La Biblioteca del Instituto Nacional de Meteorología

Autor: Miguel Ángel García Couto  Palabras clave: INM, libro, biblioteca, historia, AEMETNotas de la RAM. Cualquier Institución técnica que se precie debe tener una  “BIBLIOTECA”  de nivel y altura. Este es el caso de la Biblioteca del INM y del personal que la atiende. Cuando se publique este artículo, el INM habrá pasado ya a ser AEMET, Agencia Estatal de Meteorología.

Un poco de historia: perspectiva mundial de la Meteorología

El comportamiento de los elementos meteorológicos siempre ha constituido una honda preocupación para el ser humano. Prácticamente no existe actividad alguna del hombre que escape a los caprichos del tiempo: la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria, el ocio, y un larguísimo etcétera de sectores se ven influidos por las condiciones del tiempo atmosférico.

A lo largo de la historia, el resultado de no pocas guerras ha estado determinado por factores de índole meteorológico. El desastre de la “Armada Invencible” fue el origen de una de las frases más conocidas de todos los tiempos donde se alude a la decisiva influencia de la meteorología: “Yo envié a mis naves a luchar contra los hombres, no contra los elementos”, afirmó Felipe II. Graves contratiempos sufrieron también las tropas anglo-francesas en la Guerra de Crimea, a mediados del siglo XIX, donde gran parte de la flota aliada sucumbió ante una fuerte tormenta. El “General” invierno ruso se cobró también numerosísimas vidas en acciones bélicas a lo largo de la historia, como en la campaña napoleónica de principios del siglo XIX y en las incursiones de las tropas alemanas de Hitler durante la II Guerra Mundial.

Está claro que el hombre siempre ha ambicionado estudiar, comprender y, hasta cierto punto, “controlar” el comportamiento del tiempo. Si bien existen antecedentes en muchos momentos de la historia, no fue hasta el siglo XIX cuando se avanzaron los primeros pasos serios en este sentido. En la segunda mitad del siglo XIX, con la invención del telégrafo, comenzaron a crearse los primeros servicios meteorológicos en todo el mundo, aunque ya venían realizándose observaciones meteorológicas en muchos países, pero de forma no demasiado coordinada. El telégrafo permitía transmitir e intercambiar los datos de las observaciones con rapidez y ello, unido a los progresos alcanzados en el estudio de las ciencias de la atmósfera, facilitó la implantación de los primeros servicios meteorológicos: Prusia en 1847, Austria en 1851, los Países Bajos y el Reino Unido en 1854, y Francia en 1855.

Nuestra Institución

El punto de partida de la meteorología oficial en España se sitúa en 1860, con el Real Decreto de 5 de marzo que organizaba la recopilación de datos de los observatorios meteorológicos ya existentes (las primeras observaciones meteorológicas en España se realizaron en 1735). Pero no es hasta 1887, por medio de un Real Decreto de fecha 11 de agosto, sancionado por la Reina Regente María Cristina, cuando se crea la primera institución predecesora del Instituto Nacional de Meteorología: el Instituto Central Meteorológico.

El actual Instituto Nacional de Meteorología (INM) fue creado en 1978 a partir de su inmediato antecesor, el Servicio Meteorológico Nacional.

Hoy en día, el Instituto Nacional de Meteorología es la autoridad meteorológica de España que planifica, dirige, desarrolla y coordina las actividades meteorológicas y climatológicas de cualquier naturaleza en el territorio nacional, conforme a lo establecido en la Constitución Española (art. 149.1.20-21).

Nuestra Biblioteca

La Biblioteca central del INM es el lugar donde se conservan buena parte de los fondos bibliográficos de nuestra institución desde hace más de 100 años. Se tiene constancia de su existencia ya en tiempos de Augusto Arcimís (1844-1910), que en 1888 se convirtió en el primer meteorólogo español, y primer Director del Instituto Central Meteorológico.

Hasta 1964, la Biblioteca central ocupaba un recinto del edificio del Instituto en el madrileño parque de El Retiro. Es en ese año cuando se traslada a la Ciudad Universitaria, hasta su actual emplazamiento en los servicios centrales del INM, en un bonito lugar rodeado de pinos y abetos.

