más ahora estamos persuadidos de que la actual, sin necesidad de nuevos refuerzos, la supera. Si la primera dejó memoria entre los supervivientes por la intensidad y duración del temporal, ésta ha de dejar recuerdos tristes por la abundancia de la nieve.

Algunos prácticos agoreros venían pronosticando un fuerte temporal de nieves, fundando principalmente su fatal augurio en la crudeza de los vientos reinantes, en el tránsito hacia el interior de inmensas bandadas de grajas, grullas y otras aves acuáticas, algunas muy raras, y muy especialmente en el desasosiego de los ganados de cabaña.

La actual nevada ha de ser memorable en el corriente siglo, toda la que cayó desde el 15 por la noche y en los siguientes 8 días era de granizo menudo, como que dominaba la tempestad con su acompañamiento de truenos y relámpagos, y con el fuerte viento, se formaron enormes ribazos y ventisqueros, cargando sobre los tejados a la parte sur. Vinieron luego un par de días de calma, y se inició la blandura, calcándose mucho la nieve, después ha vuelto a nevar en calma, y sin exagerar, en los tejados al sur hay de tres a cinco metros de espesor y al norte como metro y medio (…)

Hemos visto y aún vemos a diario casas que están completamente tapadas; otras que no se ve de ellas más que un poco de la chimenea (…) en todas las calles de esta villa hay un espesor de nieve de tres a seis metros, y como de los tejados se está echando abajo mucha parte de la allí existente, para evitar hundimientos, resulta que las huellas abiertas a tanta costa vuelven a cegarse. Casa ha habido y no pequeña, de la que no se ha abierto puerta ni ventana en ocho días, y para comunicarse sus moradores, recibir agua y alimentos, se ha perforado un tabique. Sereno y guarda del ferrocarril, que a las siete de la mañana y a pocos pasos de sus respectivas casas se han visto en la necesidad de pedir auxilio a los vecinos y a muchos hombre y mujeres ha habido que sacarlos de los neveros donde se hallaban atestados, perdiendo las almadreñas, algunas prendas y hasta el alimento que llevaban a la familia.

Estamos incomunicados unos barrios con otros, las escuelas públicas y privadas cerradas, y hasta por dos veces se han tenido que suspender los oficios fúnebres (…) la comunicación con los pueblos inmediatos casi nula, y con los distantes mas de una legua incomunicación absoluta, careciéndose de noticias. Para beber en casa hay que derretir la nieve como ha sucedido y aún sucede en esta villa (…) Las cigüeñas que ya habían venido pocos días después de San Blas, según costumbre, han vuelto a emigrar o han perecido en los nidos, las perdices se dice que todas han perecido víctimas del hambre (…) Los lobos que se creía habían emigrado a los montes de la costa han empezado a dejarse ver por estas cercanías y son muchos los rastros que dejan por la nieve y de los pueblos de Retortillo y Celada, próximos al monte, se les oye el continuo aullar, sobre todo de noche; desgraciado el que se encuentre con un par de prójimos de éstos.

El termómetro marca cero en las habitaciones donde no hay estufa o brasero constante.

Impecable descripción del corresponsal en Reinosa del diario El Atlántico, aparecida el 3 de marzo de 1888, cuando lo más grueso de la nevada había caído y se encontraba intacto el manto blanco cubriendo los campos de Cantabria.

