EL EVENTO EL NIÑO-OSCILACION SUR 1997 - 1998: SU IMPACTO EN EL DEPARTAMENTO DE LAMBAYEQUE (PERU) Parte II
Hugo Pantoja TapiaIngenieroDirector meteorológico Regional de Lambayeque (Perú)Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú Nota de la RAM. Este trabajo forma parte de un artículo amplio e...
Hugo Pantoja Tapia
Ingeniero
Director meteorológico Regional de Lambayeque (Perú)
Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú
Nota de la RAM. Este trabajo forma parte de un artículo amplio e interesantísimo donde el lector se verá sumergido en el tiempo y clima del Perú. Se tratan temas como el Niño y la Niña, sus posibles orígenes, la influencia en el clima y el tiempo de Perú, etc. Hemos tenido que dividirlo en diversas parte al ser extenso. En los próximos meses iremos presentando las nuevas entregas. En la RAM 20 de abril hicimos la primera entrega.
III. ASPECTOS QUE CARACTERIZAN AL EVENTO “ENOS”
TEMPERATURA SUPERFICIAL DEL MAR (TSM)
Como se indicó en la sección II, durante un evento ENOS el incremento en el transporte de agua cálida hacia la costa occidental sudamericana se traduce en la presencia de aguas sobrecalentadas por un aumento de energía termobárica, por ello las temperaturas superficiales del mar (TSM) presentan anomalías positivas que oscilan entre 2°C y 5°C sobre sus registros normales (ver FIGURA N°11), una profundización de la Termoclina (capa límite que separa las aguas cálidas de las frías), debilitamiento del afloramiento o surgencia marina, incremento del nivel del mar en la costa sudamericana (ver FIGURA N°8). Esta situación se evidencia en la marcada fase negativa del IOS (ver FIGURA N°9) en donde se produce una baja de presión a nivel del mar en el Pacífico ecuatorial oriental, frente a Sudamérica.

TEMPERATURA SUPERFICIAL DEL AIRE
En el Pacífico oriental ecuatorial durante los eventos ENOS, la permanencia de anomalías positivas de TSM, por almacenamiento de gigantescas cantidades de calor en el océano, determina que las altas temperaturas imperantes en el mar se propaguen hacia el aire adyacente a éste; en consecuencia, las temperaturas de las zonas costeras también se elevan: esta gran cantidad de calor liberado a la atmósfera suministra energía para el inicio de la actividad convectiva, turbulencia del aire y con ello, las lluvias.
Las variaciones térmicas de las temperaturas extremas en las zonas costeras, o sea las máximas después del mediodía y especialmente las mínimas poco antes del amanecer, se relacionan muy bien con las variaciones e incrementos térmicos oceánicas, por ello es importante analizar su evolución durante ENOS
PRECIPITACIONES DURANTE LOS EVENTOS “ENOS”
La elevación de la TSM hace que las masas de aire adyacentes a ésta se calienten, disminuyan de peso y por su inestabilidad, asciendan formando sistemas nubosos generadores de lluvias en el centro occidental de la costa sudamericana: mecánica pluvial de tipo convectiva. Este régimen atmósfero oceánico induce las excepcionales lluvias en el noroeste del Perú, así como el incremento térmico sobre el régimen histórico normal o habitual; también, la intensidad de las precipitaciones es proporcional a la magnitud del evento.
Existen otras variables meteorológicas que caracterizan la presencia de este evento, como el descenso de presión atmosférica y el debilitamiento o colapso de los vientos en amplias regiones del Pacífico ecuatorial oriental; el traslado de la Zona de Convergencia InterTropical (ZCIT) hacia el sur, hasta casi 07° de latitud sur; además de un debilitamiento del anticiclón del Pacífico sur (APS) y su repliegue sobre regiones subtropicales del Pacífico suroriental extremadamente australes y adyacentes o frente a la costa Chilena, por la ampliación o desplazamiento hacia el Este de las zonas de baja presión del Pacífico ecuatorial occidental y central; simultáneamente a este régimen, el sistema anticiclónico ubicado normalmente al Suroeste de Australia durante este evento se intensifica e instala sobre este continente, generando con ello una intensa fase de déficit hidropluvial e intensas sequías, coadyuvando incluso en los severos incendios forestales australianos (ver FIGURA N°12).