Aunque existen otras bibliotecas periféricas de nuestro Instituto con fondos bibliográficos muy interesantes, y que merecerían ser objeto de un artículo independiente (pueden destacarse, por ejemplo, la del Observatorio de Izaña, en Tenerife, o la del Observatorio de Igueldo, en San Sebastián), la Biblioteca central del INM es la más importante por su colección de fondos meteorológicos y climatológicos.

A lo largo de su más que centenaria historia, la Biblioteca central ha prestado servicios de diversa índole al personal que trabaja en el Instituto, a estudiantes universitarios y de cursos que se imparten en el propio INM, a investigadores nacionales y extranjeros y, en general, a todos los usuarios que en algún momento, ya sea de forma presencial o vía teléfono, fax, carta, o correo electrónico, han acudido a ella en demanda de información.

Los recursos asignados a la Biblioteca a lo largo de los años han sido más bien modestos en cuanto a su extensión, pero esto no ha sido óbice para que las personas que han trabajado aquí hayan puesto lo mejor de sí mismas para que hoy en día podamos contar con un importante legado, en la forma de la que, probablemente, es la mejor colección de fondos meteorológicos y climatológicos de nuestro país.

La Biblioteca central del INM tiene mucho que agradecer a quienes fueron dos de sus directores: los meteorólogos José María Lorente (director entre 1941 y 1961), que cuenta con una placa honorífica en la propia sala de lectura, y Fernando Huerta (director entre 1971 y 1979), autor de importantes estudios sobre bibliografía meteorológica. Mención especial merecen “las dos Pilares”, Pilar Escudero y Pilar Iradier, bibliotecarias que dejaron muchos años de su vida entre las paredes de nuestra entrañable biblioteca.

Hasta 1994 no se introdujo ningún ordenador ni ningún sistema informático en la Biblioteca: se mantenía el más puro estilo tradicional. Fue a partir de ese año cuando se comenzaron a informatizar los fondos y se creó un tesauro específico de meteorología que, con algunos cambios, aún sigue vigente. En los años actuales se presta más atención al desarrollo de nuevos servicios utilizando las modernas tecnologías y completando el proceso de informatización iniciado años atrás.

Nuestros fondos

La Biblioteca central del INM cuenta actualmente con cerca de veinte mil fondos, lo que hace de ella la biblioteca especializada en meteorología y climatología más importante del país. El fondo más antiguo es el “Meteorologia Philosofico-Politica”, de Joanne Bernardo Celestino (1697, 297 páginas). Pero además de este, dispone de una veintena de libros de los siglos XVII y XVIII, correspondientes a una época donde aún no existían servicios meteorológicos en ningún país del mundo.

 La Biblioteca cuenta con ejemplares de todas las publicaciones de la meteorología oficial española, es decir, del INM, del Servicio Meteorológico Nacional y de los organismos que les precedieron.

Pero entre los fondos de la Biblioteca hay que destacar, muy especialmente, las publicaciones de la Organización Meteorológica Mundial y las más de cincuenta colecciones correspondientes a publicaciones seriadas en el ámbito de la meteorología y la climatología: entre estas, sobresalen el “Boletín Meteorológico Diario del INM” (desde 1894); el “Monthly Weather Review” (desde 1892) y el “Boletín” (desde 1927) de la Sociedad Meteorológica Estadounidense; y el “Quarterly Journal” (desde 1930) de la Real Sociedad Meteorológica del Reino Unido. Todas estas son publicaciones muy demandadas por quienes se dedican a la investigación y a la docencia en los campos de la meteorología y la climatología.

Los fondos se reparten entre una sala de lectura pública (muy iluminada y desde la que puede gozarse de hermosas vistas de los pinos adyacentes), varios depósitos anexos de libros (no accesibles al público), y los fondos especializados asignados a determinadas unidades técnicas del Instituto. Todos ellos son consultables y, la mayor parte de ellos, están sujetos al servicio de préstamo.

Como organismo perteneciente a la Administración que somos, la adquisición de nuevos fondos está sujeta a la normativa oficial en materia de contratación. A la hora de elegir las publicaciones que vamos a comprar, solemos escuchar a expertos de las unidades más técnicas del INM, pero también nos gusta tener en cuenta la opinión de los usuarios que nos visitan así como información adicional relativa a novedades editoriales, catálogos, etc. provenientes de las fuentes más diversas.

