El clima revela sus secretos

 

¿Cómo utilizan los científicos tecnologías de satélite completamente nuevas para resolver algunos de los mayores misterios de nuestro clima? La ESA lo explica

 

 


Para comprender mejor nuestra atmósfera, necesitamos recopilar datos, y eso es exactamente lo que hace un equipo científico en la estación meteorológica de Hoher Peissenberg en Baviera.

Desde hace 50 años han estado soltando globos meteorológicos y recogiendo mediciones que se combinan con datos de satélite para verificar el clima y modelos climáticos.

Para WOLFGANG STEINBRECHT, responsable del grupo de investigación sobre el ozono “Medimos niveles de temperatura, de humedad, viento, y además el nivel de ozono. Y nos interesa, ahora nos interesa porque queremos ver cómo se recupera la capa de ozono”.

La capa de ozono de la Tierra a gran altitud fue dañada por la contaminación artificial causada por los gases CFC en el siglo XX.

Un globo ofrecerá una medición local precisa del ozono por encima del sur de Alemania.

STEINBRECHT lo describe: “Atravesaremos las capas bajas, y luego llegaremos a la atmósfera libre aquí, sin la contaminación que proviene del suelo. Hará más frío, más frío, más frío, hasta que lleguemos a la estratosfera, donde se asienta la mayor parte del ozono y la temperatura vuelve a ser más cálida; ocurrirá a unos diez kilómetros”.

El nuevo satélite de la Agencia Espacial Europea, Sentinel-5P, lanzado el 13 de octubre aportará nuevos datos sobre la contaminación y el ozono. Forma parte del Programa Europeo de Observación de la Tierra Copérnico, de la Comisión Europea, y medirá la contaminación y los niveles de ozono con una precisión sin precedentes.

Debería ofrecer información vital sobre de dónde provienen las emisiones perjudiciales y adónde van.

Para el responsable de observación a través de satélites “un satélite que mide el planeta completo, significa que tenemos un instrumento calibrado en todas partes, es decir, que podemos comparar los niveles de contaminación de Europa directamente con los de China y Estados Unidos”.

El Sentinel-5P Tropomi, desarrollado en Holanda, también podría ser el instrumento para aclarar el misterio de si la capa de ozono de nuestro planeta se está recuperando después de que los perjudiciales gases CFC fueron prohibidos en 1989.

LEVELT nos recuerda que “En la actualidad todavía tenemos un agujero de ozono. Y este agujero de ozono está entre septiembre y octubre sobre el Polo Sur. Hablando de todo el mundo, todavía hay una disminución de ozono en comparación con los años 60 y 70. Esperamos que la capa de ozono mejore, y creo que puede ser este año, tal vez el que viene; quizás Tropomi sea el instrumento para demostrarlo realmente, de hecho, la capa de ozono se está recuperando”.

Hay muchos misterios aún sobre la atmósfera terrestre

En los próximos años, los nuevos satélites europeos buscarán respuestas a cómo la contaminación contribuye a la formación de nubes y al papel del metano en el cambio climático.

Luego está la cuestión del viento. Es un parámetro fundamental, pero realmente no sabemos lo suficiente a nivel global.

La ESA intentará investigarlo en 2018 con un satélite llamado Aeolus, que medirá los vientos de la Tierra desde el espacio por primera vez.

ANNE GRETE STRAUME, miembro del proyecto Aeolus asegura que “En estos momentos estamos limitados ya que no tenemos muchas mediciones de viento de diferentes lugares. Este es uno de los mayores desafíos para pronosticar el tipo de viento que habrá. Y ahí es donde entran las mediciones de los satélites, y esta misión, que proporcionará mediciones de viento desde el suelo hasta la atmósfera, en todo el mundo, ayudará a mejorar a los científicos”.

Desarrollar un dispositivo para medir el viento desde el espacio ha sido un proceso largo y complejo.

Los ingenieros del centro aeroespacial alemán en Oberfaffenhofen han realizado pruebas en aviones para calibrar su instrumento Lidar.

El científico aeroespacial OLIVER REITEBUCH explica: “DLR ha desarrollado un prototipo aerotransportado del instrumento del satélite, y estamos probándolo en este avión, comprobándolo y validándolo.

Y es una investigación muy estimulante porque ya estamos recibiendo antes de lanzarlo los mismos datos que hubiéramos recibido del satélite, y así podremos probar nuestros algoritmos, y recibir experiencia práctica, lo que es muy importante”.

Una vez lanzado, el satélite Aeolus medirá vientos a partir de diez mil hasta treinta mil metros de altura, por encima de nuestras cabezas, zonas de las que actualmente no hay datos.

Esa información se utilizará de inmediato para mejorar pronósticos del tiempo.

REITEBUCH asegura que “Con Aeolus es posible medir el perfil del viento a escala mundial. Puedes medirlo en los trópicos, donde no tenemos ninguna observación eólica hoy en día. Puedes medirlo sobre los océanos. No tenemos lanzamientos de sondas de radio, ni de lanzamientos de globos sobre los océanos. Y una gran parte de la Tierra son océanos. Y se puede medir en la Antártida, en el Ártico, donde están sucediendo todos los cambios climáticos”.

De vuelta en Baviera se registran las lecturas del globo meteorológico. Ahora se recopila más y mejor información que nunca: información esencial para resolver muchos de los misterios del clima en la Tierra.

STEINBRECHT reconoce que “sabemos que el clima está cambiando, lo que no sabemos en detalle es lo que significa para cada zona. Entonces, ¿tendremos veranos más cálidos aquí? Probablemente. ¿Tendremos más lluvia?  Eso ya no lo sabemos. ¿Cómo va a cambiar la atmósfera en diferentes partes, cuáles serán los efectos de todo ello? Lo que estamos tratando de hacer es proporcionar datos fiables, junto con los satélites, que nos dirán cómo está cambiando la atmósfera”.

ESA www.esa.int

 

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