Un experto anticipa las próximas semanas: el tiempo de la segunda mitad de febrero será diferente

El chorro polar volverá a ascender de latitud pero presentará mayores ondas, afectando de una forma más irregular a España, una situación que encaja más con el típico tiempo invernal en nuestra geografía.
Desde hace varias semanas, la Península Ibérica ha quedado expuesto a una fuerte circulación zonal. El chorro polar no se había debilitado, como ocurre muchas de las veces en las que las borrascas llegan a nuestra latitud, sino que simplemente ha discurrido con fuerza mucho más al sur de lo habitual. Esta configuración permitía el desarrollo de múltiples borrascas profundas y de alto impacto que se desplazaban por debajo incluso del paralelo 40º en algunos casos y que afectaban directamente al sur de Europa.
Tras el paso de Oriana, el anticiclón de las Azores se aproximará a España y el chorro polar ascenderá de latitud, provocando que las borrascas circulen más al norte.
El último caso lo estamos experimentando ahora mismo, con el paso de la borrasca Oriana, que durante este próximo sábado se situará sobre el noreste peninsular. Esta borrasca está dejando nuevamente precipitaciones generalizadas y en algunos casos fuertes, así como rachas muy intensas de viento que durante este próximo sábado podrán dejar picos incluso superiores a 120 km/h en las zonas más expuestas del interior y este peninsular.
La novedad que llegará con la borrasca Oriana
Sin embargo, ya hay una novedad con respecto a las borrascas anteriores: esta trae aire mucho más frío. Esto es debido a que las altas presiones están empezando a ascender de latitud justo al oeste de la Península, ondulando el chorro polar y forzando a la borrasca Oriana a seguir otra trayectoria, arrastrando aire ártico marítimo desde latitudes más altas.

Esto supone un cambio importante con respecto a días anteriores, en los que las masas de aire eran de origen subtropical y, por tanto mucho, más cálidas y húmedas, favoreciendo intensos deshielos. En este caso las temperaturas descenderán y la nieve reaparecerá en zonas de montaña.
Las borrascas no desaparecerán, pero nos afectarán de otra forma
Esta situación se acentuará con el paso de los días. El chorro polar empezará a sufrir meandros más importantes y las altas presiones irán migrando cada vez más al norte. La península ibérica experimentará periodos de estabilidad más prolongados, mientras que las temperaturas descenderán con respecto a estos días anteriores. Ese descenso se notará más en las mínimas, que tras varias semanas en valores muy suaves, volverán a normalizarse, con heladas en zonas del interior peninsular.

Sin embargo, los frentes y las borrascas seguirán afectando de forma intermitente a la Península. De hecho, es bastante probable que durante la segunda mitad de la próxima semana nos veamos afectados por algún frente activo que cruce de oeste a este la mitad norte, pudiendo sumar algo más de precipitación a los ya imponentes acumulados registrados en lo que llevamos de mes.
No obstante, y pese a la llegada de estos frentes, tendremos ya una importante variación: su frecuencia disminuirá notablemente y no afectarán a las mismas zonas, llegando más debilitados al sur peninsular.
Dos escenarios probables e invernales
Con esta situación, cabe esperar que con el paso de los días las altas presiones dominen buena parte del Atlántico próximo e incluso parte de Europa, lo cual nos lleva a dos escenarios probables: en el primero las altas presiones lograrían estabilizarse en esta región del continente, garantizando un tiempo anticiclónico, interrumpido muy ocasionalmente por algún frente debilitado. Así, predominarían los cielos poco nubosos, con precipitaciones escasas y vientos flojos, pero también con nieblas en zonas de interior y heladas nocturnas.

Un segundo escenario, algo más complejo y menos probable, permitiría que las altas presiones ascendieran algo más, generando un patrón de bloqueo más extenso y duradero. Ello también permitiría que las masas de aire frío se desplacen al sur con más facilidad impidiendo un periodo estable prolongado.
Si esto sucede, volveremos a presenciar la formación de borrascas en nuestro entorno, pero con un matiz distinto, puesto que no volveríamos a una situación tan templada y húmeda como en esta primera quincena de febrero, siendo más probables episodios fríos y/o de nevadas.
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