FIGURA N°12
IV. POSIBLES CAUSAS QUE GENERAN LA OCURRENCIA DE “ENOS”
Teorías iniciales sobre la mecánica responsable del origen y evolución de ENOS se proponen a mediados de los 1970 (Wyrtki, 1975; Mc Creary, 1976; Hurlburt et al., 1976), investigaciones primigenias que trataban de explicar que la dinámica oceánica y, en particular, las ondas ecuatoriales de Kelvin y Rossby generadas en el océano, por fluctuaciones del forzamiento de vientos, ejercían gran acción en la redistribución de calor en el Pacífico ecuatorial. Demostrándose que la rápida respuesta del océano ecuatorial al forzamiento del viento y acción de las ondas ecuatoriales, de afectar zonas remotas del Pacífico tropical, eran atributos inherentes al Pacífico; Knox y Halpern (1982) y Eriksen et al. (1983) evidenciaron en datos obtenidos en el Pacífico ecuatorial sobre la respuesta de las corrientes ecuatoriales y altura de la superficie marina a cambios de corta duración de los vientos en el Pacífico ecuatorial central y occidental: estas observaciones sugerían que las ondas ecuatoriales podían causar cambios de TSM en regiones lejanas a su origen.
Otros conceptos básicos e importantes para explicar el origen y evolución de ENOS se asocian a las teorías sobre la variabilidad climática interanual en el Pacífico tropical y el acoplamiento entre el océano y la atmósfera; las teorías más avanzadas se propusieron recién en los años 1990, a pesar de no logran aún explicar íntegramente la mecánica de su origen y evolución.
El aspecto fundamental que sustenta la explicación más reciente de ENOS se basa en que la interacción entre atmósfera y océano causa inestabilidad en un sistema océano atmosférico normalmente estable, que surge cuando las anomalías de TSM generan anomalías de vientos en la superficie del mar, y ellos a su vez refuerzan el anómalo calentamiento oceánico; las anomalías de TSM y vientos empiezan a elevarse hasta que el sistema se desestabiliza: consistiendo el siguiente paso en identificar las formas de interacción del acoplamiento atmósfera-océano en el Pacífico tropical, elaborándose así modelos atmosféricos, oceánicos y acoplados océano atmósfera. Philander et al. (1984), usando un modelo lineal simple del tipo “aguas poco profundas” para océano y atmósfera demostró la existencia de un modo de interacción inestable del sistema acoplado océano atmósfera que se desplaza hacia el Este, similar a la propagación de la onda Kelvin, con traslado de las zonas con mayor convección atmosférica en igual dirección al desplazamiento de anomalías positivas de TSM; en eventos ENOS se notó que las anomalías de TSM se propagan hacia el Oeste, por ello este modo de interacción no podría identificarse con señal de ENOS, sin embargo estas investigaciones fueron notables pues demostraron la existencia de modos inestables acoplados.
Un estudio más completo sobre modos inestables acoplados lo realizó Hirst (1986), quién usó un modelo similar al de Philander y colaboradores; los resultados indicaron la existencia de diferentes tipos de modos inestables acoplados dependientes de la combinación de los procesos que controlan la TSM, además, halló que la propagación de las anomalías de TSM en el océano no necesariamente se identifican con las ondas libres ya conocidas.
De otro lado, Zebiak y Cane (1987) realizaron un modelo acoplado océano atmosférico exclusivamente para simular anomalías interanuales de TSM en el Pacífico tropical, el cual simuló razonablemente bien las anomalías de TSM en los eventos ENOS, amplificando en el lugar adecuado y no mostrando preferencia en la dirección de propagación: así, claramente el mecanismo básico de ENOS estaba contenido en este modelo.