Nuestros usuarios

Cualquier persona que tenga su DNI o pasaporte en vigor puede consultar o retirar en préstamo fondos de la Biblioteca. Aunque en su origen la Biblioteca del INM atendía, fundamentalmente, al personal de nuestro Instituto, hoy en día el espectro de usuarios es mucho más amplio: investigadores, profesores, estudiantes universitarios, opositores, becarios de otros servicios meteorológicos, público en general, etc.

En época de pruebas de acceso a los distintos cuerpos especiales de meteorología, la Biblioteca se convierte en punto de encuentro de numerosos opositores que acuden a ella intentando recabar bibliografía y contenidos para preparar los oportunos temarios. De hecho, en no pocos momentos, buena parte de la política de adquisición de nuevos fondos ha estado enfocada a satisfacer las necesidades de este colectivo.

La Biblioteca del Instituto mantiene también relaciones de intercambio con otras bibliotecas a nivel nacional e internacional. Entre estas últimas, pueden destacarse los acuerdos de intercambio de publicaciones con servicios meteorológicos extranjeros.

Situación actual y retos del futuro

Uno de los habituales caballos de batalla de nuestra biblioteca con el equipo gestor del Instituto —y por ende, con la propia Administración— es el de la asignación de recursos humanos. En varias ocasiones la situación ha sido bastante precaria y ha habido que recurrir a la contratación externa para atender buena parte de las necesidades más elementales.

Aunque la biblioteca ha experimentado notables transformaciones en los últimos años, queda mucho trabajo por hacer. Uno de los más importantes desafíos a los que se enfrenta la Biblioteca del INM es el de tratar de integrar en sus servicios, paulatinamente, el resto de bibliotecas que existen en el Instituto. Tenemos constancia de una cierta “dispersión” de fondos por diferentes unidades (centrales y periféricas) del Instituto, que es preciso coordinar.

Por otro lado, el continuo progreso tecnológico marca un ritmo e impone una serie de cambios que hay que afrontar: debemos desarrollar más y mejores herramientas bibliotecarias basadas en internet, se hace necesario ampliar los servicios que se ofrecen y personalizarlos más en función de determinados perfiles de los usuarios, etc., y todo ello tanto a nivel interno del INM como externo. Una de las facetas que más nos preocupa en la actualidad es la de potenciar los servicios electrónicos que nuestra biblioteca presta a usuarios externos al Instituto.

En definitiva, estamos en una biblioteca heredera de un importante legado, que por la especificidad de su contenido es prácticamente única en nuestro país, y es nuestra responsabilidad conservarlo, mejorarlo y poder dejar a las generaciones futuras una rica fuente de conocimientos bien organizada y gestionada.

Referencias

Las referencias que se citan a continuación han sido utilizadas para preparar este artículo, y en ellas puede obtenerse más información acerca del Instituto Nacional de Meteorología y de su biblioteca.

GARCÍA COUTO, M. A. “La Biblioteca del INM: una herencia secular”. Dentro de “El Instituto Nacional de Meteorología: un reto tecnológico” (págs. 133-135). Ed. Ministerio de Medio Ambiente. Madrid, 2004.

GARCÍA DE PEDRAZA, L. y J. M. JIMÉNEZ DE LA CUADRA. “Notas para la historia de la meteorología en España”. Ed. Instituto Nacional de Meteorología. Madrid, 1985.

PALOMARES, M. “Los noventa primeros años”. Dentro de “El Instituto Nacional de Meteorología: un reto tecnológico” (págs. 11-36). Ed. Ministerio de Medio Ambiente. Madrid, 2004.

Nota de la RAM. Este artículo apareció en la revista "Mi Biblioteca", de periodicidad trimestral,  donde tiene entre sus contenidos, un apartado: "Bibliotecas con pasado y futuro" (http://www.mibiblioteca.org).  Con el título "La biblioteca del Instituto Nacional de Meteorología",  se ha publicado en el nº 12,  Invierno 2008.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 11 Abr 2008 por Francisco Martín León

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