Precipitación de esférulas de barro seco en Palma de Mallorca

Autores: Lluis Fiol 1 y José A. Guijarro 2 (1) Dep. de Biología, Universitat de les Illes Balears (Palma de Mallorca) (2) I.N.M., Centro Meteorolóico Territorial en Illes Balears (Palma de Mallorca) Palabras clave: lluvia, barro, esférula, polvo africano.

RAM. Este artículo apareció originariamente en el Boletín Mensual Climatológico  como:

Fiol L, Guijarro JA (2001): Precipitación de esférulas de barro seco en Palma de Mallorca. Bol. Mensual Climatológico (I. Baleares), 56:121-123.   

Las lluvias de barro son un fenómeno relativamente frecuente en el Mediterráneo, y ha sido estudiado por diferentes autores: Rapp (1984), Löye-Pilot et al. (1986), Gauthier y Guardiola (1988), Nihlen y Mattson (1989), Molinaroli et al. (1993), Quereda y Olcina (1994), etc., si bien los referidos a las Islas Baleares se limitan a los trabajos de Colom (1948), Jansá (1948), Fiol (1983 y 1985), Fornos et al. (1997) y Fiol y Guijarro (2000).

Tal como indica su nombre, el fenómeno consiste en la precipitación de agua que contiene en suspensión una signi?cativa cantidad de polvo, como consecuencia del lavado de la atmósfera que realizan las gotas de agua de lluvia en su caída. Este lavado tiene lugar siempre, pero normalmente en cantidades insigni?cantes. No obstante, en ciertas situaciones meteorológicas se producen tempestades de polvo y arena en los desiertos del norte de África, y muchas veces estas nubes de polvo llegan hasta latitudes más altas impulsadas por vientos de componente sur en las capas inferiores de la atmósfera. Si entonces llueve en la zona, aunque sea en pequeñas cantidades, el fenómeno del lavado es mas intenso y la precipitación se percibe como formada por barro, ocasionando múltiples molestias al ensuciar vehículos, ropa tendida, terrazas, etc.

Otras veces se deposita el polvo proveniente del Sahara en ausencia de precipitación acuosa. El fenómeno es así menos llamativo, puesto que el depósito del polvo, sin el lavado de la lluvia, es menos intenso y tiene lugar en un periodo de tiempo m as dilatado. No obstante, en una serie de 5 muestras de deposito de polvo recogidas entre julio y agosto de 2000 (aparte de otra de agosto de 1999), se observó que las partículas se hallaban aglomeradas en forma de pequeñas esferas de 60 a 200 micras de diámetro, siendo la primera vez que se encuentran de esta forma en una serie de observaciones de depósitos de polvo y barro, en Palma de Mallorca, iniciada en 1979.

Las esférulas presentan una geometría esférica bastante regular, excepto una ligera concavidad que se observa en las fotografías efectuadas mediante microscopio electrónico (como por ejemplo la de la ?gura 1). También es posible apreciar en ellas, en los ejemplares que se han fragmentado (debido a su fragilidad), una separación granulométrica tal que las partículas más ?nas tienden a situarse preferentemente en la super?cie de las esférulas, sobre todo en la zona de la concavidad, mientras que las m as gruesas ocupan el interior (aunque también se observan en super?cie, en la zona opuesta a la concavidad).

En la ?gura 2 se presenta el diagrama aerológico de un sondeo atmosférico de Palma de Mallorca efectuado durante una de las situaciones en las que se observo una deposición seca de polvo en forma de esférulas. La distribución vertical de temperatura y humedad es la típica de las situaciones meteorológicas favorables a las precipitaciones de barro o polvo seco: en los niveles bajos los vientos son de componente sur, y el aire es calido y seco (obsérvese la inversión de temperatura en super?cie y la separación de las curvas de temperatura, T, y punto de rocío, Td, que indica una baja humedad). En niveles medios, entre 4 y 7 km de altura, hay una capa más húmeda, correspondiente a una capa nubosa, y el viento arrecia y rola al sudoeste.

En esta capa húmeda es frecuente que se genere precipitación en forma de lluvia, que es la que, al atravesar la capa seca y cargada con cantidades variables de polvo, realiza un lavado del mismo y alcanza la super?cie en forma de gotas de barro. No obstante, durante la caída de las gotas de agua a través del estrato seco se evapora una cantidad variable de agua, llegando en ocasiones a la evaporación total de las mismas antes de alcanzar el suelo. Este efecto nos proporciona una hipótesis para explicar la formación de estas esférulas de polvo: serían el resultado de la evaporación total de las gotas de una lluvia de barro, quedando el polvo que contenían formando pequeñas bolitas de barro seco.

