La nube amante

 Las nubes pueden tomar formas caprichosas e incluso los dioses pueden usarlas o confundirse con ellas para dar placer a sus ideas conquistadoras más desenfrenadas. Y así lo plasmó Correggio cuando Zeus cortejaba amorosamente a Io.

Figura 1. Esta pintura muestra a la ninfa mortal Io siendo poseída por Júpiter, que aparece en forma de nube gris, disfrazado para evitar que su mujer se entere. Pintura de Correggio.
Figura 1. Esta pintura muestra a la ninfa mortal Io siendo poseída por Júpiter, que aparece en forma de nube gris, disfrazado para evitar que su mujer se entere. Pintura de Correggio.

El cuadro y la historia mitológica

La Corte de los Gonzaga encargó a Correggio, al final de su vida, una serie dedicada a "Los amores de Zeus" de la que forman parte el Rapto de Ganímedes y esta bella escena. Io era una bella princesa hija de Inaco, rey de Argos. Su hermosura cautivó una vez más a Zeus, quien se convirtió en densa niebla para tomarla. Sorprendida por ese fenómeno, Juno, la esposa de Zeus, acudió al lugar donde estaban los amantes teniendo el tiempo suficiente Zeus de convertir a la joven en ternera. Juno desconfió de esa atractiva ternera por lo que se la pidió a su marido como regalo. La diosa entregó la ternera a Argos, pastor que tenía cien pares de ojos; Zeus confió a su hijo Hermes que matara al pastor, consiguiendo dormir a Argos con las monótonas notas de un caramillo. Los cien pares de ojos del pastor fueron recogidos por Juno y colocados en la cola del pavo real, su animal favorito. Correggio nos muestra a la joven y bella princesa desnuda, sobre un paño blanco que contrasta con los tonos grises de la niebla (algunos piensan que la nube es realmente un cúmulo), que toma forma humana para abrazar y besar a Io. La figura de la joven resalta por sus atractivas proporciones, destacando gracias al potente foco de luz con el que ha sido bañada por el maestro. La sensación atmosférica que se crea y la gracia de la composición son elementos característicos de la pintura de Antonio Allegri.

El dios Zeus se le presentaba en sueños incitándola a que le entregara su virginidad en el lago de Lerna: «Oh virgen de Júpiter digna y que feliz con tu lecho, ignoro a quién has de hacer, busca». Cuando la joven le contó esto a su padre, Ínaco fue a consultar al oráculo, que le aconsejó que la expulsara de su casa o Zeus aniquilaría con su rayo a toda su estirpe. Ínaco obedeció y fingió no saber nada de su hija, pero al poco tiempo se arrepintió y envió a Cirno para que la buscase. Éste llegó hasta Caria, y al no encontrarla se instaló allí por miedo a regresar sin cumplir su misión. Lo mismo ocurrió con Lirco, enviado también por Ínaco y que terminó habitando en Caria y casándose con la hija del rey Cauno.

Figura 2. Detalle del cuadro.
Figura 2. Detalle del cuadro.

Mientras tanto, Ío se había entregado a Zeus, pero fueron sorprendidos por Hera, que vigilaba a su marido carcomida por los celos. El dios, para salvar a la joven, la convirtió en una ternera blanca. Hera le exigió al esposo que se la entregase y ordenó al gigante de cien ojos Argos Panoptes que la vigilara.

Pero Zeus encargó a Hermes que rescatase a su amada. Lo guió transformado en pájaro hasta el árbol donde Argos la tenía atada y Hemes durmió al guardián con su flauta, matándolo con una piedra afilada cuando se cerraron todos sus ojos. En recompensa por sus servicios Hera puso los ojos de su servidor en la cola del pavo real, su pájaro favorito, y clamó venganza. Ató a los cuernos de la ternera un tábano que la picaba sin cesar y que obligó a Ío a huir corriendo por el mundo sin rumbo fijo. Así atormentada atravesó el mar Jónico, que recibió de ella su nombre, recorrió Iliria, Tracia y el Cáucaso, donde encontró a Prometeo encadenado y prosiguió por África, topándose con las grayas y las gorgonas.

