Los radares meteorológicos están diseñados para recibir retroinformación de blancos iluminados por la señal emitida por el radar con ciertas propiedades en su capacidad reflectora, concentración, tamaño de las partículas iluminadas, etc. Las nubes con concentraciones de gotitas de agua, cristalitos de hielos, granizo, etc., son las primeras candidatas para ser detectadas de forma significativa y activa por los radares meteorológicos.