Conexiones climáticas al descubierto
El aumento de la contaminación del aire y de otras partículas en la atmósfera puede afectar fuertemente al desarrollo de las nubes, de manera que se reduzcan las precipitaciones en las regiones secas o de las estaciones

Universidad de Maryland
El aumento de la contaminación del aire y de otras partículas en la atmósfera puede afectar fuertemente al desarrollo de las nubes, de manera que se reduzcan las precipitaciones en las regiones secas o de las estaciones, al tiempo que aumente la lluvia, las nevadas y la intensidad de las tormentas severas en las regiones húmedas o en las distintas estaciones, según un nuevo estudio liderado por un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland.
La investigación proporciona la primera evidencia clara de cómo los aerosoles –el hollín, el polvo y otras partículas pequeñas presentes en la atmósfera– pueden afectar al tiempo y al clima, y los resultados tienen implicaciones importantes para la disponibilidad, la gestión y el uso de los recursos hídricos en distintas regiones del mundo.
El uso de un conjunto de datos de 10 años de mediciones de la atmósfera en el sur de las Grandes Llanuras de EEUU ha permitido descubrir por primera vez, a largo plazo, el impacto neto de los aerosoles en el espesor de las nubes y en su altura, y los consiguientes cambios en la frecuencia de las precipitaciones y de la intensidad. El estudio encontró que bajo condiciones de gran suciedad, la altura media de las nubes en las que se produce convección profunda es más del doble de la altura media que alcanzan en condiciones de aire limpio. “La probabilidad de lluvias fuertes prácticamente se duplicó de condiciones de aire limpio a sucio (con muchos aerosoles), mientras que la probabilidad de lluvia débil se reduce en un 50%”, dice Li Maryland, de la Universidad Normal de Beijing y participante en el estudio.
Los científicos obtuvieron un apoyo adicional para estos resultados con datos coincidentes obtenidos mediante un modelo numérico de nubes de resolución. “Estos nuevos descubrimientos de impactos a largo plazo, que hemos obtenido a partir de medidas regionales de suelo, también son consistentes con los hallazgos se obtuvieron de un análisis de datos globales de satélites de la NASA, de un estudio independiente. Juntos, dan fe de las necesidades de abordar tanto los cambios en el clima como los medioambientales, tan importantes para nuestra vida diaria”, dice Li.
“Nuestros hallazgos tienen importantes implicaciones políticas para el desarrollo sostenible y los recursos hídricos, especialmente en aquellas regiones en desarrollo susceptibles de padecer eventos extremos como sequías e inundaciones.
Tony Busalacchi, presidente del Comité Científico Mixto, Programa de Investigación Mundial sobre el Clima, señala la importancia de los nuevos hallazgos. “Comprender las interacciones entre las nubes, los aerosoles, y la precipitación es uno de los grandes desafíos para la investigación del clima en la próxima década, como se señala en una reciente conferencia mundial del clima. Los resultados de este estudio representan un avance significativo en nuestra comprensión de estos procesos, con importantes implicaciones para la ciencia del clima y el desarrollo sostenible”, dice Busalacchi, quien también es profesor y director del Centro Interdisciplinario de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Maryland.

Este estudio realizado por Li y sus colegas muestran que las partículas finas, la mayoría de la contaminación del aire, inhiben las lluvias débiles, mientras que potencia el desarrollo de las tormentas severas. Se hace aún más apremiante la necesidad de controlar las emisiones a la atmósfera de azufre, nitrógeno y de hidrocarburos. De acuerdo con el científico Steve Ghan del Pacific Northwest National Laboratory, “Este trabajo confirma lo que estudios previos con modelos de nubes habían sugerido, que a pesar de que las nubes se ven influidas por muchos factores, los aerosoles aumentan la variabilidad de las precipitaciones, la supresión de las débiles y la intensificación de las fuertes. Esta influencia compleja está completamente ausente de los modelos climáticos, poniendo en duda su capacidad para simular la respuesta de la precipitación a los cambios en la contaminación por aerosoles”.