Científicos dicen que reducción de emisiones podría mitigar derretimiento del Ártico
De acuerdo con un informe de científicos estadounidenses liderados por el laboratorio del Pacífico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), si el mundo tomase acciones que reduzcan las emisiones de dióxido de carbono, se podría retrasar la tendencia del derretimiento del Ártico en las últimas décadas de este siglo.
Desde la década de 1980, se ha derretido el 75 por ciento del hielo y los glaciares de los mares del océano Ártico, según se afirma en un artículo de la publicación Earth's Future de la Unión Geofísica de Estados Unidos. La reducción del hielo marino en la parte más septentrional del mundo es la evidencia más convincente que pueda ofrecer otro lugar de que el cambio climático, el calentamiento global y el aumento del nivel del mar ya están ocurriendo.
Las empresas de energía, la industria naviera, los comandos navales del mundo e incluso las empresas de turismo ya están reevaluando que las temperaturas cada vez mayores del Ártico abrirán más canales de navegación en toda la región y permitirán mayor navegabilidad.
“Es muy probable que antes del 2050, el océano Ártico sea un mar sin hielo en algunas estaciones y es posible que esto suceda dentro una o dos décadas”, de acuerdo con un artículo del autor principal James Overland del Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de NOAA y un equipo de autores de otros centros de investigación estadounidenses de los mares y del Ártico.
Las tendencias del calentamiento son más rápidas en el Ártico que en las latitudes medias por diversas razones. La cantidad de calor que refleja la superficie del planeta a la atmósfera es un factor importante. A medida que se derrita más hielo blanco y brillante, queda expuesta una mayor superficie de mar oscuro, con lo cual se absorbe más calor atmosférico en lugar de reflejarlo al espacio. Es decir, el aceleramiento del derretimiento del hielo marino del Ártico podría apresurar el calentamiento y un mayor derretimiento.
Sin embargo, esta nueva investigación señala que “si la civilización va en pos de la mitigación” de los gases que contribuyen al cambio climático, las proyecciones de la temperatura promedio del Ártico a finales del siglo podría ser 2 a 7 grados Celsius menor que las predicciones del aumento de temperaturas que se calculan con base en la tendencia constante del aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.
Luego de analizar los datos, los autores de Earth’s Future prevén “que en las próximas décadas el sistema climático tendrá cambios importantes y se debe considerar la adaptación como prioridad de la respuesta de los humanos a los cambios”.
Los autores predicen con certeza considerable la probabilidad a mediano plazo de las tendencias de calentamiento del Ártico, pero es menos predecible lo que podría suceder al final del siglo. La enorme complejidad de proyectar los patrones climáticos depende de la fundamentalmente “naturaleza caótica del sistema climático de la Tierra” y de otras variables que se calculan de manera diferente y puede resultar en conclusiones bastante diferentes.
Las acciones de reducción de emisiones frente a la persistencia de los niveles actuales de emisiones son algunas de las variables que evaluó el equipo científico.
De acuerdo con las conclusiones de Earth’s Future, el contraste entre las dos proyecciones demuestran una “gran diferencia en las temperaturas del aire de la superficie del Ártico en finales del siglo XXI, un argumento contundente para comenzar las actividades de mitigación de los gases de efecto invernadero”.
Las temperaturas de finales del siglo en todo el Ártico que se basan en proyecciones climáticas con una política de emisiones sin cambios aumentarán en 13 grados Celsius a finales de los meses de otoño y 5 grados a finales de la primavera. Los modelos que calculan un futuro en el que se han implementado políticas de reducción de emisiones indican un aumento notablemente menor de las temperaturas, que serían de 7 grados a 3 grados en estas estaciones respectivas.
Otros contribuyentes al artículo provienen del Instituto Conjunto para el Estudio de la Atmósfera y el Océano en la Universidad de Washington, el Centro Internacional de Investigación del Ártico en Fairbanks, Alaska, y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo en la Universidad de Colorado en Boulder.
Fuente: http://iipdigital.usembassy.gov/