El mar de nubes invade el albaicín

Antonio J. Galindo Navalón. Inicio de noche cerrada, en poco tiempo se abate una densa niebla de irradiación por los dominios de la llanura manchega; el ambiente húmedo penetra por todos los rincones.

9 de diciembre de 2004
Antonio J. Galindo Navalón 

Inicio de noche cerrada, en poco tiempo se abate una densa niebla de irradiación por los dominios de la llanura manchega; el ambiente húmedo penetra por todos los rincones y la visibilidad cae bajo mínimos, un frío cortante dispuesto a rasgar lo que se le ponga por delante... Justamente en esos momentos comienzan a desplegar su actividad los perseguidores de instantáneas...

Las ocho de la noche recién estrenada y el albaicín con sabor morisco de Campo de Criptana como telón de fondo... la expedición ya está en marcha...

Niebla cerrada presente en la ascensión de la primera subida por el empinado trazado urbano.

Entre el irregular laberinto de estrechas calles y callejuelas.

Los focos que iluminan a este majestuoso molino de viento, también lo hacen sobre mí y a la vez proyectan mi sombra sobre la opaca niebla...

En poco tiempo y de forma un tanto repentina, el manto nebuloso se retrae hacia las partes mas bajas del sur del casco urbano, despejando prácticamente todo el albaicín ubicado en la parte mas elevada. Pero fijarse en un detalle... a la derecha de la foto se intuye una sombra vertical que corresponde a la torre de la iglesia todavía casi oculta por la niebla...

En su trayectoria de retroceso el monstruoso estrato perfectísimamente horizontal, deja libre tan solo la cúpula de la torre, a la vez que se intuye cada vez mejor el contorno del resto de la iglesia, todavía prisionera de tal mole.

El efecto visual visto en vivo resultaba impactante.

Unos minutos más tarde la totalidad de la iglesia fue liberada, pero... ¿Por cuánto tiempo?


Hacia el oeste una limpia panorámica; el grueso de la invasión nebulosa se hacia fuerte en dirección sur, sin duda...

Replegado el mar de nubes hacia el sur, parecía que se encontrara reorganizando fuerzas para el asalto final... los molinos vigilando en primera línea los movimientos del invasor, mantenido a raya por el momento, pero sin dejar de estar presente en el horizonte...


Efectivamente, el reagrupamiento dio paso al asalto definitivo, de nuevo y con renovadas fuerzas, el estrato en pocos minutos avanzó tomando de nuevo la iglesia; traspasado ese límite, las alarmas activadas al máximo, el avance parecía inevitable...

... Y así fue, nada pudieron hacer los molinos para tan siquiera entorpecer su regreso; el albaicín había caído de nuevo bajo los dominios de las tinieblas...

Tan solo los faroles iluminaban una oscura noche convulsionada por la dura pugna del albaicín criptanense... testigo de la cual habían sido los perseguidores de instantáneas...

Saludos,

Esta entrada se publicó en Fotos y animaciones en 08 Feb 2005 por Francisco Martín León

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