El Romance de la Gota Fría

Autor: Carlos Saiz Cidoncha,  ex meteorólogo del INM Carlos Saiz Cidoncha es ante todo un escritor y uno de los clásicos en el género de la ciencia-ficción en España.

Conocido por los aficionados españoles como «el buen doctor» (apelativo concedido igualmente a Isaac Asimov), Saiz Cidoncha ha escrito más de una docena de novelas, decenas y decenas de relatos y varios centenares de artículos. Ha publicado en España, Francia, Estados Unidos y en Hungría y, al margen de su obra como investigador en temas militares o históricos (es autor de una Historia de la piratería en América española, de una Historia de la guerrilla en Cuba y otros países de Iberoamérica y de una Historia de la aviación republicana en tres volúmenes), siempre ha escrito obras de ciencia ficción ambientadas en el futuro lejano. Saiz Cidoncha es el cronista del Imperio Galáctico más «clásico» de la ciencia ficción en lengua castellana (La caída del imperio galáctico, Crónicas del Imperio galáctico).

Destaca su obra escrita por cultivar el sentido de la maravilla, lo que le convierte en un representante vivo de la llamada Edad Dorada del género, el aprecio por los temas exóticos, la riqueza y variedad de sus personajes y el tratamiento del lenguaje (espectacular en Memorias de un merodeador estelar, donde narra las aventuras de un pícaro estelar durante la larga noche de la caída del imperio galáctico en un claro homenaje a la novela picaresca española del Siglo de Oro). Sus obras están teñidas igualmente de un gran sentido del humor y llenas de referencias a famosas obras del género, lo que hace las delicias del entendido y enriquece la lectura de los nuevos lectores.

Saiz Cidoncha ha sido igualmente uno de los fundadores del fandom contemporáneo de la ciencia ficción española. Participó en los años 60 en la creación del Círculo de Lectores de Anticipación, en la primera Asociación Española de Fantasia y Ciencia Ficción, fue organizador de la HispaCon de 1975 y colaborador activo de la mítica revista Nueva Dimensión, puntal del género en España en los años 70. Igualmente ha colaborado en decenas de fanzines y revistas profesionales o de aficionados, llevando su actividad incesante en defensa y extensión del género por decenas de congresos, convenciones es pañolas (ha estado en todas las HispaCon desde su fundación) o extranjeras (wolrdcon de Bielefield RFA, y de Glaswow GB) como conferenciante invitado.


Texto y más en: http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Saiz_Cidoncha

Nota de la RAM. Hay que explicar que las personas referenciadas, Maddox, Shapiro, Caracena, Fujita, etc., entre otros, fueron estudiosos y prestigiosos meteorólogos de los sistemas convectivos de mesoescala, lluvias fuertes, tornados y fenómenos severos en general. Según ha conocido la RAM, Carlos asistió en los años ochenta a cursos meteorológicos donde se introducían los nuevos conceptos de fenómenos de mesoescala de alto impacto social aludidos anteriormente, donde se aludían a dichos meteorólogos. Y la "Gota fría" era el nuestro por excelencia.

Maddox definió a los Sistemas Convectivos de Mesoescala y a los Complejos Convectivos de Mesoescala.

Shapiro ha destacado por los innumerables trabajos sobre frentes, chorros, estudios de mesoescala, etc.

Caracena, de origen hispano, estudio muchos fenómenos severos de mesoescala en EEUU.

Fujita, de origen japonés, es famoso por la escala de tornados que lleva su nombre y sus ingentes trabajos sobre fenómenos locales violentos, etc.


El Romance de la Gota Fría

Voy a contarles, señores

Una historia horrenda y mala

De sacrificios y amores

De desastres y dolores

A nivel de mesoescala.

La historia empieza con brío

Con una espantosa escena

De ambiente siniestro y frío

En el castillo sombrío

Del Barón de Caracena.