En publicaciones de Jin y Neelin (1993), se analizaron inestabilidades en una jerarquía de modelos acoplados, usando un modelo de circulación general oceánico acoplado a un modelo estadístico atmosférico; sus resultados indicaron por un lado que en el mar hay un modo interactivo, similar al modo de oscilación de un oscilador retardado, que es fuerte y posiblemente es el modo inestable dominante del sistema acoplado océano atmosférico, por lo menos en los modelos. También, las observaciones en el Pacífico revelaban que la relación temporal entre el nivel del mar en las islas del Pacífico occidental, los vientos zonales en el Pacífico central y TSM en el Pacífico oriental era consistente con el concepto de un oscilador acoplado (Graham y White, 1988): en resumen, la relación temporal de estas 3 variables era consistente con la solución de la ecuación de un oscilador retardado.
El concepto esencial del oscilador retardado propuesto por Schopf y Suárez (1988), Suárez y Schopf (1988) y Battisti y Hirst (1989) se asocia al retardo de propagación de las ondas Rossby, desde el lugar en que se genera el forzamiento del océano por los vientos, al borde occidental del Pacífico, y el retorno de esta señal como una onda Kelvin reflejada que se propaga hacia el Pacífico oriental: este retardo proporciona la memoria de la oscilación.
Respectivamente, en el Pacífico, la memoria de la oscilación entre la fase cálida y fría de la TSM la deben ejercer los procesos de ajuste en la capa subsuperficial oceánica, pudiendo incluso cuestionarse si la dinámica del oscilador retardado es el posible mecanismo para ENOS, siendo afirmativo este concepto si se apoya en esos simples modelos; empero, los resultados de los modelos simples no necesariamente reflejan el mecanismo de la naturaleza, creándose así la necesidad de desarrollar modelos más completos y sofisticados, trasladando además la pregunta a estos modelos.
En datos de vientos, anomalías de TSM y variabilidad de la estructura térmica del estrato superior del océano, Kessler (1990) halló que la variabilidad de la Termoclina era consistente con la teoría del oscilador retardado; si en verdad la evolución y término ENOS son compatibles con la teoría del oscilador retardado, hay inconsistencias entre esa teoría y las observaciones al inicio de ENOS. Mantua y Battisti (1994) con un modelo oceánico forzado por vientos demostraron que el oscilador explica el fin de ENOS pero no el fin del evento frío, aceptándose a la fecha que esa teoría explica el ciclo regular de ENSO, la fase positiva y negativa, con la restricción que un ciclo regular no se nota en la naturaleza; el oscilador retardado expuesto para explicar ENSO es inherente al sistema océano atmósfera, pero no es posible identificar si la causa de la oscilación reside en el océano o en la atmósfera, ni quien lo inicia: procesos inexplicados que obligan a buscar respuestas para ENOS, ligándolos a factores externos basados en dinámica retroalimentaria interna.
Al respecto, una teoría propuesta es la actividad volcánica superficial, en que erupciones volcánicas serían causa inicial de ENSO, estableciendo que una gran erupción duplica su posibilidad de ocurrencia; basados en estadísticas relacionadas a sustancias derivadas de erupciones volcánicas que afectarían el clima mundial al liberarse billones de toneladas de cenizas en la atmósfera alta, al reflejar el calor del sol; observaron además indicadores geológicos -polvo en suspensión sobre el centro del hielo polar, anillos de árboles y crecimiento del coral, reflejan cambios en el clima, comparándolos con datos de las mayores erupciones, obteniendo la respuesta significativa que ENOS empieza luego de una gran actividad volcánica en los trópicos. Esos estudios indican que la fina capa de ceniza volcánica inicia el proceso, al quedar en la tropósfera una fina capa de "partículas aerosolizadas" que enfría la atmósfera terrestre por algunos décimos de grado, siendo el efecto regional distinto al existir una compleja interacción entre temperaturas de la atmósfera y las amplias masas de agua; enfriándose el resto del planeta y calentándose levemente el Pacífico tropical, en parte por la conducción de calor a partir de las aguas cálidas: siendo esa pequeña elevación suficiente para iniciarse ENOS, que es muy susceptible a pequeños cambios térmicos en la superficie marina; según el estudio, el evento normalmente ocurre en los tres primeros años luego de una gran erupción volcánica tropical, luego ocurriendo en los tres años siguientes el efecto inverso, el llamado evento “La Niña”.