Algunas pérdidas materiales y humanas en Cantabria

Molledo, mueren muchas yeguas atrapadas por el temporal.
Castillo Pedroso, caen cuatro tejados a causa de la nieve. En el monte de Esponzúes mueren seis yeguas.
Lamasón, muerte de yeguadas enteras debido a la nevada. Se hunden cinco cuadras pereciendo todo el ganado que había dentro. En Rionansa también se producen varios hundimientos. En Cicera (Peñarrubia) se hunden dos casas, siendo una de ellas la escuela de niños.
En la cortadura de Hurdón, camino de Tresviso, se despeña un pastor, pereciendo en el acto.
En Bejes se hunde parte de la iglesia.
En San Miguel de Aguayo más de treinta familias se encuentran sin pan desde hace veinte días.
En San Roque de Riomiera, hundimiento del tejado de la iglesia parroquial. También hundimiento de varias cabañas en las que perecen varias reses vacunas.
Renedo de Cabuérniga, muerte de ganado caballar y vacuno atrapado en el monte, caída de cabañas por el peso de la nieve.
En Santa Agueda, Bostronizo, Molledo y otros pueblos de la zona se hunden varias casas y pajares.
En Molledo perecen un mínimo de sesenta yeguas, faltando otras setenta.
En Barcena de Pie de Concha perecen más de treinta yeguas y perdidas en el monte hay otras tanta.
En Valle (Cabuérniga) se hunde una casa, y seis invernales. En Carmona dos casas y dos cuadras corren igual suerte. En Bárcena Mayor se desploman doce casas y cuadras, otras dos casas en Correpoco y otras tantas en Colsa.
En Tudanca se hunde el pórtico de la iglesia y dos cuadras.
En Obeso (Rionansa) se hunde un establo. En San Sebastián de Garabandal se hunden cuatro establos y dos invernales. En Cosío un establo y tres invernales. Muchos invernales están sepultados, no sabiendo la suerte que corren sus moradores y los ganados.
En Arredondo, varios hundimientos.
En Néstares, se hunde un portal y parte de la iglesia, además de una casa en Fontibre, dos en Espinilla y otras dos en el Soto.
En San Miguel de Aguayo se hunden dos pajares, una casa y una posada. En Santa María, otra casa y tres pajares en Pesquera.

Un telegrama del Gobernador Civil, resume la situación:

“el número de reses, caballerías, lanares y vacunas, que ha perecido en esta provincia con motivo de los temporales, si no es incalculable, por lo menos es crecido, desgraciadamente, como lo revelarán las estadísticas que se formen en los distritos rurales y se debe ordenar a los alcaldes que tan pronto como el tiempo lo permita procedan a soterrar el ganado muerto de sus términos”

Las pérdidas fueron cuantiosas. Tal vez el consuelo fue que las pérdidas humanas, en comparación con Asturias, fueron casi nulas. Sin embargo las consecuencias a medio plazo se dejaron sentir durante meses.

Mapas de la situación atmosférica de febrero – marzo de 1888


14 de febrero de 1888. Se inicia el temporal de nieve conocido como la “nevadota de los tres ochos”.

17 de febrero de 1888. Se intensifican las nevadas en todo el norte peninsular. Los vientos se hacen más intensos. Nieva de forma intensa en Cantabria y Asturias, llegando incluso a la costa.

19 de febrero de 1888. Intensas ventiscas azotan Cantabria y Asturias, las nevadas siguen siendo muy intensas. El temporal no remite.

20 de febrero de 1888. Continúa el temporal en toda su intensidad. En algunos sitios del norte lleva más de una semana nevando sin cesar.

22 de febrero de 1888. La borrasca sobre el Mediterráneo tiende a rellenarse, el tiempo mejora. Se inicia una tregua en el temporal.

24 de febrero de 1888. La borrasca se reactiva sobre el norte de Italia. Los vientos del nordeste arrastran nuevas nevadas a cualquier cota en el Cantábrico sobre todo los días 25, 26 y 27. El temporal se reinicia en el interior de Cantabria y Asturias.

3 marzo de 1888. Después de una semana de nevadas, una cuña anticiclónica intenta entrar por el noroeste peninsular estabilizando paulatinamente el tiempo. El temporal da muestras de debilidad.

5 de marzo de 1888. Situación anticiclónica. Heladas moderadas. La nieve se mantiene cubriendo los campos y pueblos del norte de la Península.

8 de marzo de 1888. Se deja entrever una situación de sur inminente. La nieve hasta entonces permanecía prácticamente intacta debido a las heladas nocturnas.

10 de marzo de 1888. El viento del sur hace su aparición. El deshielo produce fuertes crecidas en los ríos del norte de España. A las calamidades de la nevada se suman múltiples desbordamiento.

16 de marzo de 1888. Hasta el día 14 se mantienen los vientos templados del suroeste. A partir de los días 15 / 16 comienza a cambiar una vez más la situación.

18 de marzo de 1888. Nuevamente los vientos del norte arrastrados entre las altas presiones del Atlántico y las bajas del Mediterráneo Occidental, hacen que la nieve vuelva a caer sobre Asturias y Cantabria con intensidad renovada. Es la tercera gran nevada en un mes.

19 de marzo de 1888. La nevada se recrudece, al igual que el frío y los vientos del norte. Esta situación se mantendrá hasta los días 24 / 25.