Llegado el anochecer

Le dice a la Gota Fría

A quién tiene en su poder:

"Te juro por Lucifer

Que esta noche serás mía”

Respondo ella con voz fuerte

“No seré tuya, Barón

Que antes de sufrir tal suerte

Prefiero, no ya la muerte,

Sino la condensación”

“Tal cosa lamentarás”

Dice el Barón, sonriente

“Pues con el calor latente

Que al entono lanzarás

Tan sólo conseguirás

Ponerme a mi más caliente”

A punto de desmayar

La Gota lanza un suspiro

Y el Barón hace sonar

Su trompa, para llamar

A su secuaz, que es Shapiro

Al elevado arquitrabe

Lleva esta Gota altanera

Y enciérrala, como sabes

Con guarda de siete llaves

En supercelda severa

Por la escalera sombría

De este castillo enigmático

Junto al Shapiro flemático,

Asciende la Gota Fría

En régimen adiabático.

Encerrada a cal y canto

En tan oscuro lugar

La doncella llora tanto

Que las gotas de su llanto

Dan un eco en el radar.

Y el impulso es duradero

Pues al poco se refleja

En un receptor somero

Enclavado en un otero

De las llanuras de Tejas.

Desde un tiempo en adelante

Merodea por estos pagos

En su caballo arrogante

Un meteorólogo andante

Cuyo nombre es Maddox.

Detiénese en buena hora

Junto el radar que palpita

La gran pantalla avizora

Y dice con voz somera

A su escudero Fujita.

Muéstrame el súbito brillo

De esta pantalla serena

Que alguien llora con gran pena

En la torre del castillo

Del Barón de Caracena

“¡Da el aviso cuanto antes!

Comboca de cualquier modo

A mis huestes de ayudantes,

Teletipos, delineantes

Y meteorólogos todos.”

Tendremos lugar de cita

En la fuente de que clara

Que corre al pie de esta ermita

"Hasta la vista”, y Fujita

Le responde “¡Sayonara!”

Shapiro, en el torreón

En que el castillo culmina

Le grita inquieto al Barón

“Me temo que se avecina

La tormenta repentina

Con gran precipitación”

Pues el caballero Maddox

Avanza con sus menadas

Al correr de tus caballos

Entre relámpagos, rayos

Y líneas de turbonada.

Ya llegan ante el rastrillo

Y adelantándose Maddox

Ve en la cima del castillo

En estrecho ventanillo

La Gota, que se ha enamorado.

Y del ocaso a la luz

Grita a la Gota celeste

“Más ¿qué hacer, por Belcebú.

Una gota como tú

En un sitio como éste?”

“Es ociosa tal cuestión"

Responde la Gota, airada

“Pregúntaselo al Barón

Que en tan oscura prisión

Me obliga a estar encerrada”

Maddox tiembla de pasión

Ante tan mala faena

Y con un fuerte vozarrón

Se dirige ahora al Barón

Al Barón de Caracena.

“¡Antes de que transcurra un rato

La Gota habéis de liberar

Pues de no aceptar tal trato

íVoto a cien mil nímbostratos!

Que lo habréis de lamentar"

Más responde Caracena

“¡No hay rendición, ni temores!

¡Qué resuenen los tambores

Y que coronen la almena

Todos a mis observadores!”

"!Pues jamás hombre o mujer

Hará que ni orgullo abata

Y el huracán que es mi ser

No lograréis disolver

Ni con yoduro de plata!”

Y en el centro y en las alas

Se inicia el combate duro

Los ayudantes de sala

Colocan las mesoescalas

Para subir a los muros

Y un puñado de valientes

Con osadía sin rival

Ascienden con uña y diente

Por la empinada pendiente

De la curva log-normal

Mas cuando acaba la broma

Y va a iniciarse el follón

La Gota Fría se asoma

Blanca como una paloma

A lo alto del torreón

Y desde arriba alborota

Gritando: "¡Claman los Hados

Ser cosa de mala nota

Que por una simple Gota

Luchen Carecena y Maddox!”

“Cesad en tal desafuero

Que Gotas de sobra hay

Para el Barón altanero

Y Maddox el caballero

Y Fujita el samurai”

Y así acaba en forma buena

(Pues pudo acabar a tiros)

Esta historia macarena

Del Maddox, del Carecena

Del Fujita y del Shapiro

...y A QUIEN MADDOX SE LA DE, SHAPIRO SE LA BENDIGA

Reproducido con permiso del autor.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 10 Abr 2009 por Francisco Martín León

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