Otra teoría similar que viene dejando de ser abstracta es el incremento de la geodinámica interna en la cuenca oceánica del Pacífico, pues la actividad volcánica de los últimos años aportaría grandes volúmenes de magma submarino en regiones del Pacífico (convirtiéndose en fuentes de calor para calentar alguna región oceánica, que transportaría a las capas superiores del océano, produciendo efectos similares a los de las corrientes calóricas superficiales), fuentes de calor submarinas que generarían diferencias térmicas en regiones subsuperficiales del océano alterando el campo de presión, incidiendo además en las corrientes marinas; pudiendo contribuir así en el recurrente incremento térmico marino para el inicio del ENOS.
Sobre este incremento de la geodinámica interna, en el universo hay muchas explosiones y fuentes de luz de alta energía constituidos por rayos X, ultravioleta, alfa, beta y gamma con temperaturas mayores a un millón de grados Celsius, que cual bombillas cósmicas se prenden y apagan cada cierto tiempo, inyectando flujos electromagnéticos a los diferentes confines del universo y la tierra: hace más de 3 décadas la NASA puso en órbita el satélite “Vela” detectando explosiones de rayos gamma desde el espacio que por décadas fueron misterio para astrónomos, registrando explosiones entre 2 a 3 veces al día desde confines del universo, sin tendencia a agruparse, los astrónomos dedujeron que no provenían de nuestra galaxia. Ahora bien, en febrero 1997, mediante potentes telescopios se ubicó una explosión de rayos gamma en un objeto estelar visible cuya emisión de radio y flujo energético llegó a la tierra luego de varios días, indicándonos la gran distancia en años luz, en que el evento ocurrió; luego el 14 de diciembre 1997 se produjo otra explosión de rayos gamma, considerada la explosión más potente nunca antes observada en la tierra, proveniente de una galaxia lejana a 10000 millones de años luz de nuestra galaxia, cuya intensidad liberó una colosal energía jamás registrada hasta ese entonces, similar a la luminosidad de más de 100 Supernovas (una explosión de supernova alcanza la luminosidad de 100 soles juntos, equivalente a la explosión luminosa de toda una galaxia).
Es necesario recordar que a fines de marzo 1997 se inició el evento ENOS 1997-1998, con su mayor intensidad en diciembre 1997 y subsiguientes meses, coincidente con el periodo de gran explosión de rayos gamma procedente del cosmos (febrero y diciembre 1997), flujo energético que activó a otro flujo electromagnético del interior de la tierra, provocando gran actividad volcánica submarina que originó el evento ENOS Tectónico 1997-98, como se postula en la hipótesis El Niño Tectónico (Campoblanco Díaz, Honorio. El fenómeno "El Niño" bajo una concepción geológica. 1998). Así, sismos, terremotos asociados a inyecciones de flujos electromagnéticos extremos, movilizan con mayor fuerza e intensidad los flujos magmáticos expansivos del interior de la tierra, que tratan de fugar a la superficie terrestre a través de las fracturas y aberturas existentes en el "Círculo de Fuego" del Océano Pacífico y otras latitudes; de igual forma al efecto que se produce cuando se agita una botella de vino o champaña, cuyo líquido escapa a través de la zona de descompresión (corcho) con gran fuerza y energía, pese a la insignificante presión y temperatura de su contenido interior, nada comparable con la enorme presión (decenas de millones de atmósferas) y temperatura de 4000 a 5000°C del interior de la tierra: este principio de descompresión magmática, explica los mecanismos de la presencia y ocurrencia de erupciones volcánicas frecuentes en el "Cinturón de Fuego" (zonas de descompresión) del océano Pacífico, generando los eventos ENOS Tectónicos muy intensos y frecuentes en dicho cinturón, como los ocurridos durante los períodos 1925, 1982-1983 y 1997-1998.