26 de marzo de 1888. Después de una tercera e intensa nevada, el tiempo depara a los sufridos hombres del campo de aquella época una nueva entrada de vientos del sur, el deshielo y las crecidas de los ríos son los grandes peligros en esta ocasión.

 

Fuentes:

Para realizar este trabajo he utilizado fundamentalmente prensa de la época.

Para Asturias he consultado los siguientes periódicos:

El Carbayón. “Diario Asturiano de la mañana”. Se publicaba todos los días en Oviedo. De información general, excelente en el seguimiento de la nevada.

El Oriente de Asturias. “Revista semanal de intereses morales, materiales, noticias y anuncios”. Se publicaba todos los sábados en Llanes. Ofrecía información sobre las comarcas orientales de Asturias, desde la marina hasta los concejos próximos a Picos de Europa.

Para Cantabria:

El Atlántico. Diario que se publicaba en Santander, de información general. Precursor de lo que sería un clásico de la prensa santanderina, El Cantábrico.

El Aviso. Periódico que se publicaba tres veces por semana en Santander. De información general también.

El Ebro. “Periódico de intereses materiales y sociales. Mercantil, literario y de noticias”. Así rezaba su portada. Se publicaba una vez a la semana, los domingos, en Reinosa. De excelente información y una impresión muy cuidada, siguió los avatares de la comarca como consecuencia del temporal.

Revista Fontibre. Esta revista se publicó durante algunos años en Reinosa. En su número de marzo de 1957, dedicado íntegramente al fenómeno de la nieve, se hace una entrevista a don Francisco Hernández, colaborador por aquellos años del INM en la recogida de datos en la capital campurriana. En dicha entrevista se le pregunta por la mayor nevada conocida y hace referencia a la nevadona del año de los tres ochos.

También podéis obtener información en:

1888. El año pasado por agua. Carmen Gozalo de Andrés. RAM 20, abril 2004. En este artículo se analiza otras características de aquel año, por lo que parece muy lluvioso.

Reinosa y el Valle de Campoo. Julio García de la Puente. Libro del año 1916 que trata de aspectos históricos, sociales y culturales de la comarca campurriana. Hace referencia como no podía ser menos a la nieve y menciona la nevada de 1888.

Los mapas que aparecen en este artículo están tomados de Wetterzentrale.

Notas

1 Este diálogo se entabla entre dos personajes de La Dama del Alba, obra de teatro de don Alejandro Casona, nacido en Besillo en el concejo de Cangas de Tineo en 1903. Había oído desde pequeño los relatos al calor de la lumbre de la gran nevada de 1888.

2 Estas distintas fases del temporal pueden consultarse a través de los mapas reconstruidos por Wetterzentrale en su página de Internet. Hay además un relato cronológico de lo ocurrido aquellos días en el semanario reinosano El Ebro que aparecía los domingos,  el  relato de lo acontecido es pormenorizado y excelente, aquí introduciré algunos fragmentos, siendo imposible reproducirlo en su integridad.

3 La nevada se había iniciado el día 14 en todo el interior de la provincia. Las noticias en prensa comienzan a aparecer a partir del 18/19 de febrero aproximadamente. En Oviedo por ejemplo los días 17 y 18 estuvieron envueltos en “nieve, lluvia y granizo”, amaneciendo el día 19 cubierta la ciudad por una “espesa capa de nieve”.

4 Oviedo continúa cubierta por la nieve. Habría superado el espesor los 40 cms. en esta primera nevada.

5 Finaliza el primer episodio de nevadas.

6 Oviedo vuelve a amanecer cubierto por la nieve. En este inicio de un segundo período de nevadas caen unos 15 cms. Nieva intensamente todo el día.

7 Continúa la intensa nevada sobre la capital. Sin referencias a espesores de nieve.

8 Reaparece el sol en Oviedo. 104 jornaleros limpian las calles de nieve.

9 En el pueblo de Sotres se puede observar aún hoy en una casa la marca de la altura que alcanzó entonces la nieve, 3,40 metros habría sido el espesor en aquella nevada, seguramente de forma puntual la nevada superaría los 4 metros.

