Descubierto un nuevo cometa a 1.300 millones de kilómetros de la Tierra: su nombre, C/2026 S1 (Euclid)

El telescopio espacial Euclid de la ESA ha descubierto el cometa C/2026 S1 (Euclid), el primero identificado como un cometa desconocido gracias a esta misión.

El cometa C/2026 S1 (Euclid) fue captado el 20 de septiembre de 2026 durante las observaciones del Euclid Deep Field North. La imagen corresponde a una exposición de 560,52 segundos, durante la cual el cometa aparece como una estela debido a su movimiento por el cielo. A su alrededor se distingue una nube difusa de polvo y gas, conocida como coma. Es el primer cometa previamente desconocido descubierto por el telescopio espacial Euclid de la ESA. Crédito: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, M. Pöntinen et al. 2026
El cometa C/2026 S1 (Euclid) fue captado el 20 de septiembre de 2026 durante las observaciones del Euclid Deep Field North. La imagen corresponde a una exposición de 560,52 segundos, durante la cual el cometa aparece como una estela debido a su movimiento por el cielo. A su alrededor se distingue una nube difusa de polvo y gas, conocida como coma. Es el primer cometa previamente desconocido descubierto por el telescopio espacial Euclid de la ESA. Crédito: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, M. Pöntinen et al. 2026

El objeto fue captado en septiembre de 2026 y su detección demuestra que el observatorio puede contribuir también al estudio de pequeños cuerpos del Sistema Solar

El telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado un descubrimiento inesperado: la detección de un cometa que no figuraba en los catálogos astronómicos conocidos. El objeto, denominado C/2026 S1 (Euclid), fue identificado en una serie de imágenes obtenidas entre el 16 y el 24 de septiembre de 2026.

El hallazgo resulta especialmente interesante porque Euclid no fue diseñado para buscar cometas. Su misión principal consiste en cartografiar miles de millones de galaxias para investigar la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura, dos de los grandes enigmas de la cosmología.

La ESA anunció el descubrimiento el 19 de octubre de 2026, después de que las observaciones fueran analizadas y el objeto recibiera la confirmación oficial como cometa. Aunque Euclid ya había registrado otros cometas, todos eran conocidos previamente. C/2026 S1 es el primero cuyo descubrimiento se atribuye a esta misión espacial.

Cómo se descubrió el cometa C/2026 S1 (Euclid)

El descubrimiento comenzó cuando Mikko Pöntinen, investigador de la Universidad de Helsinki, utilizó un programa informático desarrollado para detectar objetos en movimiento en las imágenes de Euclid.

El software identificó una especie de estela difuminada que aparecía en varias fotografías. Este rastro indicaba que un objeto se había desplazado durante las exposiciones del telescopio.

Al calcular su posición y buscarlo en otras observaciones, Pöntinen consiguió localizarlo en cinco conjuntos de imágenes diferentes. El análisis posterior reveló un detalle decisivo: alrededor del objeto había una nube difusa de polvo y gas, una característica propia de un cometa activo.

Los investigadores comprobaron entonces los catálogos de cometas y asteroides conocidos, pero no encontraron ninguna coincidencia. Por ello, comunicaron las observaciones al Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, organismo encargado de recopilar y validar las observaciones de estos cuerpos celestes.

El centro confirmó que se trataba de un cometa el 8 de octubre de 2026. A partir de ese momento, el objeto pasó a identificarse oficialmente como C/2026 S1 (Euclid).

Secuencia de imágenes del cometa C/2026 S1 (Euclid) captadas por la cámara VIS del telescopio espacial Euclid el 17 de septiembre de 2026, durante las observaciones del Euclid Deep Field North. Las imágenes se tomaron a las 00:41:07, 00:58:53 y 01:16:39 UTC, con exposiciones de 560,52 segundos cada una. El cometa aparece como una estela al desplazarse frente a las estrellas y galaxias de fondo. A su alrededor se distingue una nube difusa de gas y polvo, conocida como coma. Secuencia de imágenes del cometa C/2026 S1 (Euclid) captadas por la cámara VIS del telescopio espacial Euclid el 17 de septiembre de 2026, durante las observaciones del Euclid Deep Field North. Las imágenes se tomaron a las 00:41:07, 00:58:53 y 01:16:39 UTC, con exposiciones de 560,52 segundos cada una. El cometa aparece como una estela al desplazarse frente a las estrellas y galaxias de fondo. A su alrededor se distingue una nube difusa de gas y polvo, conocida como coma. Crédito: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, M. Pöntinen et al. 2026
Secuencia de imágenes del cometa C/2026 S1 (Euclid) captadas por la cámara VIS del telescopio espacial Euclid el 17 de septiembre de 2026, durante las observaciones del Euclid Deep Field North. Las imágenes se tomaron a las 00:41:07, 00:58:53 y 01:16:39 UTC, con exposiciones de 560,52 segundos cada una. El cometa aparece como una estela al desplazarse frente a las estrellas y galaxias de fondo. A su alrededor se distingue una nube difusa de gas y polvo, conocida como coma. Secuencia de imágenes del cometa C/2026 S1 (Euclid) captadas por la cámara VIS del telescopio espacial Euclid el 17 de septiembre de 2026, durante las observaciones del Euclid Deep Field North. Las imágenes se tomaron a las 00:41:07, 00:58:53 y 01:16:39 UTC, con exposiciones de 560,52 segundos cada una. El cometa aparece como una estela al desplazarse frente a las estrellas y galaxias de fondo. A su alrededor se distingue una nube difusa de gas y polvo, conocida como coma. Crédito: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, M. Pöntinen et al. 2026

Un cometa situado a 1.300 millones de kilómetros de la Tierra

El nuevo cometa se encuentra aproximadamente a 1.300 millones de kilómetros de nuestro planeta. Esta distancia equivale, de forma aproximada, a la que separa al Sol de una región situada entre las órbitas de Júpiter y Saturno.