El final del viaje fue Egipto, donde encontró descanso y fue devuelta a la condición de mujer por las caricias de Zeus. De ambos nació Epafo, a orillas del Nilo. Entonces Hera ordenó a los curetes que le trajeran al recién nacido. Habiéndolo conseguido, fueron castigados por Zeus, que los aniquiló por cumplir las crueles órdenes de su esposa. Entonces comenzó la segunda peregrinación de Ío, esta vez en busca de su hijo. Lo encontró por fin en Siria, donde lo amamantaba Astarté o Saosis, la esposa del rey Malcandro de Biblos.

Ya con su hijo en brazos, regresó a Egipto, donde se casó con Telégono, que gobernaba entonces esa región. Por esto Epafo llegó a heredar la corona del país del Nilo, siendo según el mito el fundador de la ciudad de Menfis y el ancestro común de los libios, los etíopes, y de gran parte de los reinos griegos.

También Ío era la ascendiente de la estirpe de los bizantinos, a través de Ceróesa, la hija que tuvo de Zeus en el lugar donde posteriormente se levantaría esta ciudad. Ío construyó una estatua de la diosa Deméter, que en Egipto era llamada Isis. Con el tiempo ella misma recibió ese nombre, y terminó siendo deificada por su amante Zeus. Se le atribuía un gran conocimiento de las hierbas medicinales, incluida la de la inmortalidad.

El pintor: Correggio, Italia (1494 – 1534)

Su verdadero nombre es Antonio Allegri, debiendo su apodo a la localidad donde nació en 1494, Correggio, cerca de Parma. En Mantua conoció las obras de Mantegna, cuyos escorzos le fascinaron, pero fue en Parma donde cosechó su primer éxito, con la decoración al fresco de una de las bóvedas del convento de San Pablo. En esta ciudad estuvo muy al tanto de las novedades que se realizaban en Roma, Venecia y Nápoles, influyéndole sobre todo el estilo de Leonardo. Los encargos se sucedieron entre las numerosas iglesias parmesanas, incluida la catedral; posteriormente, realizará cuadros para la decoración del castillo de Parma y numerosas obras de altar. En sus escenas, las formas se envuelven en un claroscuro que intensifica las tonalidades y crea sólidas composiciones. Sus figuras son bellas y están llenas de encanto, como podemos apreciar en el Noli del Museo del Prado, convirtiéndose en uno de los creadores del Cinquecento que más influirá en el Barroco italiano. Correggio falleció en su localidad natal en 1534.

Correggio es el representante principal de la denominada Escuela de Parma.

Figura 3. Detalle de Correggio.
Figura 3. Detalle de Correggio.

La producción del pintor Antonio Allegri, llamado El Correggio, se corresponde en estilo con esa etapa del periodo del arte cinquecentista italiano colindante con el Manierismo, que ya durante la primera mitad del s.XVI habría comenzado a despuntar (será el primero en ejecutar en la Lombardía obras "a la maniera moderna", como muy bien dejó escrito Vasari).

Conocedor de la obra de Mantenga (es posible apreciar esta circunstancia en el tipo de composiciones elegidas, además de en el tratamiento que confiere a la anatomía de sus personajes) y Leonardo, la fusión de ambas influencias con las recibidas de la dulzura propia de la pintura de Rafael y del movimiento miguelangelesco dará como resultado el surgimiento de una personalísima autoría, caracterizada por lo que se vendrá en llamar posteriormente "morbidez" y un estilo cuidado, poético, rico en contrastes lumínicos, vibrante colorido y delicadeza.

Poco es lo que se conoce acerca de las circunstancias personales de Antonio Allegri, al igual que sucede con su etapa de formación, respecto de la cual existen diversas hipótesis.

Oriundo de la localidad de Correggio (su sobrenombre va a derivar de este hecho), nace a finales del s.XV (las fechas de 1489 y 1493 son disputadas como posibles, aunque hoy día se considera más probable la primera debido a la datación de sus encargos iniciales), disfrutando de una breve vida cuyo término se producirá en el año de 1534.

