El pasado 27 de agosto del 2014 se dieron en el entorno de las Cañadas del Teide las condiciones necesarias para el desarrollo de nubes de evolución diurna que culminaron en la formación de varios Cumulonimbus, nubes capaces de alcanzar altitudes superiores a los 10 Km y de generar fenómenos tormentosos, tal y como ocurrió ese día, ya que la red de detección de descargas eléctricas reveló la caída de al menos un rayo en las cumbres de Tenerife.