Sin embargo, su posición presenta una particularidad: no se encuentra cerca del plano en el que orbitan la mayoría de los planetas. Desde la perspectiva del Sol, el cometa se sitúa muy por encima de ese plano, siguiendo una trayectoria que se extiende sobre el Sistema Solar.

Los datos disponibles indican que su órbita tiene un periodo de miles de años, aunque todavía será necesario recopilar más observaciones para determinar con mayor precisión sus características orbitales.

Como sucede con otros cometas, estudiar su trayectoria y actividad puede aportar información sobre estos cuerpos, considerados vestigios de las primeras etapas de formación del Sistema Solar, hace unos 4.600 millones de años.

Los cometas contienen materiales helados y polvo que pueden conservar pistas sobre las condiciones en las que se formaron los planetas. Cuando se aproximan al Sol, parte de sus hielos se transforma directamente en gas, liberando material que genera una envoltura difusa conocida como coma y, en determinadas condiciones, una cola.

¿Por qué es sorprendente que Euclid haya encontrado un cometa?

La detección de C/2026 S1 resulta llamativa por las características del propio telescopio. Euclid está diseñado para obtener imágenes profundas y precisas de galaxias lejanas, no para seguir objetos del Sistema Solar que cambian rápidamente de posición.

Además, su estrategia de observación evita deliberadamente las regiones más densas en asteroides y cometas del plano del Sistema Solar. Esta decisión ayuda a reducir el brillo difuso producido por el polvo y permite obtener imágenes más sensibles del universo distante.

El observatorio también utiliza una estrategia de observación conocida como step-and-stare, que consiste en apuntar a una región del cielo, observarla y desplazarse después a otra. Por lo general, no vuelve inmediatamente a la misma zona para seguir un objeto en movimiento.

Por eso, encontrar un cometa desconocido en varias imágenes constituye una coincidencia favorable entre la trayectoria del objeto y el recorrido de observación del telescopio.

En este caso, el cometa apareció en cinco campos de visión diferentes dentro del Euclid Deep Field North, una región del cielo seleccionada para estudiar galaxias lejanas. En total, los investigadores pudieron analizar 16 exposiciones correspondientes a esas observaciones.

El descubrimiento también demuestra la utilidad de los programas informáticos capaces de identificar objetos móviles en grandes conjuntos de imágenes astronómicas. Aunque el objetivo de Euclid es estudiar la estructura del universo, sus datos pueden ofrecer oportunidades inesperadas para investigar otros cuerpos celestes.

Euclid y la futura misión Comet Interceptor

El hallazgo tiene interés adicional para los preparativos de Comet Interceptor, una futura misión de la ESA desarrollada en colaboración con la agencia espacial japonesa JAXA.

Esta misión está concebida para estudiar de cerca un cometa poco alterado desde los primeros tiempos del Sistema Solar o, si se presenta la oportunidad adecuada, un objeto interestelar. La nave permanecerá a la espera en el espacio hasta que se seleccione un objetivo apropiado y después desplegará varias sondas para observarlo desde diferentes posiciones.

La capacidad de identificar cometas desconocidos cuando todavía se encuentran lejos del Sol podría facilitar la búsqueda de futuros objetivos para misiones de este tipo. Detectarlos con suficiente antelación permitiría estudiar su órbita y evaluar si reúnen las condiciones necesarias para una aproximación espacial.

No obstante, C/2026 S1 (Euclid) no es un candidato adecuado para Comet Interceptor. Su importancia reside, en parte, en que el proceso de identificación, comunicación y confirmación ha permitido probar cómo podrían coordinarse en el futuro los equipos responsables de las observaciones y de esta misión.

Un descubrimiento inesperado para estudiar el Sistema Solar

Euclid continuará observando el cielo con su objetivo principal: medir con gran precisión las formas y los movimientos de miles de millones de galaxias para ayudar a comprender la materia oscura y la energía oscura.

El descubrimiento de C/2026 S1 demuestra que esas observaciones también pueden ofrecer información valiosa sobre objetos mucho más cercanos. Aunque encontrar nuevos cometas no es una prioridad de la misión, la detección de cuerpos móviles ayuda a los investigadores a distinguirlos de las galaxias y estrellas de fondo y a eliminar sus rastros cuando pueden interferir en el análisis científico.

El cometa recién identificado se suma así a los objetos que los astrónomos podrán seguir estudiando mediante nuevas observaciones. A medida que se recopilen más datos, será posible precisar su órbita y comprender mejor sus características.

La sorpresa de Euclid recuerda que incluso los telescopios concebidos para responder a las grandes preguntas sobre el universo pueden realizar descubrimientos inesperados mucho más cerca de casa.

Fuente: NASANET

Esta entrada se publicó en Actualidad en 22 Oct 2026 por Francisco Martín León