Lo que queda sin explicaciones el porqué no se había detectado durante los 20 años anteriores en que se estudiaron muestras de polvo sahariano. Y también resultaría interesante elaborar un modelo hidrodinámico que diera cuenta de la diferente granulometría entre la super?cie de las esférulas y su interior, así como de la concavidad que se forma en cada una de ellas.

Para terminar, queremos agradecer al Dr. Ferrán Hierro las fotografías de microscop?a electrónica de barrido efectuadas a las muestras.

Figura 1.- Macrofotografía electrónica de una muestra de esférulas de barro.

Sondeo de Palma (26-8-1999 a las 00)   20 kts

Temperatura (gC)

Figura 2.-Diagrama del radiosondeo del día 26 de agosto de 1999 a las 00 horas UTC.

Referencias

Colom, G., 1948.-Las lluvias de barro en Baleares, bajo el punto de vista geológico. Revista de Geofísica, 7:194 210.

Fiol, Ll.A., 1983.-Estudi del poblament ?or ?stic de l’habitaci o urbana de Palma de Mallorca. Tesis de licenciatura, Univ. de Palma de Mallorca, 225 pp. (in edito).

Fiol, Ll.A., 1985.-Estudi d’una formaci o microed`a?ca a l’habitaci o urbana de Palma de Mallorca. Boll. Soc. Hist. Nat. Balears, 29:37-62.

Fiol, Ll.A., J.A. Guijarro, 2000.-Esferules de pols e`olica, un tipus peculiar de deposici o seca a la ciutat de Palma (Mallorca). Boll. Soc. Hist. Nat. Balears, 43:131-138.

Forn os, J.J., D. Cresp ?, Ll.A. Fiol, 1997.-Aspectes mineral`ogics i texturals de la pols procedent de les pluges de fang a les Illes Balears: la seva import`ancia en alguns processos geol`ogics recents. Boll. Soc. Hist. Nat. Balears, 40:113-122.

Gauthier, A., S. Guardiola, 1988.-Les pluies de boue en Corse. Trav. Sci. Parc. nat. reg. Res. nat. Corse, 20:53-61.

Jansá, J.M., 1948.-Lluvias de barro registradas en Baleares durante la primavera de 1947. Revista de Geofísica, 7:182-193.

Löye-Pilot, M.D., J.M. Martin, J. Morelli, 1986.-In?uence of Saharan dust on the rain acidity and atmospheric input to the Mediterranean. Nature, 321:427-428.

Molinaroli, E., S. Guerzoni, G. Rampazzo, 1993.-Contribution of Saharan dust to the Central Mediterranean Basin. En Johsson M.J., A. Basu, eds.: Processes Controlling the Composition of Clastic Sediments, Boulder (Colorado), Geological Society of America Special Paper 284.

Nihlen, T., J.O. Mattson, 1989.-Studies on eolian dust in Greece. Geogr. Ann., 71A:269-274.

Quereda, J., J. Olcina, 1994.-Lluvias de barro en la vertiente mediterr anea de la Pen?nsula Iberica. Investigaciones Geogra?cas, 12:7-22.

Rapp, A., 1984.-Are terra rossa soils in Europe eolian deposits from África? Geologiska Foreningens in Stockholm Forhandlingar, 105:161-168.

Anexo I

Mapas e imágenes de satélite del 25-26 de agosto de 1999 (añadido al trabajo original de los autores)

Figura 1. Imagen visible del Meteosat 7 del 25 de agosto de 1999 a las 14:30 UTC donde se observa la presencia de polvo en suspensión en la turbidez de las zonas en la imagen que va desde Canarias al Mediterráneo occidental. Fuente EUMETSAT.

Figura 2. Imagen infrarroja del Meteosat 7 del 25 de agosto de 1999 a las 23:30 UTC donde se observa el frente barriendo la Península y arrastrando y conduciendo polvo en suspensión  hacia el Mediterráneo occidental. Fuente EUMETSAT.

Figura 3. Mapas de altura, 500 hPa, en colores y según escala adjunta en decámetros, y de presión en superficie, en hPa y líneas en blanco, según el reanálisis del NCEP para el 26 de agosto de 1999 a las 00 UTC, siendo T, bajas presiones, y H, altas presiones. Fuente Wetterzentrale.com

Figura 5. Mapas de térmico en el nivel de 850 hPa, en colores y según escala adjunta en ºC, según el reanálisis del NCEP para el 26 de agosto de 1999 a las 00 UTC. Nótese la entrada cálida de origen africano sobre Baleares del orden de 25 ºC. Fuente Wetterzentrale.com

Esta entrada se publicó en Reportajes en 06 Dic 2008 por Francisco Martín León

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