Otra posibilidad sería que este tipo de eventos al originarse por causas externas al sistema océano atmosférico, se asociaría obviamente al Sol como fuente de energía principal para que funcione el sistema climático, por ello se observó que los ENOS más intensos coinciden con periodos de actividad solar poco común, o sea, fases fuera del máximo solar en los que ocurre un elevado número anómalo de manifestaciones de actividad solar, tales como ráfagas y manchas solares; así, el análisis de registros ENOS desde 1726 han permitido estudiar la distribución de estos acontecimientos a lo largo de veintidós ciclos solares, considerando sin embargo que clasificar un determinado evento ENOS en siglos pasados es difícil. Habiendo los investigadores para reconstruir la serie de ENOS, tenido que recurrir a hechos anecdóticos, estadísticas sobre cosechas y campañas militares, descripciones de misioneros y exploradores, entre otras.
Al estudiar la serie ENOS respecto al número de manchas solares, se halló que ENOS se asoció no con el número de manchas sino con sus cambios, o sea, con los gradientes en el número de manchas, además hallándose que los eventos tienden a ocurrir cerca al mínimo de actividad solar: pareciendo ser que este fenómeno es uno más de los resultados de las relaciones terrestres-solar, que incluso podría asociarse a las variaciones de la velocidad de rotación terrestre y las variaciones de la intensidad de la radiación solar.
V. DESARROLLO DEL EVENTO EL NIÑO OSCILACION SUR 1997 - 1998 EN EL SISTEMA ACOPLADO OCEANO ATMOSFERICO
EL SUBSISTEMA OCEANOGRAFICO
Previo a la fase preparatoria del ENOS 1997 - 1998, en octubre 1996 una estructura de agua cálida oceánica subtropical actuaba frente a la costa norte de Chile y sur del Perú, con anomalías positivas de 0,5 a 1,5°C (ver FIGURA N°13); notándose además presencia de aguas cálidas con anomalías de hasta +2°C entre 50 y 200 metros del estrato subsuperficial de las longitudes 140° este a 165° oeste, mientras que entre los 5° norte y 5° sur de los 80° oeste o frente a la costa centro occidental de Sudamérica aún persistían aguas frías con anomalías negativas de -2°C por debajo de su promedio normal (ver FIGURA N°14), extendidas hacia el oriente del Pacífico ecuatorial: producto del evento frío 1995-1996, extendido hasta enero 1997 y en menor grado, febrero 1997, último mes de esta fase fría.

FIGURA N°14
Seguidamente, la fase preparatoria ENOS 1997-1998 respectivamente se inicia a comienzos de 1997 con el debilitamiento y cese de los alisios en el Pacífico ecuatorial central y occidental, desplazándose la “piscina cálida” del pacífico occidental hacia el Este por el cese de los vientos alisios. Así, en marzo 1997 la TSM se elevó en el Pacífico ecuatorial por ese ingreso de aguas ecuatoriales, presentando anomalías positivas de 2°C entre la costa de Sudamérica e islas Galápagos (ver FIGURA N°15), producto de la onda Kelvin oceánica (generada en diciembre 1996) derivada de la presencia de vientos oeste en el Pacífico Occidental, aunque en el Pacífico central y oriental aún se notaban fuertes vientos del Este. Notándose a profundidades menores a 100 metros, entre 5°N y 5°S (frente a la costa sudamericana), un núcleo de agua cálida con 3°C sobre su promedio; mientras que entre 140° este y 160° oeste, la columna de aguas cálidas notablemente se incrementó, configurando núcleos con anomalías positivas de hasta +5°C, más o menos a profundidad de 150 metros, entre 160° este y 180° (ver FIGURA N°16).
De mayo a julio las anomalías positivas de TSM notablemente se elevaron en todo el Pacífico Ecuatorial, reforzándose las condiciones del evento cálido ENOS 1997-1998; entre agosto y mediados de septiembre anomalías de TSM mayores a 5°C cubrieron un área que se extendió desde la costa de Sudamérica a las cercanías de islas Galápagos, anomalías de 4°C hasta 120° oeste y mayores a 2°C hasta 160° oeste (FIGURA N°15). Observándose a profundidades de 120 metros un notable incremento de la columna de agua cálida en el Pacífico oriental (80°W), registrando anomalías positivas hasta de 8°C; notándose en el Pacífico Occidental, al oeste de los 180° la presencia de aguas ligeramente frías con anomalías negativas de 1°C (FIGURA N°16).
