Un planeta gigante desafía las teorías de formación planetaria: Elias 2-24b

El exoplaneta Elias 2-24 b parece haberse desarrollado mucho más rápido de lo que predicen algunos modelos actuales de formación planetaria.

Representación artística de Elias 2-24 b, todavía en formación dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella. Crédito: W. M. Keck Observatory / Adam Makarenko
Representación artística de Elias 2-24 b, todavía en formación dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella. Crédito: W. M. Keck Observatory / Adam Makarenko

Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado el descubrimiento del exoplaneta más joven detectado hasta la fecha. Se llama Elias 2-24 b, tiene menos de un millón de años y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. Este gigantesco planeta, de una masa comparable a la de Júpiter, todavía está en pleno proceso de formación, absorbiendo material del disco de gas y polvo que rodea a su estrella.

El descubrimiento, anunciado y publicado en la revista científica The Astrophysical Journal Letters, ha sido posible gracias a la combinación de observaciones de varios telescopios y al análisis de datos astronómicos obtenidos hace años.

Lo más sorprendente es que Elias 2-24 b parece haberse desarrollado mucho más rápido de lo que predicen algunos modelos actuales de formación planetaria.

Su existencia ofrece una oportunidad excepcional para observar cómo nacen y crecen los gigantes gaseosos.

Un planeta recién nacido a 450 años luz de la Tierra

Elias 2-24 b orbita una estrella extremadamente joven, rodeada todavía por un enorme disco protoplanetario. Estas estructuras, compuestas principalmente por gas y polvo, contienen los materiales a partir de los cuales se forman los planetas.

El nuevo exoplaneta se encuentra aproximadamente a 55 unidades astronómicas de su estrella, es decir, unas 55 veces la distancia que separa la Tierra del Sol. Se trata de una región muy alejada, donde los modelos tradicionales predicen que la formación de un planeta gigante debería ser relativamente lenta.

Sin embargo, Elias 2-24 b ya ha alcanzado una masa considerable cuando su sistema estelar tiene menos de un millón de años.

Hasta ahora, los exoplanetas más jóvenes conocidos eran cuatro mundos que orbitan las estrellas PDS 70 y WISPIT 2, todos ellos con edades superiores a los cinco millones de años. El nuevo descubrimiento reduce considerablemente ese récord y abre nuevas preguntas sobre las primeras etapas de la formación planetaria.

Un descubrimiento que llevaba casi una década esperando

La historia de este descubrimiento comenzó hace aproximadamente una década, cuando el radiotelescopio ALMA, situado en Chile, detectó una llamativa separación en el disco de material que rodea a Elias 2-24.

Los astrónomos sospechaban que un planeta en formación podría estar abriendo aquel hueco mediante su influencia gravitatoria. Posteriormente, las observaciones del Very Large Telescope (VLT) revelaron un débil punto luminoso en esa misma región.

Sin embargo, todavía faltaban pruebas para confirmar que se trataba realmente de un planeta.

El equipo dirigido por Andrea Bernardi, de la Universidad Diego Portales de Chile, decidió revisar las observaciones archivadas del Observatorio W. M. Keck, en Hawái.

Gracias a nuevas técnicas de procesamiento, los investigadores identificaron la señal del objeto en imágenes obtenidas en 2018 y 2020. El análisis de su movimiento, combinado con las observaciones de ALMA y el VLT, permitió confirmar su naturaleza planetaria.

¿Por qué este exoplaneta desafía las teorías actuales?

Uno de los grandes interrogantes de la astronomía es cuánto tiempo necesitan los planetas gigantes para formarse.

Según los modelos convencionales de acreción del núcleo, primero se acumulan materiales sólidos hasta formar un núcleo suficientemente masivo. Después, este comienza a atraer grandes cantidades de gas, dando lugar a planetas como Júpiter y Saturno.

Los cálculos tradicionales indican que la formación de un gigante gaseoso a una distancia comparable a la de Júpiter puede necesitar varios millones de años. A distancias mucho mayores, el proceso resulta todavía más complicado.

Elias 2-24 b, sin embargo, demuestra que un planeta gigante puede alcanzar una fase avanzada de crecimiento en menos de un millón de años y a una distancia considerable de su estrella.

El hallazgo no invalida el modelo de acreción del núcleo. De hecho, aporta evidencias de una etapa de crecimiento rápido prevista por esta teoría. No obstante, indica que todavía existen procesos que los científicos necesitan comprender mejor.

Una ventana al nacimiento de nuestro sistema solar

Estudiar Elias 2-24 b es, en cierto modo, observar una etapa que nuestro propio sistema solar atravesó hace miles de millones de años.

Los astrónomos esperan obtener nuevas observaciones que permitan determinar con mayor precisión la masa, la temperatura y las características de su atmósfera, así como la velocidad a la que continúa acumulando material.

Además, el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, lanzado el pasado 30 de agosto de 2026, dispone de un potente coronógrafo diseñado para bloquear la intensa luz de las estrellas y facilitar la observación de planetas mucho más débiles.

Esta tecnología podría permitir descubrir otros mundos recién nacidos, incluso en órbitas más cercanas a sus estrellas, y ampliar considerablemente nuestro conocimiento sobre cómo se forman los sistemas planetarios.

El descubrimiento de Elias 2-24 b demuestra que los astrónomos ya pueden observar directamente algunas de las primeras etapas del nacimiento de un planeta, un proceso fundamental para comprender nuestros propios orígenes cósmicos.

Fuente: NASANET

Esta entrada se publicó en Noticias en 01 Oct 2026 por Francisco Martín León