Entrevista del mes: María Luisa Sánchez Calero
Profesora del Departamento de Periodismo I (Análisis del mensaje informativo) de la Facultad de CC de la Información de la Universidad Complutense de Madrid

Desde mis comienzos, como redactora en televisión, me gustaba observar cómo los compañeros encargados del espacio de la información meteorológica preparaban los contenidos con fuentes que para mí eran bastante difíciles de descifrar.

Los situaría en un nivel bastante alto comparado con la información que se emite en otros países. Hoy en España se ha conseguido un avance cualitativo y cuantitativo bastante importante, gracias al avance de las nuevas tecnologías y al trabajo de editores, periodistas y expertos. Hoy se le presta mayor atención a este espacio informativo, intentando proporcionar una información más útil y práctica, presentada de forma rigurosa, clara y entendible para las audiencias. Aunque yo animaría a las televisiones a proponer fórmulas alternativas, con objeto de educar a los ciudadanos en la explicación no solo de los fenómenos si no de las causas y consecuencias que los originan.
Siempre he defendido que no existe un perfil único, sino que distintas formaciones y estudios complementarios pueden conseguir un profesional con credibilidad, que sepa comunicar con un lenguaje correcto y códigos apropiados, adaptados al medio y a sus audiencias. La experiencia televisiva ha dejado numerosas muestras de presentadores/as con formaciones distintas en ciencia o en periodismo que han creado modelos propios.

Bueno, cada televisión tiene un espacio de la información meteorológica que cuenta con aspectos positivos y negativos. Pero principalmente se necesita contar con los minutos suficientes que permitan explicar la predicción de hoy, y que el informador pueda detenerse en la explicación de los datos más relevantes.
Es un tratamiento que, en ocasiones, se distancia de las características básicas que debe contener esta información: claridad y concisión, rigurosidad y honestidad, en un mensaje razonado. Deberían de medirse las consecuencias de bombardear con información meteorológica que no es noticia y que son fenómenos explicables en el contexto. Conseguir que no sea el morbo, la catástrofe o la incertidumbre quienes adquieran el protagonismo, restándole importancia al mensaje del experto.

Siempre les digo que no existe un perfil único ni formación perfecta. Por tanto, les recomiendo a mis alumnos de periodismo que tengan interés por adquirir conocimientos meteorológicos y capacidad para comunicarlos. Y les pido que se dejen enseñar por los expertos en clima o meteorología, para saber interpretar los modelos numéricos y transmitir con claridad y sin adornos la información precisa.
Pienso que cada vez se aportan los datos con mayor claridad. Pero mi consejo es que piensen siempre en quien les escucha y en seleccionar el término preciso, prescindiendo de un lenguaje técnico, científico o no preciso.
En varios, porque me llama mucho la atención la dependencia que cada vez más la sociedad tiene por conocer el tiempo meteorológico. Y en este sentido me gusta estudiar el discurso que los medios proporcionan sobre las noticias relacionadas con el clima, la meteorología, las catástrofes y las crisis.

No, porque a la sociedad no hay que asustarla con términos ambiguos o difíciles de explicar.
Personalmente me gusta cómo lo presenta TVE, pero he de reconocer que esto es un verdadero lujo si lo comparamos con las hazañas que hacen otros compañeros para hacerse entender en pocos minutos.
Sí, lo encuentro necesario y debería de existir una regulación o un certificado que acredite la formación y preparación de los presentadores del espacio de la información meteorológica. Un título que debe expedirse por un organismo nacional de expertos formados y con experiencia demostrada en el tema. En la actualidad son varias las asociaciones que podrían ocuparse del tema, pero siempre que sea reconocida y acreditada por parte del Ministerio pertinente.
La predicción meteorológica, como afirman los expertos, no es una ciencia exacta. Y en esta inexactitud existe un grado de incertidumbre a la hora de realizar predicciones del tiempo a varios días vistas. Por ello, cuando se habla de probabilidad de que suceda o no un fenómeno, en una predicción, se utilizan los términos de: posibilidad o posible cuando existe la probabilidad del 10 al 40% de que tenga lugar el fenómeno. Y se habla de probable cuando la probabilidad esté comprendida entre el 40 y el 70%.

Se encuentra marcada por factores muy diversos, como la época del año, la edad, las actividades de trabajo, el ocio o actividades deportivas de los usuarios. Pero los estudios nos marcan que quienes demandan información reclaman aquella más cercana al lugar donde viven o donde se desplacen por motivos varios. Y también es cierto que los usuarios buscan canales de información más rápido para obtenerla.
En los medios audiovisuales siempre debería de existir el presentador, aunque ya existen modelos virtuales en países como Japón o en cadenas autonómicas y locales en España. Hoy, además, hay nuevos modelos de negocios que ofrecen nuevos productos para el usuario o el espectador, difundida a través de las nuevas tecnologías, que permiten, en situaciones de nowcasting o pronóstico inmediato ofrecer productos más útiles.
Desde la RAM damos las gracias a Mª Luisa Sánchez Calero por su amabilidad hacia los lectores de la revista.
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