En noviembre y diciembre, luego de un receso temporal por la variación estacional de la primavera, la TSM se volvió a incrementar; registrándose el máximo desarrollo del evento en diciembre 1997, al cubrirse todo el Pacífico ecuatorial con masas de agua con temperaturas entre 28° y 29°C (las más altas TSM) que constituyeron anomalías positivas mayores a 5°C en el Pacífico ecuatorial oriental y central: logrando superar a las generadas en el máximo desarrollo del evento ENOS 1982-1983 (ver FIGURA N°15). Frente a la costa sudamericana, subsuperficialmente (entre la superficie y los 200 metros) se siguió observando la columna de aguas cálidas, incrementándose las anomalías positivas hasta 11°C; mientras que entre los 140° este y 165° oeste siguió la presencia de aguas frías, registrándose anomalías negativas de 5°C a profundidades de 100 a 150 metros (ver FIGURA N°16). Además, al mismo tiempo que las masas de agua de 29°C se trasladaban al Este, las nubes convectivas que normalmente se ubican en el Pacífico occidental, también se desplazaban hacia el Este; desplazamiento que produjo intensas lluvias en primera instancia en las islas del Pacífico central y posteriormente a partir de mediados de 1997 sobre la costa occidental sudamericana.
FIGURA N°15

FIGURA N°17
Además en la información analizada se evidencia, durante el relajamiento de los alisios a inicios de 1997, la presencia de una serie de ráfagas de vientos Oeste paulatinamente con mayor intensidad a lo largo de la faja ecuatorial; episodios que se pueden considerar como manifestaciones de la Oscilación de Madden y Julian (ondas en la atmósfera con períodos de 30 a 60 días originadas en el océano Indico). Ráfagas de vientos que estimularon en el océano ondas Kelvin ecuatoriales propagadas hacia el Este, atravesando el Pacífico de uno a dos meses; siendo el efecto de estas ondas profundizar la Termoclina en el Pacífico oriental: la profundización de la Termoclina a fines de 1997 alcanzó 90 metros, elevando el calentamiento del mar en el Pacífico oriental. A inicios de 1998, las anomalías de vientos Oeste en el Pacífico central empezaron a disminuir, simultáneamente las anomalías de vientos del Este empezaron a desarrollarse en el Pacífico occidental: iniciándose el término del evento durante mayo 1998, cuando los alisios y la profundidad de la Termoclina se normalizan, culminando el ENOS en junio 1998.
Luego, en el verano austral 1998, la TSM empezó a mostrar una sostenida disminución en cobertura e intensidad, configurando anomalías positivas mayores a 3°C, inferiores a las observadas en diciembre 1997 (ver FIGURA N°15). En el estrato subsuperficial (entre la superficie y 130 metros) aún se mantuvo la columna de aguas cálidas, registrándose anomalías positivas de 7°C, aunque con menor espesor y menor magnitud respecto a diciembre 1997; mientras que las aguas frías subtropicales con temperaturas de 6°C por debajo de su media normal (sobre 130° oeste) mostraron un avance hacia la costa sudamericana, aminorando además su cobertura (ver FIGURA N°16).
Posteriormente, desde inicios del otoño, la TSM siguió registrando anomalías positivas de 3°C, pero cubriendo menor área (ver FIGURA N°15). Mientras que a profundidad la “piscina de aguas cálidas” aún presentaba anomalías de 4°C; continuando el ingreso de aguas frías (alcanzando 130° Oeste) que presentó sus máximos núcleos de anomalías negativos de 4°C entre los 170° este -165° oeste y entre 140° oeste - 120° oeste (ver FIGURA N°16).
TEMPERATURA SUPERFICIAL DEL MAR EN LA REGION NIÑO 1+2
Para efectos de registros de la temperatura superficial del mar (TSM) en la región Niño 1+2, faja adyacente a Perú y Ecuador, en la FIGURA N°11 se exponen anomalías de TSM durante eventos ENOS de los últimos 30 años.
