El Comité de Huracanes examina la experiencia obtenida de Sandy
La experiencia obtenida con el paso del huracán Sandy es un tema prioritario del programa de la reunión convocada por la OMM para examinar la temporada de ciclones tropicales de 2012 en el Atlántico y el Pacífico Norte oriental y prepararse para la siguiente.

OMM
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La experiencia obtenida con el paso del huracán Sandy es un tema prioritario del programa de la reunión convocada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para examinar la temporada de ciclones tropicales de 2012 en el Atlántico y el Pacífico Norte oriental y prepararse para la siguiente.
El Comité de Huracanes de la Asociación Regional IV de la OMM (América del Norte, América Central y el Caribe) se reúne en Curasao del 8 al 12 de abril para debatir la forma de reforzar los servicios de aviso y la coordinación regional para proteger vidas y bienes.
La temporada de huracanes de 2012 en el Atlántico se caracterizó por una actividad ciclónica tropical superior al valor promedio, ya que se formaron 19 tormentas tropicales, de las cuales diez se convirtieron en huracanes. El número de tormentas tropicales y de huracanes fue superior al promedio de 12 y 6, respectivamente, registrado en un período largo (1981-2010). Dos de los huracanes, Michael y Sandy, llegaron a convertirse en huracanes de primer orden (Categoría 3 o superior en la escala de vientos huracanados de Saffir-Simpson), de acuerdo con el examen de la temporada de huracanes anterior elaborado por el Centro Meteorológico Regional Especializado (CMRE) de Miami. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos funciona como CMRE en la Asociación Regional IV.
El Secretario General Adjunto de la OMM, Jerry Lengoasa, afirmó que el enorme impacto del huracán Sandy en el Caribe y Estados Unidos había generado una mayor conciencia internacional sobre la amenaza que suponen los ciclones tropicales en la región.
“Este huracán, que provocó o contribuyó a que se produjera la muerte de casi 300 personas y supuso pérdidas económicas totales por valor de más de 75 000 millones de dólares de Estados Unidos, nos ha dejado muchas lecciones importantes que aprender en materia de predicción, alerta temprana y comunicación”, dijo Lengoasa en la ceremonia de inauguración de la reunión del Comité de Huracanes.
“Tras volver a experimentar en 2012 los diversos efectos de los ciclones tropicales, nos encontramos con varios desafíos, como son la mejora de las predicciones y los avisos, no solo de ciclones tropicales, sino también de los diversos riesgos asociados con los vientos y el agua”, sostuvo Lengoasa. “Somos plenamente conscientes de que, aunque la puntualidad de los avisos de huracanes y la precisión de la predicción de las trayectorias han mejorado de manera constante en los últimos decenios, aún es necesario lograr nuevos progresos, en particular en los casos en que se producen cambios repentinos de intensidad y posición y en las predicciones a más largo plazo, pues la emisión de avisos con mayor anticipación permitirá dar una respuesta más adecuada en tales casos”.
En la reunión, a la que asisten expertos en huracanes destacados de la región, se estudiarán diversas medidas para reducir los riesgos de desastre, en particular la forma de mejorar los avisos de mareas de tormenta y de crecidas causadas por lluvias. Históricamente, estos riesgos relacionados con el agua han causado más víctimas mortales que los vientos fuertes. Sin embargo, no todo el público en general comprende su potencial destructivo.
Habrá una reunión especial dedicada al huracán Sandy, que devastó Cuba y Haití antes de dirigirse a Estados Unidos. El gran huracán de primer orden se transformó en un potente ciclón extratropical justo antes de tocar tierra cerca de Atlantic City, Nueva Jersey, el 29 de octubre, con una intensidad que se estimó en 80 millas por hora. Sandy ocasionó al menos 147 víctimas mortales directas en la cuenca del Atlántico, de las cuales 72 se produjeron en la zona central del Atlántico y el nordeste de los Estados Unidos. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, este es el mayor número de víctimas mortales directas registrado en los Estados Unidos a causa de un ciclón tropical fuera de los estados del sur desde que en 1972 se produjera el huracán Agnes.
El Servicio Meteorológico Nacional de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos anunció que, a partir del 1 de junio, las definiciones de las alertas y los avisos de huracán y tormenta tropical se ampliarían para que estas alertas y avisos pudieran emitirse o mantenerse en vigor después de que un ciclón tropical se convirtiera en postropical, cuando dicha tormenta supusiera una amenaza importante para la vida y los bienes. Además, comunicó que permitiría al Centro Nacional de Huracanas emitir advertencias en la etapa postropical. Estos cambios se introdujeron debido a los problemas particulares que supuso el huracán Sandy, cuyas predicciones indicaban que pasaría de huracán a ciclón postropical antes de alcanzar la costa.
Los ciclones tropicales y los huracanes se nombran de acuerdo con una lista de nombres que se cambia cada seis años. Si una tormenta causa tantas víctimas mortales o pérdidas que, por motivos de sensibilidad, resultaría inapropiado usar su nombre para otro huracán, este se elimina de la lista y se elige otro. Esta semana, el Comité de Huracanes decidirá si se retira algún nombre que ya se haya utilizado.