Las tormentas terrestres producen antimateria

NASA - La antimateria sobre nuestras cabezas. Una sonda espacial dedicada al estudio de los rayos gamma del universo profundo.

Un TGF produce rayos gamma (magenta) así como electrones de alta energía (amarillo) y positrones (verde). Esta simulación emula a un TGF y a su haz de partículas desde una altutud origen de 15 km hasta 600 km, más alla de la órbita de Fermi. Crédito: Joe Dwyer/Florida Inst. of Technology
Un TGF produce rayos gamma (magenta) así como electrones de alta energía (amarillo) y positrones (verde). Esta simulación emula a un TGF y a su haz de partículas desde una altutud origen de 15 km hasta 600 km, más alla de la órbita de Fermi. Crédito: Joe Dwyer/Florida Inst. of Technology

Una sonda espacial dedicada al estudio de los rayos gamma del universo profundo ha descubierto accidentalmente un fenómeno mucho más cercano: las tormentas terrestres expulsan a la atmósfera chorros de antimateria.

El 14 de diciembre de 2009, mientras que FERMI volaba sobre Egipto, la nave interceptó un rayo de particulas desde una descarga de rayos gama terrestre ( terrestrial gamma-ray flash, TGF) que ocurría sobre su horizonte, a la vez que un sensor detectaba la señal de positrones. Crédito: NASA's Goddard Space Flight Center

Los científicos responsables del Monitor de Brotes de Rayos Gamma (GBM) de la sonda Fermi de la NASA presentaron el lunes sus resultados en el congreso de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra en Sea-ttle (EEUU). "Estas señales son la primera prueba directa de que las tormentas fabrican rayos de partículas de antimateria", afirmó Michael Briggs, miembro del equipo del Fermi.

Desde hace tiempo se sabe que ciertas tormentas pueden producir destellos de rayos gamma terrestres (TGF), algo que se repite unas 500 veces al día en todo el planeta. El GBM detectó que los finos haces de rayos gamma emitidos por algunas tormentas poseían un nivel de energía muy elevado, por encima de los 500 kiloelectronvoltios.

Según los científicos, los TGF convierten átomos de la atmósfera en electrones y sus equivalentes de antimateria, los positrones. Cuando ambas partículas entran en contacto, se aniquilan liberando esas enormes cantidades de energía.

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Esta entrada se publicó en Noticias en 11 Ene 2011 por Francisco Martín León