Dentro de un tornado

National Geographic Una tecnología de primera. Una sonda bien situada con una cámara de video captura una imagen de 300º de visión dentro de un tornado, suministrando datos de la velocidad del viento,...

National GeographicUna tecnología de primera. Una sonda bien situada con una cámara de video captura una imagen de 300º de visión dentro de un tornado, suministrando datos de la velocidad del viento, allí donde la tormenta hace el mayor destrozo. Y Tim Samaras con su equipo de cazadores de tormentas estaba allí para hacerlo. Potada de la Nacional Geographic edición interactiva. Crédito y foto de Nacional Geographic.Se acerca, Impacto y Volver a la cazaEl pasado 11 de Junio, Tim Samaras y dos colegas hicieron casi lo imposible - cazaron un tornado desde abajo y pusieron una sonda con las cámaras de vídeo directamente en su trayectoria. Comenzando a las 2:23 P.M., el equipo tomó las imágenes del tornado, siendo posible calcular las velocidades del viento cerca de la tierra, donde los tornados pasan dejando sus huellas en el suelo. Incluso después su equipo encontrara el tornado y condujera a lo largo de un camino en Iowa por donde podría pasar el tornado, Samaras seguía estando inseguro de donde él debía dejar exactamente las sondas en forma de punta o de sombrero chino.Estaba parado esperando y mirando como tornado se dirigía hacia él, en un instante dejo activado la sonda de 40-kilogramos). Samaras especuló después que el centro del tornado pasó apenas a tres metros de la sonda, donde las cámaras tomaron fotografías muy cerca de los intensos vientos que daban vueltas alrededor del centro de un tornado.Las velocidades del viento dentro de tornados son tan difíciles de medir directamente que los científicos deben clasificar los tornados por el daño que causan. Uno de ellos, que cogió el autor, retorció un puente de acero y lo lanzó como en un montón retorcido de chatarra, alcanzando la categoría de un F3 con velocidades del viento máximas estimadas de 254 a 330 Km/h.Los científicos pueden medir velocidades del viento con el radar móvil Doppler, pero solamente a una distancia de seguridad. Las cámaras fotográficas de Samaras miran dentro de una parte del tornado que está oculta para los científicos que usan los radares Doppler: los 10 metros inferiores cercanos a la superficie. Los vientos a este nivel aplanan casas y lanzan los coches al aire. Entendiendo estos vientos, los más fuertes y erráticos, los ingenieros pueden diseñar estructuras más resistentes a los tornados.Toda la historia en las páginas de la revista de National Geographic y en el portal que se cita a continuación. Fuente del texto y foto en:http://magma.nationalgeographic.com/ngm/0506/feature6/multimedia.html

Esta entrada se publicó en Noticias en 21 Jun 2005 por Francisco Martín León