La obra más antigua documentada de Allegri data de 1514 y fue encargada por el prior de la Iglesia de los franciscanos de Correggio para el altar mayor de la misma; esta tabla es conocida bajo el título de La Virgen de San Francisco y responde al modelo iconográfico de sagradas conversaciones, inscrita en este caso dentro de un esquema piramidal completamente clásico. Sin embargo, ya se puede apreciar en la misma el uso de la luz destinado a la consecución de una atmósfera envolvente y al destaque de determinados puntos de la escena, tan propio de la producción posterior del maestro.

Además, las influencias apreciables en esta obra, junto con otra serie de circunstancias, han suscitado diversas teorías acerca del hecho de que Correggio pudiera haber efectuado un viaje a Roma alrededor de esta fecha (1513 o 1518), llegando a conocer de primera mano la obra de Rafael y Miguel Ángel. A donde sí es seguro que realizará un viaje es a Mantua, llegando a conocer así de primera mano la obra de Mantegna y sus discípulos.

Para una capilla de la misma iglesia de San Francisco de Correggio realizará un poco más tarde, en 1517, un gran cuadro conocido como Descanso en la huída a Egipto, en el cual es posible apreciar una intensificación, con respecto a la obra anterior, del uso de claroscuro y el "sfumatto", técnicas deudoras de Leonardo. A esta etapa inicial pertenece asimismo, entre varias otras tablas, Virgen con el niño y San Juan.

Será sin embargo un poco después (a partir de 1520), cuando acometa la realización de una de sus principales obras: la decoración de la cúpula de la Iglesia de San Juan Bautista, en Parma (ciudad a la que se trasladará en 1523 y donde habría realizado con anterioridad una serie de frescos para el Convento de San Pablo, el primer encargo que le procurará éxito).

Es posible apreciar en el tratamiento otorgado a los personajes una escala más monumental, junto con un escorzamiento de las figuras, que evocan forzosamente las creadas por Miguel Ángel y Mantegna, aunque en clave dulcificada. Su pintura ha evolucionado hacia tratamientos prebarrocos, como se puede apreciar en la inestabilidad de las figuras, la dramática expresividad de los rostros, el tratamiento de los ropajes y la composición a base de una superposición de figuras (similares características se pueden apreciar posteriormente en la que será su más ambiciosa obra: los frescos para la Catedral de Parma, 1526-1530).

En esta iglesia de San Juan pintará asimismo sendos lienzos que representan el Descendimiento de la cruz de un "escultórico" Cristo y el Martirio de los santos Plácido, Flavio, Eutiquio y Victorio. En ambos se aprecian, nuevamente, influencias de Mantenga y Leonardo (imprime una mayor agresividad al empleo de escorzos y claroscuros).

Pertenecientes ya a la considerada como su etapa de madurez son obras tan representativas de su estilo evolucionado hacia presupuestos manieristas prebarrocos como la Adoración de los pastores, llamada también La Noche (donde repite el modelo iconográfico ya empleado en la Virgen adorando al Niño, actualmente en la Galería Uffizi), una Sagrada Familia con Santos (o Virgen de San Jerónimo, 1530) o la exquisita Virgen de San Giorgio (hacia 1530).

La fama de Correggio se consolida a partir de de estas fechas (tercera década del s.XVI), recibiendo encargo por parte de grandes mecenas de la época, como el duque de Mantua Federico II Gonzaga, de ejecutar diversas obras de temática principalmente mitológica, en las cuales Correggio despliega toda la sensualidad, gracia, colorismo y movimiento propios de su pincel (Mercurio instruyendo a Cupido; Venus, el Amor y un sátiro o la serie dedicada a los amores de Júpiter son un ejemplo de ello). Una de sus últimas obras será la bíblica tabla del Noli me tangere (1534), encargada por el Duque de Medina de las Torres.

Referencias

RAM

Palabras clave: Júpiter, Io, Ovidio, nube, pintura, cuadro.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 17 Nov 2014 por Francisco Martín León

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