En la Figura N°11, régimen térmico ENOS 1997-1998, notamos que enero 1997 se inició con anomalías de -0,6°C, enfriamiento asociado a la fase de disolución del episodio “Anti ENOS 1996”; luego en febrero 1997 se apreció un rápido ascenso de +0,2°C, indicativo de la normalización térmica en esa región; continuando con esta tendencia en marzo se alcanzó +1°C, magnitud que se elevó ligeramente a +1,2°C en abril. Posteriormente, en mayo aceleradamente se llegó a +2,9°C, ascenso que continuó a +3,4°C en junio y +4,1°C en julio; llegando invariablemente casi a incrementarse +4,2°C en agosto y estacionariamente +4,1°C en septiembre y octubre; elevándose luego en noviembre a +4,2°C y elevarse en diciembre 1997 excepcionalmente a +4,6°C (cabe decir que este atípico régimen no se compara a otro evento ENOS). Seguidamente durante la fase madura de este ENOS, en 1998 a pesar de la variable tendencia descendente por la transferencia energética del océano para activar los procesos convectivo pluviales se continuaron registrando niveles anómalos positivos; de allí que en enero 1998 se observó +3,9°C, en febrero se registraron +3,2°C, en marzo se promedió +3°C, produciéndose en abril y mayo 1998 un incremento en el régimen hasta promediar +3,4°C y +3,8°C respectivamente, empezándose a partir de este mes un descenso sostenido que en junio 1998 promedió +2,4°C.
Así mismo, respecto a este extraordinario almacenamiento de energía en la zona Niño 1+2, la sola invariable permanencia de un océano cálido en demasía durante varios meses significaba un gran riesgo latente para las colectividades del norte peruano comprometidas con sus efectos; pues al no haberse liberado energía o enfriado significativamente el mar hasta el inicio del verano austral 1997-1998, con la natural instalación de las condiciones cálidas estivales este océano caliente se constituía en un “explosivo” que debía detonar indefectiblemente entre enero 1998 y los siguientes meses: impactos notables que ineludiblemente se llegaron a producir, luego que el mar liberara grandes cantidades de energía como se aprecia en los mapas de TSM del 11 y 18 de febrero 1998 (ver FIGURAS N°18 y N°19) y mapas del 18 y 25 de marzo 1998 (ver FIGURAS N°20 y N°21). Respectivamente los primeros mapas presentan los escenarios termo oceánicos antes de la ocurrencia de las precipitaciones más intensas en el departamento de Lambayeque (las del 14 de febrero y 23 de marzo de 1998), mientras que en los segundos mapas se muestran los escenarios con las restricciones en cuanto a extensión geográfica e intensidad de las anomalías oceánicas cálidas frente al Perú, sobre todo en su región norte.


FIGURA N°21
En otro orden de ideas, en la misma FIGURA N°11, comparando la evolución anómala de TSM de los eventos ENOS 1997-1998 y 1982-83, deducimos que el área Niño 1+2 inherente a la faja oceánica norte del Perú presentó variaciones muy típicas para cada evento. Así, el evento ENOS 1982-83 se caracterizó por la mayor amplitud y magnitud de sus anomalías positivas respecto a otros eventos, determinándose dos fases máximas anómalas durante este evento, la primera de +3,8°C en diciembre 1982 y la segunda de +5,1°C en junio 1983. De otro lado, el evento ENOS 1997 se distinguió por su temprano y acelerado desarrollo de anomalías positivas (sin precedentes similares), que sostenidamente se mantuvieron más o menos estacionarias y constantes durante toda su fase preparatoria, alcanzando su magnitud máxima en el orden de +4,6°C durante diciembre 1997; escenario que en esa fecha por la magnitud y ámbito de las anomalías térmicas oceánicas preocupaba seriamente a la comunidad científica internacional y a ciertos sectores de la comunidad científica nacional como el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) del Perú, nuestro centro de labores.
Continuará
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