10 El periódico El Carbayón envió a la zona de Pajares a un corresponsal, el señor J. Laruelo, que después de grandes esfuerzos consiguió llegar a la zona y hacer una descripción de lo que allí vivió, gran parte de los relatos que a continuación aparecen pertenecen a su labor informativa de aquellos días. Algunos que no están aquí por cuestión de espacio son auténticamente estremecedores, como cuando llegó a Pajares después de la avalancha que mató a 10 vecinos, el caos y el sufrimiento eran indescriptibles, gentes hambrientas, desesperadas, aisladas del mundo durante días, entre montañas de nieve amenazadora… En los números de El Carbayón de aquellos días se puede consultar todo este material realmente revelador de la catástrofe natural de aquella nevada.

11 De este relato me sorprende que hayan decidido bajar a Espinama, el único acceso a este pueblo lebaniego desde Sotres  es a través de los puertos de Aliva, en la plenitud de los Picos de Europa, rondando todo el trayecto los 1300/1400 metros de altura. Cualquiera que haya hecho ese recorrido sabe que es un buen “paseo” de montaña, ¡y con una nevada de más de 3 y 4 metros no quiero imaginarlo! Algún vecino muy anciano de Espinama me ha comentado que los recuerdos de su abuelo eran tremendos sobre aquella nevada, Aliva estuvo inaccesible hasta bien entrado el mes de abril. Entonces ¿por qué salieron los de Sotres por allí y no por Tielve? 

12 Por aquella época la información de prensa, que era por otra parte de excelente calidad, se completaba con las cartas remitidas desde los pueblos más remotos por personalidades de estas aldeas que tenían unos conocimientos y una cultura verdaderamente sorprendente, son esos mismos que paseando por nuestros pueblos encontramos en estatuas y recordatorios como “benefactores” de tal o cual pueblo, los mismos que donaban cantidades importantes de dinero al ayuntamiento o que como “indianos” que eran procuraban mejorar la vida de sus vecinos una vez que volvían de sus viajes a América. En fin personas que escribían crónicas realmente maravillosas sobre los acontecimientos que afectaban a su comunidad y que muestran un grado de realismo sorprendente.

13 Se trata de la tercera nevada. Ya entrada la segunda quincena del mes de marzo comenzó a nevar nuevamente con gran intensidad persistiendo hasta finales de mes.

14 Extraído del libro Reinosa y el Valle de Campoo, de Julio García de la Puente. Publicado en 1916.

7 pensamientos en “La Gran Nevada de 1888 en Cantabria y Asturias: La Nevadona de los tres ochos

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  2. Telva García

    Somos de Santullano de Somiedo. Mi abuelo, a menudo, me contaba una gran historia con nuestro ganado el día que comenzó esa nevadona. Gracias al olfato e intuición de las vacas, se salvaron ellas y quien las cuidaba.impresionante; yo le pedía siempre que me la contara.

    Tambien oí que en Oviedo nevó una vez una noche del mes de mayo, ¿en qué año sería?

    Telva

  3. javier

    Impresionante documento y muy serio.
    Gracias por incluso imaginar una “Nevada”,de esas características a día de hoy!.
    Ya!,me gustaría vivir Inviernos cómo los de antes,pero…De verdad!.
    Nevando,incluso con tormenta.Alucinante!.

  4. Miguel

    Hay una marca en la pared de la iglesia de Sotres en la que indica hasta donde subió la nieve.

  5. Jose Angel

    Eso tambien azoto Nueva York si no los sabian,segun palabras de un reportero cuyo nombre se esta perdiendo en la historia “Se levantaban montones de nieve,como gigantescas tumbas árticas”

  6. Miguel Angel

    El tema tan traido, del cambio climatico no se hasta que punto tiene de verdad pero desde luego que a día de hoy no nieva como antes, estamos hablando de 1888 que me gustaria amí ver como se defendia esa gente con tal cantidad de nieve, sin medios ni manera alguna y la voluntad como único recurso, eran unos artistas como sobrevivir para tal evento.
    En 1888 y en esos pueblos de Dios, que duro aguantar con nieve tanto tiempo, a esa gente si se merecia algun premio.

  7. Raul mayor

    Buscando “Noticia” sobre una posible nevada en Aviles en ¡¡Agosto!! di con esta pagina.

    Alucinante trabajo de recopilación de datos sobre una nevada de 1888.

    Me a parecido muy interesante y la guardo en mi “agenda” para no olvidarla.

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