El calor de hoy será el frío del mañana

Los daños en los ecosistemas de arrecife de coral están ampliamente documentados.

El clima que los humanos del siglo pasado, más o menos, consideraban caluroso, será el tipo de clima que futuras generaciones considerarán frío, de acuerdo con un informe sobre la nueva ciencia climática, publicado en la revista Nature el 10 de octubre.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Hawai, en Manoa (UH Manoa), identificó los puntos en los que las temperaturas alcanzarán una “diferencia climática” en el futuro. Una diferencia climática ocurre cuando se pronostica que la temperatura promedio más fría del año en una localidad será más caliente que la temperatura promedio de su año más caluroso entre 1860 y 2005.

El grupo de la UH Manoa creó un índice de localidades en el mundo, en el que marcó los años en que ciudades del mundo cruzarán el umbral de la diferencia climática.

Calculando un promedio para las diversas localidades, el año 2047 será el momento en que los climas se habrán vuelto radicalmente diferentes, según los autores del estudio.

“Los resultados nos dejaron asombrados”, dijo el autor principal, Camilo Mora, del Departamento de Geografía en la Facultad de Ciencias Sociales de la UH Manoa. “Independientemente del escenario los cambios llegarán pronto. En mi generación, sea cual sea el clima al que estamos acostumbrados, será una cuestión del pasado”.

Dentro de 35 años incluso la caída mensual en temperaturas será más calurosa que las olas calurosas que hoy conocemos, de acuerdo con los investigadores.

Como el cálculo de cualquier promedio, los extremos en la llegada de la diferencia climática ocurrirán en torno a 2047, antes y después. Las regiones tropicales del mundo serán las primeras en sostener esas altas temperaturas sin precedentes, dicen los investigadores, lo que será especialmente duro para el mundo natural. Las especies tropicales no están acostumbradas a la variabilidad climática que experimentan quienes cada año pasan por veranos calientes e inviernos fríos. Por esa razón las especies tropicales podrían ser más vulnerables a cambios relativamente pequeños, provocándose daños en la diversidad biológica.

Llegar al punto de diferencia climática podría provocar efectos difíciles en el abastecimiento de agua y alimentos, el desempeño económico y la frecuencia de enfermedades, revela el estudio de la UH Manoa.

“Nuestros resultados indican que los primeros países en ser impactados por el clima sin precedentes serán los menos capacitados para responder”, afirma Ryan Longman, uno de los coautores.

Aunque los datos puedan recordarle al hombre común las visiones de desastres que muestran las películas, la ciencia revela alternativas. Cuantas más medidas se tomen ahora para reducir las emisiones de dióxido de carbono y ralentizar la trayectoria de un clima que se va calentando, más tiempo tendrán los humanos, las plantas y los animales para adaptarse y prepararse para la vida en un ambiente diferente.

Las sofisticadas proyecciones climáticas que los científicos producen hoy consideran grados del nivel de emisiones, y calculan las mejores y peores posibilidades. Con relación a la ocurrencia de la diferencia climática en los trópicos, el mejor escenario muestra que afectaría a la vida de mil millones de personas. Cinco mil millones de personas podrían verse adversamente afectadas, en el peor de los casos.

El informe “se basa en trabajos previos, pero coloca las consecuencias humanas y biológicas en un foco más preciso”, afirmó Jane Lubchenco, ecologista marina de la Universidad Estatal de Oregón y antigua administradora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica federal, una entidad federal. “El informe conecta los puntos entre los modelos climáticos y los impactos en la biodiversidad de una manera sorprendentemente nueva”.

El Plan de Acción Climática anunciado en junio por la administración Obama pretende acelerar las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), fomentar la eficiencia energética y el uso más amplio de fuentes de energía sostenible no carbonífera en todos los sectores de la economía. El plan está certeramente enfocado en la necesidad de movilizarse rápido para disminuir la tasa de las emisiones GEI y reducir el ritmo del calentamiento global tal como se identifica en los escenarios de peores casos.

“No tenemos tiempo para una reunión de la Sociedad de la Tierra Plana”, dijo el presidente Obama en su discurso de junio, al anunciar el plan, y sarcásticamente señalando a quienes todavía tienen dudas sobre la ciencia relacionada con el cambio climático. Una abrumadora mayoría de científicos dedicados al clima coinciden en que la atmósfera y los océanos se están calentando, con un 95 por ciento de certeza de que la actividad humana es la que empuja el cambio.

El grupo de trabajo denominado Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es el panel del mundo más experto en el tema y en él participan científicos de 195 países. A fines de septiembre el grupo presentó sus recientes proyecciones y concluyó que “el calentamiento del sistema climático es inequívoco”.

En base a millones de observaciones atmosférica y oceánicas, y citando más de 9.000 proyectos científicos previamente publicados, el informe del IPCC predice que las temperaturas de la superficie global a fines del siglo XXI serán dos grados centígrados más elevadas de lo que fueron en 1900.

Moderar ese aumento es posible, de acuerdo con los expertos. Estados Unidos, más de otros 30 países y la Comisión Europea, se han asociado en la Coalición Clima y Aire Limpio para Reducir los Contaminantes de Corta Vida. Están comprometidos a tomar medidas que disminuyan el aumento del calentamiento en 0,5 grados centígrados para el año 2050. El plan se enfoca en lograr rápidamente grandes reducciones de los contaminantes a corto plazo, aquellos que tienen una vida más corta en la atmósfera. Las reducciones drásticas de las emisiones de metano y la producción de hollín ayudarán a frenar el calentamiento global, según muestran las investigaciones.

El Plan de Acción Climática de Estados Unidos pretende reducir las emisiones de carbono en tres millones de toneladas métricas para 2030, una cantidad que es equivalente las emisiones generadas en un año por la producción de electricidad.

Fuente: http://iipdigital.usembassy.gov/

Esta entrada se publicó en Noticias en 12 Nov 2013 por Francisco Martín León